| News

La curiosidad del deseo: qué nos dicen los fetiches sobre el placer, la cultura y nosotros mismos

Los fetiches son expresiones legítimas del placer, siempre que existan consentimiento, límites claros y comunicación honesta.

La curiosidad del deseo: qué nos dicen los fetiches sobre el placer, la cultura y nosotros mismos [Foto: hayabuzo/Pixabay]

El fetiche dejó de ser un término escondido. Este 16 de enero, el Día del Fetiche se presenta como una invitación a explorar, sin vergüenza, la diversidad del deseo humano. En México, esta conversación gana fuerza gracias a comunidades como JOYclub, que impulsan espacios seguros para compartir intereses, fantasías y prácticas sexuales de manera consensuada.

Desde el bondage hasta el gusto por los pies, pasando por el uso de materiales específicos como látex o cuero, la variedad de prácticas agrupadas como “fetiches” responde a un fenómeno complejo, tanto social como psicológico.

Para esta comunidad los fetiches no se entienden como tabúes, sino como expresiones legítimas del placer, siempre que existan consentimiento, límites claros y comunicación honesta.

¿Qué es un fetiche?

Aunque el término suele asociarse con prácticas “atípicas”, los fetiches no siempre implican conductas sexuales directas. En palabras de Gonzalo R. Quintana Zunino y Conall Eoghan Mac Cionnaith, investigadores de Concordia University y autores del artículo Hay un infinitas maneras de tener sexo, y no ninguna de ellas es innatural, el fetiche puede ser definido como un interés sexual centrado en un objeto, parte del cuerpo o acción que, en sí misma, no tiene una connotación sexual directa.

“Los fetiches no se limitan a látigos y cuero”, escriben los autores. “Son parte de una curiosidad natural por explorar los territorios desconocidos de nuestra sexualidad”.

Este impulso no surge de la nada. Diversos estudios en comportamiento animal y aprendizaje han propuesto que los fetiches pueden formarse por asociaciones tempranas o por condicionamiento. Así, ciertos estímulos se conectan con experiencias placenteras, lo que genera una preferencia sexual.

¿Cuándo deja de ser sano un fetiche?

La mayoría de los fetiches forman parte de una vida sexual sana, tanto en relaciones como a nivel individual. Sin embargo, Quintana Zunino y Mac Cionnaith advierten que en algunos casos pueden convertirse en una necesidad exclusiva para lograr excitación, lo que sí podría afectar la vida íntima o social de la persona.

En estos casos, se habla de trastornos relacionados con el fetichismo. La clave está en el malestar o deterioro que puedan provocar, así como en la violación del consentimiento. Si el deseo es recurrente, intenso y causa daño o disfunción, entonces podría requerir atención especializada.

Desde el punto de vista científico, la línea entre lo normal y lo raro es difícil de trazar. “No existe una definición exacta de lo que constituye normal o saludable”, escriben los investigadores. “Estas definiciones dependen en gran medida del tiempo histórico y la cultura”.

En lugar de preguntarse si una práctica es común o aceptable, los autores invitan a cuestionar si se alinea con los valores, acuerdos y límites personales.

Cambios culturales y nuevos diálogos

JOYclub identifica tres factores que explican la mayor apertura hacia estos temas:

  • El acceso a información verificada sobre sexualidad, psicología y prácticas consensuadas.
  • Normalización del diálogo a través de comunidades que impulsan una visión positiva y responsable del deseo.
  • Una nueva generación más abierta al diálogo y al consentimiento, donde jóvenes y adultos buscan relaciones más auténticas, comunicadas y conscientes.

A medida que estas conversaciones se normalizan, el interés por prácticas como BDSM o juegos de roles ya no se asocia a conductas peligrosas, sino a acuerdos claros y relaciones basadas en la confianza. “Celebrar el Día del Fetiche es reconocer que cada cuerpo y cada mente desean distinto”, afirma JOYclub.

¿Tu tipo de personalidad podría revelar tus fetiches?

Sí, según el psicólogo social Justin J. Lehmiller, autor de Dime qué quieres: La ciencia del deseo y cómo puede ayudarte a mejorar tu vida sexual.

Lehmiller, afiliado al Instituto Kinsey y director del programa de psicología social en Ball State University, entrevistó a más de 4,000 personas durante dos años. Su hallazgo central: nuestras fantasías no son tan aleatorias como creemos. Están moldeadas por nuestra historia, nuestras inseguridades y, en gran parte, por nuestra personalidad.

1. Si eres ansioso, prefieres la intensidad emocional

Quienes tienen un estilo de apego inseguro –es decir, que temen ser rechazados o abandonados– suelen evitar fantasías con múltiples parejas o no monogamia. En cambio, fantasean más con prácticas BDSM, escenarios románticos o situaciones que les permitan escapar de su ansiedad. “Fantasías con alto contenido emocional les ayudan a relajarse y sentirse deseados”, explica Lehmiller.

2. Si eres organizado, tu mente también lo es en el sexo

Las personas con alta consciencia (el rasgo que define a quienes son meticulosos, planificadores y respetuosos de las reglas) tienden a construir fantasías detalladas, con escenarios bien definidos y elementos novedosos. Aunque rara vez fantasean con prácticas tabú o BDSM, su creatividad aparece en la planeación y en la búsqueda de ambientes nuevos.

3. Si eres extrovertido, buscas validación (también en la cama)

El rasgo más ligado a fantasías con múltiples personas, sexo fuera de la pareja y escenarios de infidelidad es la extroversión. No porque los extrovertidos sean infieles, sino porque están más cómodos con la idea de nuevas conexiones y buscan validación a través del deseo. “Las fantasías de los extrovertidos incluyen elogios por su desempeño sexual”, dice Lehmiller. Menos apego emocional, más deseo de reconocimiento.

Para Lehmiller, no se trata de encasillarse, sino de entender por qué fantaseamos como lo hacemos. Y, tal vez, dejar de juzgar tanto esas ideas que, según la ciencia, son más comunes y coherentes de lo que parecen.

Los fetiches funcionan como una ventana al deseo, pero también como un espejo del contexto cultural, del aprendizaje personal y de la relación que cada quien tiene con su cuerpo, sus vínculos y su imaginación.

Quizá no todo el mundo tenga un fetiche, pero nunca es demasiado tarde para intentarlo.

Author

  • Emma Sifuentes

    Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad del Valle de México, cuenta con más de 20 años de experiencia en la comunicación, tanto en el sector público, como en el privado. Como editora, busca contribuir a la conversación sobre cómo moldear un futuro que valore la humanidad, la justicia y la igualdad.

    View all posts

Author

  • Emma Sifuentes

    Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad del Valle de México, cuenta con más de 20 años de experiencia en la comunicación, tanto en el sector público, como en el privado. Como editora, busca contribuir a la conversación sobre cómo moldear un futuro que valore la humanidad, la justicia y la igualdad.

    View all posts

Sobre el autor

Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad del Valle de México, cuenta con más de 20 años de experiencia en la comunicación, tanto en el sector público, como en el privado. Como editora, busca contribuir a la conversación sobre cómo moldear un futuro que valore la humanidad, la justicia y la igualdad.