[Foto original: yousafbhutta/Pixabay]
La industria del streaming atraviesa un momento clave. Las plataformas ya no compiten solo por captar audiencias: ahora buscan consolidar modelos sostenibles que integren contenido, tecnología y propiedad intelectual. En este panorama, una posible adquisición podría marcar un antes y un después.
El gasto global en contenidos superó los 200 mil millones de dólares al año, con una tasa de crecimiento de 10% desde 2020, según estimaciones de KPMG. Sin embargo, este ritmo empieza a mostrar señales de desgaste. Las producciones guionizadas pierden fuerza, lo que empuja a las plataformas de streaming a repensar su estrategia.
Guillermo Goñi, socio de Deal Advisory & Strategy en KPMG México, advierte que este cambio refleja “la necesidad de consolidar nuevas estrategias y maximizar la rentabilidad en un mercado saturado”.
Una alternativa es combinar ingresos por suscripción con publicidad, sumado a la adquisición de bibliotecas ya consolidadas. Esto permite posicionamiento inmediato y reducción de costos frente a desarrollos desde cero.
Contenido con identidad
Uno de los principales activos de una plataforma es el contenido que posee. En lugar de apostar solo por nuevas producciones, varias empresas optan por adquirir estudios tradicionales con catálogos reconocibles y trayectoria cultural.
“Integrar contenido que forme parte del imaginario colectivo no solo expande la base de usuarios, también posiciona a la compañía como un referente cultural”, explica Goñi. Además, permite atraer talento creativo y definir con mayor autonomía la dirección estratégica del negocio.
En este sentido, las plataformas ganan flexibilidad: pueden seguir el modelo tradicional de producción cinematográfica o adaptar sus estrategias a un consumo bajo demanda, personalizado con IA.
Hacia un ecosistema transmedia
Una de las grandes apuestas en juego es la expansión hacia experiencias integradas. Si una compañía de streaming concreta la compra de un estudio con división de videojuegos, abre la puerta a modelos narrativos transmedia.
Esto significa vincular películas, series y videojuegos en una sola narrativa, capaz de cruzar formatos y mantener a la audiencia conectada por más tiempo. La explotación de licencias y la creación de ecosistemas narrativos robustos se convierte en una vía para diversificar ingresos y reducir la dependencia de suscripciones.
Propiedad intelectual y tecnología
La irrupción de la inteligencia artificial generativa (IAGen) introduce un nuevo factor: el uso de grandes bibliotecas de contenido como insumo para entrenar modelos. Esto plantea un dilema estratégico: proteger los activos de propiedad intelectual o aprovecharlos como ventaja competitiva.
“La transacción también buscaría establecer barreras que impidan que competidores externos erosionen la propuesta de valor”, señala Goñi.
Riesgos regulatorios y operativos
La operación, sin embargo, enfrenta riesgos. Los organismos reguladores de Estados Unidos, como la Comisión Federal de Comercio (FTC) y el Departamento de Justicia (DoJ), han incrementado el escrutinio sobre fusiones que podrían concentrar demasiado poder en sectores clave.
Además de la regulación, existen desafíos de integración operativa y cultural. No lograr sinergias efectivas podría comprometer los resultados financieros e incluso debilitar la posición estratégica del comprador.
“El éxito dependerá de una integración eficiente a nivel operativo, comercial y cultural”, concluye Goñi.
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