| Impact

El futuro del fitness en México tiene más de 60 años

Smart Fit e INAPAM quieren acercar el ejercicio a las personas mayores de 60 años. La iniciativa llega mientras México envejece y el fitness empieza a enfocarse no solo en transformar cuerpos, sino en conservar fuerza, movilidad e independencia.

El futuro del fitness en México tiene más de 60 años [Imagen Por: Frida Quiñones / Fast Company México]

Smart Fit e INAPAM lanzaron un programa para acercar el ejercicio a las personas mayores. La iniciativa llega en un momento clave: México envejece y la industria del fitness empieza a descubrir que entrenar después de los 60 no tiene tanto que ver con transformar el cuerpo como con conservar la independencia.

Durante décadas, la imagen del gimnasio estuvo asociada con juventud.

Músculo. Rendimiento. Cuerpos transformados. Récords personales.

Pero hay un grupo que está comenzando a cambiar esa fotografía: las personas mayores de 60 años.

Y para ellas, levantar peso puede tener un significado completamente distinto.

Poder subir las escaleras.

Cargar las bolsas del supermercado.

Mantener el equilibrio.

Levantarse de una silla sin ayuda.

Seguir haciendo su vida.

Ese cambio de perspectiva está detrás de “Más movimiento, más independencia”, un nuevo programa de Smart Fit México en colaboración con el Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (INAPAM), diseñado para acercar la actividad física, el entrenamiento de fuerza y ejercicios de movilidad a personas mayores de 60 años.

México está envejeciendo y eso también transformará al fitness

La conversación sobre envejecimiento activo en México dejó de ser un tema para el futuro.

La Encuesta Nacional sobre Salud y Envejecimiento en México (ENASEM) 2024, publicada por el INEGI en abril de 2026, estima que en el país hay 32 millones de personas de 50 años o más. De ellas, 52.8% son mujeres y 47.2% hombres.

El mismo estudio encontró que 41.5% de las personas mayores de 50 años vive con hipertensión, 25.5% con diabetes y 9.3% presenta al menos una limitación para realizar actividades de la vida diaria, desde hacer compras hasta preparar alimentos o administrar dinero.

Es un cambio demográfico que obliga a replantear qué significa la longevidad y vivir más años con funcionalidad.

Porque vivir más no necesariamente significa conservar durante más tiempo la fuerza, el equilibrio o la autonomía.

Ahí el ejercicio empieza a jugar otro papel.

Ya hay más de 43,000 mayores de 60 entrenando en Smart Fit

Los propios datos de Smart Fit sugieren que este público ya está llegando a los gimnasios.

La compañía reporta más de 43,000 socios mayores de 60 años en México. Entre quienes se mantienen activos, el promedio alcanza 3.3 visitas semanales.

Además, las personas que llevan más de cinco años inscritas tienen una asistencia casi dos veces mayor que quienes acaban de comenzar, mientras que cerca de 70% de sus entrenamientos ocurre entre las 6:00 de la mañana y las 2:00 de la tarde.

Son datos internos de la empresa —no una muestra representativa de toda la población mexicana—, pero revelan algo interesante: el gimnasio también puede convertirse en un hábito de largo plazo después de los 60.

Y quizá en algo más que un lugar para hacer ejercicio.

Fast Company México ya ha analizado cómo los gimnasios, parques y estudios de entrenamiento se están convirtiendo en “terceros lugares” de bienestar y conexión social. Para una población mayor, esa dimensión comunitaria puede adquirir todavía más relevancia.

El objetivo ya no es solo ponerse en forma

La Organización Mundial de la Salud recomienda que las personas adultas realicen actividad física regularmente y recuerda que cualquier cantidad de movimiento es mejor que ninguna.

Para los adultos mayores, las recomendaciones incorporan además entrenamiento destinado a fortalecer músculos, trabajar el equilibrio y preservar la capacidad funcional, especialmente para reducir el riesgo de caídas.

Eso cambia por completo la conversación.

El entrenamiento de fuerza deja de ser únicamente una herramienta estética y puede convertirse en una forma de proteger actividades aparentemente pequeñas que determinan la independencia cotidiana.

Ese enfoque también empieza a aparecer en otros sectores. Desde nuevos modelos de salud y seguros diseñados específicamente para adultos mayores hasta servicios centrados en longevidad, una población que durante años fue tratada como un nicho comienza a convertirse en un mercado mucho más difícil de ignorar.

Una clase disco para empezar a moverse

La alianza entre Smart Fit e INAPAM contempla distintas acciones.

Entre ellas se encuentra “Generación Disco”, una clase de acondicionamiento y baile inspirada en la música de los años 70; sesiones de activación física en actividades del INAPAM; capacitación sobre envejecimiento activo y movilidad funcional; participación de especialistas de Smart Fit en clubes del Instituto y beneficios para nuevos miembros.

El programa también contempla un descuento de 25% en la mensualidad del Plan Smart para nuevos integrantes, sujeto a los términos y condiciones de la promoción.

Más allá de una alianza entre una empresa y una institución, la iniciativa apunta hacia una pregunta que cada vez más negocios tendrán que hacerse:

¿estamos diseñando nuestros productos y espacios para una sociedad que vivirá más años?

Para los gimnasios, la respuesta podría significar clases distintas, instalaciones más accesibles, entrenadores preparados para necesidades diferentes y una idea mucho más amplia de lo que significa estar en forma.

Porque el futuro del fitness quizá no esté solamente en entrenar más fuerte.

También estará en ayudarnos a seguir haciendo, durante más años, todo aquello que hoy damos por hecho.

Author

Author

Sobre el autor