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Tu primer trabajo define tu mentalidad profesional

¿Por qué te conviene mirar más allá del corto plazo?

Tu primer trabajo define tu mentalidad profesional [Imagen base: envato]

En el ecosistema del talento, especialmente en tecnología, tendemos a enfocarnos en las habilidades técnicas: los lenguajes, las certificaciones o las metodologías ágiles. Sin embargo, el verdadero impacto del primer trabajo trasciende lo técnico. Ese primer empleo es mucho más que una línea en el currículum: es la primera escuela del mundo profesional. Allí se aprenden los fundamentos que determinan cómo enfrentamos los retos, cómo colaboramos y cómo decidimos nuestro futuro.

La universidad enseña conocimientos; el trabajo enseña contextos. En el primer empleo, los problemas dejan de ser ejercicios teóricos y se convierten en realidades: clientes internos o externos, plazos, equipos y resultados. Esa transición es donde se desarrollan las competencias que más pesan a lo largo de una carrera: comunicación, colaboración, resiliencia, adaptabilidad y pensamiento crítico.

En ese entorno, los recién graduados aprenden a traducir el conocimiento técnico en soluciones reales y a operar bajo presión, prioridades cambiantes y culturas diversas.

Startups y corporativos: dos escuelas distintas

En el mundo tech, las trayectorias suelen comenzar en dos polos: startups o corporaciones consolidadas. Cada una enseña de forma distinta.

Las startups ofrecen velocidad, espontaneidad y exposición. Enseñan a moverse rápido, a resolver con pocos recursos y a pensar con mentalidad emprendedora.

Las empresas grandes, en cambio, ofrecen estructura, procesos globales y la oportunidad de aprender de expertos. Brindan disciplina y método.

No se trata de cuál es mejor, sino de entender qué tipo de aprendizaje necesitas en esa etapa. Un inicio en corporativo puede formar en rigor; un paso por startup puede acelerar la adaptabilidad. Las carreras más sólidas combinan ambos mundos.

Errores comunes

El error más frecuente es elegir con mentalidad de corto plazo: aceptar la primera oferta por salario, marca o modalidad remota. El primer empleo debería elegirse por la calidad del aprendizaje, el liderazgo del equipo y la cultura de desarrollo.

Otro error común es pensar que la entrevista es unilateral. En realidad, los candidatos también entrevistan a las empresas. Preguntar por los programas de desarrollo, la movilidad interna o las oportunidades de capacitación demuestra visión y madurez profesional. Por temor a perder la oportunidad, con frecuencia los candidatos evitan preguntar por las rutas de crecimiento o los planes de desarrollo que existen dentro de una empresa.

Mentoría y red profesional: la diferencia invisible

Pocas cosas impulsan más la carrera que contar con un buen mentor. Esa figura, un líder, colega o jefe inspirador, ayuda a conectar la teoría con la práctica y a tomar mejores decisiones.

En las grandes empresas suele haber programas formales de mentoría; en startups, este aprendizaje ocurre de forma más orgánica. En ambos casos, el secreto está en buscar activamente espacios para aprender de otros.

Construir desde temprano una red profesional sólida también es fundamental. El mercado laboral es más pequeño de lo que parece, y las relaciones que cultivamos hoy pueden abrirnos puertas mañana. Conectarse con distintas áreas, participar en proyectos y compartir conocimiento te posiciona como alguien con visión transversal.

La cultura organizacional, clave para entender a las empresas

A veces pensamos que la cultura laboral es algo que solo importa cuando ya tenemos varios años de experiencia. Pero para quienes están empezando, entender la cultura de un equipo es una brújula clave: define cómo se trabaja, cómo se toman decisiones, qué comportamientos se valoran y qué oportunidades de crecimiento existen.

Durante mucho tiempo, las empresas buscaban culture fit: personas que encajaran sin incomodar, sin mover demasiado las estructuras. Hoy, los entornos más innovadores buscan culture add: gente que aporte algo distinto, que cuestione, que traiga nuevas formas de pensar y de resolver problemas.

Y ahí es donde las nuevas generaciones tienen una fortaleza natural. Llegan con frescura, rapidez para aprender, sensibilidad social y una lectura actual del mundo. Su mirada no está condicionada por viejas prácticas y, cuando se les da espacio, pueden aportar creatividad y soluciones que las organizaciones necesitan para evolucionar.

Pensar la carrera como un proyecto de largo plazo

El primer trabajo no determina el destino, pero sí la dirección. Es el punto de partida donde se definen los hábitos, las expectativas y la mentalidad profesional. Por eso, el consejo es claro: elegir con propósito. Priorizar el aprendizaje, el acompañamiento y la cultura sobre los beneficios inmediatos reditúa en el mediano y largo plazo.

El éxito profesional no se mide en el primer año, sino en la capacidad de mantenerse vigente, adaptable y en constante evolución. Y todo eso, sin excepción, comienza en el primer trabajo.

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Sobre el autor

es directora de reclutamiento de Capital One México.