
Algunos de los recuerdos de infancia más tempranos de Abir Barakat están ligados a la fascinación de su padre por el tatreez, un bordado tradicional palestino que consiste en coser a mano patrones y motivos sobre prendas, pañuelos, colchas y almohadas. Su padre coleccionaba thobes —vestidos holgados bordados con tatreez que usan las mujeres palestinas— y llegó a reunir una extensa colección de piezas únicas, elaboradas hace décadas por mujeres en Palestina.
“Lo que recuerdo es con qué pasión hablaba de eso y cómo nos contaba distintas historias sobre el tatreez”, dice Barakat. “Adquiría vestidos palestinos antiguos que, sinceramente, ya son piezas de museo, porque ya no se pueden encontrar”.
Tras casi 15 años trabajando en diversos puestos de marketing, Barakat decidió unir su experiencia profesional con su pasión por el tatreez y comenzó a preservar piezas históricas de este bordado. “Era una historia y un legado tan ricos que tenía que reaprovecharse”, afirma, y agrega que “muchas de las aldeas de donde proviene este bordado ya no existen”.
Por eso fundó Jeel, que en árabe significa “generación”, un nombre que eligió porque refleja su objetivo de preservar un legado valioso y transmitirlo a las futuras generaciones. Desde su lanzamiento en 2014, la marca se ha convertido en un negocio rentable que vende una gama colorida de bordados tatreez, y ya supera los 18,000 seguidores en Instagram.
Ante la advertencia de la agencia cultural de las Naciones Unidas de que el tatreez corre el riesgo de desaparecer de la memoria colectiva, marcas como Jeel se enfocan en preservar el patrimonio palestino.
Tatreez y el tejido de la identidad palestina
Históricamente, el tatreez también ha formado parte de la identidad cultural palestina, ya que entrelaza los orígenes y la historia del pueblo palestino en sus diversos patrones y colores. “Incluso podían saber el estatus social de una persona según lo que llevaba puesto”, explica Barakat. “Los tocados en los trajes palestinos indicaban si esa persona era rica o no.”
Así como el tatreez ayudó a construir una fuerte identidad para el pueblo palestino hace décadas, Barakat fundó Jeel con la esperanza de que esta práctica hiciera lo mismo por ella. Aunque creció en Jerusalén como musulmana palestina, dice que a menudo luchaba por entender su identidad, sintiendo que esta estaba constantemente amenazada. “Cualquier palestino te diría que siempre hay una parte de nosotros que siente que debemos preservar [nuestro legado] porque nos sentimos en peligro en todo momento de nuestra vida”, señala. “Siempre sentimos que debemos afirmar nuestra existencia porque en todos los niveles de nuestra vida se nos cuestiona ser palestinos”.

Esta necesidad urgente de preservar la identidad palestina también motivó a Suzy Adnan Tamimi, una diseñadora palestina radicada en Nueva York, a comenzar a crear sus propios diseños de tatreez en 2014.
Nuevas oportunidades
Dos años después, Tamimi recibió una oportunidad única que define como su “plataforma de lanzamiento”: en 2016, las Naciones Unidas la invitaron a diseñar una interpretación contemporánea de un vestido tradicional palestino para una exposición destinada a preservar la identidad palestina. Creó un vestido moderno a partir de retazos de tatreez que compró a Hanan Munayyer, una reconocida curadora y coleccionista de bordado palestino. El vestido se exhibió durante un mes en la sede de las Naciones Unidas.
Esa experiencia profundizó su pasión por reinventar el tatreez, explorar nuevas formas de modernizar esta práctica y llevar el bordado palestino a una audiencia global.
Hoy, la marca de tatreez de Tamimi cuenta con más de 29,000 seguidores en Instagram. Trabaja con mujeres palestinas en campos de refugiados en la ciudad cisjordana de Jenin para reutilizar bordados tatreez e integrarlos en diseños modernos.
Su interpretación contemporánea del tatreez le ha permitido atraer a un público más joven. “Empecé a idear propuestas muy innovadoras, nuevas y frescas, como tenis bordados con tatreez, correas para guitarra, overoles, conjuntos deportivos, sombreros tipo pescador. Algo así como una vibra urbana y deportiva”, explica Tamimi.
Creciente interés en medio de la crisis
A medida que avanza el ataque de Israel sobre Gaza, tanto Barakat como Tamimi han notado un aumento en sus seguidores, lo que les genera sentimientos encontrados ante el hecho de que la visibilidad del tatreez esté creciendo impulsada por la muerte de palestinos.
“Es una situación confusa porque sientes que ahora está de moda, pero esto no es realmente una tendencia”, comenta.
Tamimi está profundamente enfocada en preservar las puntadas del tatreez mediante la innovación y planea seguir mostrando la belleza y la historia de Palestina a través de esta forma de arte. Su colección Freedom Fighter es un homenaje a la resistencia y una declaración poderosa sobre la resiliencia del pueblo palestino. Entre sus productos más recientes—además del bordado personalizado que ofrece—se incluyen suéteres, camisetas y sudaderas con paneles de pecho de un thobe de tatreez de los años 50. En la parte trasera, las prendas llevan la frase “estas puntadas hablan de existencia”.
“Cuando tomo una pieza antigua de bordado de Palestina, a veces lloro porque puedo sentir la energía en cada una”, dice Tamimi. “Quiero que sigan vivas y por eso las devuelvo a la vida”.