En los últimos años, los litigantes que buscan retrasar o impedir la acción climática han pasado de negar la ciencia o la necesidad de responder a la crisis a cuestionar cómo se implementan las políticas, según el informe.
Seis de cada 10 adolescentes han hablado con desconocidos en redes o juegos, y uno de cada ocho han sido víctimas de la captura y difusión material sexual.
Las organizaciones no tienen que celebrar a los disruptores individuales. En su lugar, deberían cultivar ecosistemas donde todo tipo de innovadores puedan prosperar juntos.