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De Cuba a México: la nueva ruta de los migrantes que le dicen bye al sueño americano

El sueño americano ya no brilla como antes para los cubanos. Entre deportaciones, restricciones y fronteras militarizadas, México se convierte en su nuevo refugio.

De Cuba a México: la nueva ruta de los migrantes que le dicen bye al sueño americano [Foto: Depositphotos]

Durante décadas, los cubanos gozaron de un trato preferencial en Estados Unidos pero las nuevas políticas migratorias cambiaron el panorama. Trump endureció las restricciones para cubanos, venezolanos, nicaragüenses y haitianos, militarizando la frontera y eliminando beneficios humanitarios.

A sus 70 años, Regla Martínez se marchó de Cuba para reunirse con su hija y sus nietas en Estados Unidos, pero finalmente decidió llegar solo hasta México por la campaña contra los migrantes del presidente Donald Trump.

“Tengo una hija y cuatro nietas en Estados Unidos, pero ahora el plan es ir “hasta México y trabajar allí”, explicó la mujer en el puesto migratorio de Danlí, en Honduras, en la frontera con Nicaragua.

Martínez viaja acompañada de sus hijos Elier, de 41 años y Niurka, de 48. Volaron en un chárter desde La Habana a Managua, desde donde siguieron al norte en autobús junto a decenas de otros migrantes cuyo destino es incierto.

Niurka también descartó ir a Estados Unidos, aunque allá vive su hija de 24 años. “No me preocupa llegar allá en este momento, quiero quedarme en México, adonde mi hija pueda venir a visitarnos”, indica a la AFP.

México, un nuevo destino para los migrantes cubanos

La revolución de 1959 abrió las puertas de Estados Unidos a los cubanos, pero los beneficios migratorios se redujeron en los últimos años. Ahora, la administración de Trump ha endurecido aún más las medidas, pausando programas de ayuda y revocando estatus legales a miles de migrantes.

El gobierno estadounidense también ha reforzado la frontera con México e intensificado las deportaciones. Además, envió a cientos de migrantes, entre ellos venezolanos acusados sin pruebas de ser criminales, a Costa Rica, Panamá y El Salvador, donde los encarcelaron en centros de máxima seguridad.

Ante estas restricciones, México se convirtió en un refugio alternativo. En el primer trimestre de 2024, el país recibió más de 8,000 solicitudes de asilo de cubanos y al cierre del año la cifra alcanzó 17,884, representando más de la mitad de los casos registrados por ACNUR.

Un camino incierto, pero con destino claro

Misael Soto, un cubano de 39 años, también optaron por quedarse en México, aunque tenía conocidos en Las Vegas y Miami. Su esposa y sus dos hijos lo esperan en Tapachula, Chiapas, donde reciben apoyo gubernamental.

Pero el viaje no es fácil. Un boleto aéreo de La Habana a Managua cuesta hasta 1,700 dólares, y el trayecto terrestre está lleno de obstáculos. En Danlí, Honduras, los migrantes deben esperar bajo un techo de zinc ardiente para obtener permisos y seguir a Guatemala, donde solo tienen cinco días para cruzar antes de ser deportados.

Hasta 2024, cientos de miles de migrantes cruzaban Centroamérica con la esperanza de llegar a Estados Unidos, pero el temor a las deportaciones redujo drásticamente estas cifras.

“Hoy atendemos solo al 10% de los migrantes que pasaban el año pasado”, señaló el mayor Roger Núñez, jefe del Centro de Atención al Migrante en Honduras.

Mientras tanto, un nuevo fenómeno toma fuerza: venezolanos y colombianos que, tras fracasar en su intento de llegar a Estados Unidos, están regresando a sus países. Incluso, el gobierno estadounidense comenzó a deportar migrantes venezolanos desde Guantánamo a Honduras, donde son enviados a Caracas.

El sueño americano está cambiando. Para muchos migrantes, México ya no es solo un país de paso, sino un destino final.

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