
Bienvenidos a Pressing Questions, la columna de consejos sobre la vida laboral de Fast Company. Cada semana, la subdirectora editorial Kathleen Davis, conductora del podcast The New Way We Work, responderá las preguntas más importantes y urgentes del ámbito laboral.
P: ¡Ayuda! Ninguno de mis compañeros tiene hijos y no entienden cómo es.
R: Ninguna vida es igual a otra, y las personas con todo tipo de estructuras familiares enfrentan situaciones que desvían su tiempo y atención del trabajo. Dicho esto, pocas cosas alteran tanto el calendario como ser madre o padre.
En un mundo ideal, tu jefe y compañeros no tendrían que ser padres para entender lo que es faltar al trabajo porque tu hijo está enfermo o tener que salir a cierta hora cada día para recogerlo de la guardería. También, en un mundo ideal, el horario y el calendario escolar estarían mejor alineados con la jornada laboral típica. Obviamente no vivimos en un mundo ideal, y lamentablemente el resentimiento entre padres y colegas sin hijos es común.
Aquí van mis sugerencias para enfrentarlo:
PROPÓN CAMBIOS QUE BENEFICIEN A TODOS
La mayoría de los padres no pueden asistir a reuniones a las 8 a.m., ya que esa es la hora pico para preparar a los niños y llevarlos a la escuela. ¿Sabes quién más odia las reuniones a las 8 a.m.? Casi todos. En lugar de que tus compañeros te resientan por estar exento, sugiere a tu jefe que se reprogramen las reuniones matutinas para después de las 9 a.m.
Lo mismo aplica para tomar tiempo libre por imprevistos. Tienes que irte cuando tu hijo se enferma, hay un día sin clases, una cita médica o un festival escolar. Pero todos enfrentan situaciones inesperadas, ya sea por citas médicas propias, necesidades de familiares o incluso de mascotas. Si estás en una posición de liderazgo, puedes fomentar una cultura que reconozca que, a veces, las obligaciones personales deben tener prioridad sobre el trabajo.
Si no estás en una posición de liderazgo, puedes ser el cambio que quieres ver en el mundo: ofrece cubrir a tus colegas con gusto cuando les surja algo. Con suerte, la próxima vez que tu hijo tenga conjuntivitis, ellos recordarán cuando tú cubriste por ellos cuando su perro tuvo que ir al veterinario.
PONLO SOBRE LA MESA
Si sientes que has hecho un esfuerzo genuino por demostrar que eres una persona colaboradora, que eres igual de productivo/a que tus colegas sin hijos, y has ofrecido soluciones, pero aun así sientes resentimiento, quizá quieras hablar directamente con tu compañero o jefe sobre el tema. Como en cualquier conversación difícil en el trabajo, puedes abordarla con una mentalidad de colaboración: hay un problema y lo van a resolver juntos. No están en equipos opuestos.
Como en otros desacuerdos laborales, puede ser útil acercarte a la conversación con curiosidad. Prueba algo como: “He notado varios comentarios sobre mi horario. ¿Hay algo que esté afectando al equipo o al flujo de trabajo y que no haya notado?” Si existe un problema real (como que tu ausencia genera una cadena de tareas para otra persona), al sacarlo a la luz podrán buscar soluciones. Si no hay un problema real, solo un resentimiento vago, ponerlo sobre la mesa podría obligar a la otra persona a enfrentar sus propios prejuicios o, al menos, iniciar una conversación que lleve a una mayor comprensión.