La NASA está optimizando la construcción y el flujo de trabajo de su cohete SLS para mantener las habilidades, mitigar el riesgo y, finalmente, lanzarlo cada año.
El gigante tecnológico afirma que financiará suficiente energía eólica, solar y de almacenamiento de larga duración para cubrir la demanda energética del proyecto y evitar trasladar los costos a los contribuyentes.