
Es lunes por la mañana y el tráfico de la Ciudad de México avanza a vuelta de rueda. Andrés, como todos nosotros, está desesperado. Es ingeniero, tiene 35 años y conduce con una migraña punzante. Ha pasado los últimos meses con jornadas intensas, apenas duerme y la ansiedad lo consume. Cuando llega a la oficina, apenas puede concentrarse. Sabe que algo no está bien, pero sigue adelante. No quiere faltar al trabajo. No quiere ser visto como “débil”.
Como Andrés, miles de trabajadores en México lidian con enfermedades laborales sin siquiera reconocerlas. El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) reconoce alrededor de 13,000 casos al año y más de 300,000 accidentes laborales. Sin embargo, en América Latina el subregistro alcanza 95%, lo que sugiere que la realidad es mucho más grave. El estrés, la fatiga y el desgaste físico parecen ser el precio a pagar de la vida laboral. Pero, ¿hasta qué punto es normal sentirse así?
Una crisis que se subestima
Las enfermedades laborales en México no solo son un problema cada vez más preocupante, sino que están subregistradas. Puede ser por largas horas sentado frente a una pantalla, por un ambiente de alta presión o por la exposición a sustancias peligrosas. A veces, basta con un pequeño accidente para evidenciarlo.
En un webinar reciente sobre enfermedades laborales impartido por Betterfly, empresa que ofrece beneficios complementarios a trabajadores, un empleado de la Ciudad de México compartió su historia: una simple gota de agua cayendo del techo en el momento equivocado le provocó una pérdida parcial de la audición. Un detalle mínimo con consecuencias devastadoras para su salud y su trabajo.
La actualización de la Tabla de Enfermedades de Trabajo en México en 2023 reconoció 88 nuevos padecimientos laborales, desde trastornos mentales hasta enfermedades infecciosas. Las afectaciones más comunes incluyen el dolor de espalda, el síndrome del túnel carpiano y lesiones por movimientos repetitivos, que surgen por malas posturas o esfuerzo físico constante.
El doctor César Carreón, gerente de Bienestar y Salud de Corporativo Mabe explicó que el burnout, la ansiedad y la depresión son cada vez más frecuentes en trabajos con alta presión o en ambientes tóxicos. “Algunas enfermedades, como la silicosis, neumoconiosis, el asma ocupacional o la dermatitis de contacto afectan a trabajadores expuestos a polvo o sustancias químicas, mientras que el estrés crónico aumenta el riesgo de infartos y otros problemas cardiovasculares”, explicó.
Los sectores más afectados
De acuerdo al informe de Betterfly, en la industria de las tecnologías de la información y los servicios administrativos, la fatiga visual, los problemas de postura y el estrés laboral son cada vez más comunes, especialmente con el crecimiento del trabajo remoto.
En la construcción, las lesiones físicas y la exposición a sustancias peligrosas pueden afectar la salud a largo plazo. En el área de manufactura, la operación de maquinaria pesada y el contacto constante con químicos incrementan los riesgos musculoesqueléticos y respiratorios. El personal de los servicios de salud se enfrenta a altos niveles de estrés y desgaste físico, además de exposición a enfermedades.
Un caso representativo es el de los trabajadores del sector salud. En México, 46% de los médicos sufre del síndrome de burnout y 6 de cada 10 empleados del sector público experimentan estrés laboral severo. En el ámbito de la educación, los docentes también enfrentan altos niveles de estrés: 62% reporta ansiedad, fatiga y problemas de sueño debido a la carga laboral.
La pérdida de talento y el costo para las empresas
El impacto no solo lo sienten los trabajadores, también las empresas. Un estudio de McKinsey reveló que los trabajadores que experimentan problemas de salud mental tiene 63% más de probabilidades de faltar al trabajo y 60% más de probabilidad de ser menos productivos. Además, 76% de los empleados en México asegura que el estrés laboral afecta su bienestar general.
