Celebrar una vida también deja espacio para el dolor. Una reflexión sobre el Día de Muertos, la memoria y las formas de honrar a quienes ya no están.
Lo que parecía una tarde de manicure, libros y café terminó convirtiéndose en una conversación sobre identidad, límites, descanso y todo lo que las mujeres hemos aprendido a cargar.
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