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El Día Internacional del Braille recuerda que la inclusión no es solo un ideal, sino una exigencia técnica y legal. En México, donde 16 millones de personas viven con discapacidad visual o ceguera, la impresión en braille ha dejado de limitarse a los libros. Ahora, es una herramienta con impacto directo en seguridad, movilidad y autonomía.
Hoy, las nuevas tecnologías de impresión permiten producir braille y relieves táctiles en una amplia gama de materiales. Esto facilita su incorporación en señalética, mapas hápticos, directorios y elementos de orientación que forman parte del entorno urbano y corporativo.
“Hablar de accesibilidad es hablar de autonomía. Cuando una tecnología permite crear materiales táctiles de forma local, inmediata y confiable, está contribuyendo directamente a la inclusión”, dice Francisco Calleja, Gerente de Ventas de Roland DGA para México, Centroamérica y el Caribe
La tecnología que convierte la accesibilidad en posibilidad real

Las impresoras de cama plana con tinta UV pueden generar puntos braille con las dimensiones y curvatura necesarias para asegurar su legibilidad. A diferencia de otras tecnologías, estos equipos logran una forma abovedada que cumple con los requerimientos normativos.
Además, su capacidad para imprimir sobre materiales como acrílico, vinil, metal, PVC o madera permite su uso en interiores y exteriores. Estas tecnologías resisten humedad, exposición solar y abrasión, lo que las hace útiles para hospitales, escuelas, oficinas, transporte público y espacios comerciales.
También ofrecen producción bajo demanda. Es posible imprimir piezas únicas o series cortas, sin necesidad de grandes inventarios. Esto permite actualizar señalética o adaptarse a nuevas normativas con rapidez.
Obligación legal, criterio ESG y ventaja competitiva
En México, la Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad establece que todas las personas deben tener acceso en igualdad de condiciones. Para cumplirla, la norma NMX-R-050-SCFI-2006 detalla cómo debe construirse la señalización accesible.
La norma exige características específicas que aseguren la correcta lectura táctil:
- Caracteres en relieve con dimensiones precisas
- Uso adecuado del sistema braille
- Instalación accesible y coherente con rutas de movilidad segura.
Cumplir con estas regulaciones no solo reduce barreras y para empresas y organizaciones significa:
- Eliminar barreras de acceso
- Reducir riesgos operativos
- Elevar la seguridad y experiencia del usuario
- Alinearse a criterios ESG y RSC
- Aumentar competitividad en licitaciones y certificaciones.
La accesibilidad, antes vista como un “valor agregado”, ahora forma parte de los estándares operativos y de cumplimiento ESG para organizaciones públicas y privadas.
Braille, acceso a la información y condición de inclusión
El braille no es una solución única ni suficiente, pero sí esencial. Es un puente que permite a millones de personas leer, orientarse, conocer y decidir. Su correcta implementación define si un espacio es verdaderamente accesible o no.
“El braille debe elevarse entre 0.64 mm y 0.96 mm y contar con una superficie curva para ser plenamente legible”, detalla Calleja. “Aunque diversas impresoras pueden generar relieve, solo los equipos capaces de redondear la parte superior del punto logran la forma funcional”, explica.
Más allá de la técnica, el objetivo es producir materiales que funcionen. Porque la inclusión no depende solo del diseño; depende de la precisión, del cuidado y de la voluntad de hacer que las cosas realmente sirvan.
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