En México, los trastornos musculoesqueléticos representan 45% de las incapacidades laborales, y los padecimientos mentales han aumentado 30% en los últimos cinco años. Un estudio de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) reveló que el estrés laboral crónico puede reducir la esperanza de vida hasta en 10 años.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que las enfermedades y accidentes laborales cuestan hasta 4% del PIB mundial, lo que equivale a billones de dólares en pérdidas de productividad. En México, el costo estimado es del 3.3% del PIB, lo que equivale a más de 840,000 millones de pesos al año.
¿Qué se puede hacer?
Las enfermedades laborales se pueden evitar, pero aún hay mucho trabajo para llegar al bienestar integral en las empresas. Carreón compartió algunas propuestas para crear entornos más saludables y sostenibles:
1. Implementación de programas de bienestar físico y mental
Las empresas deben establecer programas que fomenten la salud integral de los empleados. Esto incluye desde ejercicios ergonómicos y pausas activas hasta iniciativas de apoyo psicológico para mitigar el estrés laboral. Además, la oferta de servicios de asesoramiento o terapias para el bienestar emocional sería esencial para prevenir trastornos relacionados con la salud mental.
“Se trata de transmitir un mensaje claro: trabajar aquí significa estar protegido, evitar enfermedades y accidentes, y poder regresar a casa íntegro y saludable”, afirmó el experto. “Actualmente, la seguridad y salud en el trabajo han evolucionado. Antes, el enfoque era reactivo, técnico y centrado en la ingeniería o la medicina. Hoy, si realmente queremos promover el bienestar integral de los trabajadores, necesitamos un enfoque multidisciplinario, donde diferentes áreas colaboren”.
2. Condiciones laborales más seguras y ergonómicas
Estudios indican que por cada dólar invertido en estos programas, las empresas pueden ahorrar entre 4 y 6 dólares en costos asociados con enfermedades y lesiones laborales. Esto involucra la compra de equipo ergonómico adecuado, como sillas y escritorios ajustables, así como la reducción de la exposición a riesgos como el ruido excesivo, goteras y la mala ventilación. Carreón recomendó que los equipos de RH hagan recordatorios de descansos activos a través de IA, estos pueden llegar al correo electrónico de los empleados o una programación de mensajes a través de WhatsApp.
3. Capacitación y concientización sobre riesgos laborales
Implementar programas de capacitación constante que eduquen a los empleados sobre la importancia de cuidar su salud en el entorno laboral. La formación debe incluir información sobre cómo evitar lesiones físicas y cómo gestionar el estrés de manera efectiva. Carreón agregó que, a la par, los líderes deben ser capacitados para detectar signos de agotamiento y crear un espacio seguro para que los empleados puedan reportar problemas sin temor a represalias que ocasionan más problemas a largo plazo.
“La responsabilidad se extiende si no cuentas con los controles adecuados, ya que esto puede causar que la enfermedad del trabajador progrese o que su incapacidad se agrave”, dijo.
4. Adopción de un modelo de prevención integral basado en auditoría y KPIs
Utilizando documentos como las cédulas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), las empresas pueden obtener información clave sobre las condiciones laborales y las enfermedades más comunes dentro de sus instalaciones. La implementación de una auditoría interna y evaluaciones médicas periódicas es crucial para detectar riesgos antes de que se conviertan en problemas graves. Además, establecer KPIs (Indicadores Clave de Desempeño) relacionados con la salud laboral permite medir y seguir el progreso de las iniciativas preventivas.
“Estas cédulas son documentos extensos, pero brindan una visión clara sobre el rol y el funcionamiento del médico del trabajo en el IMSS. Ofrecen información valiosa para que las empresas puedan tomar medidas más concretas y efectivas”, dijo. “Conocer las enfermedades que se dan en cada empresa y, sobre todo, prevenir”.
Estos datos, combinados con la colaboración entre distintas áreas de la empresa, permiten crear un enfoque integral que no solo previene enfermedades, sino que también promueve un ambiente de trabajo saludable y sostenible, como resaltó el doctor.