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Del ritual ancestral al sabor extremo: la historia de las palomitas de maíz

Hoy, las palomitas se debaten entre dos frentes: su identidad como grano saludable y su evolución como experiencia multisensorial.

Del ritual ancestral al sabor extremo: la historia de las palomitas de maíz [Foto: Nourishment DECODED/Pexels]

Cada 19 de enero se celebra el Día Mundial de las Palomitas de Maíz, una fecha que abre la puerta a explorar la evolución de este grano milenario que pasó de ser parte de ceremonias sagradas a convertirse en vehículo para sabores cada vez más intensos.

El origen ceremonial de las palomitas de maíz

De acuerdo con la Junta de la Palomita de Máz, una organización conformada por productores de Estados Unidos, las palomitas de maíz tienen una historia que se remonta a miles de años. Los registros arqueológicos más antiguos provienen de la cueva del Murciélago, en Nuevo México, donde se encontraron mazorcas reventadas de hace más de 4,000 años. En el México prehispánico, los pueblos nahuas ya utilizaban el maíz reventado —conocido como momochitl— en danzas, rituales y ornamentos. Crónicas del siglo XVI describen guirnaldas de palomitas colocadas sobre las cabezas de mujeres danzantes durante ceremonias dedicadas a Tláloc, dios de la lluvia.

Este mismo grano fue utilizado como ofrenda, como decoración ceremonial y como alimento de uso cotidiano. En América del Sur, se han hallado granos en tumbas que aún podrían reventar tras mil años de reposo. Desde sus orígenes, el maíz para palomitas ha estado cargado de simbolismo, nutrición y textura.

De desayuno a entretenimiento

Durante el siglo XIX, las palomitas se servían como cereal: con leche o crema, e incluso como parte de dietas recomendadas por médicos como John Harvey Kellogg. A finales del siglo XIX y principios del XX, su bajo costo las volvió un dulce navideño popular. Las familias victorianas adornaban chimeneas y árboles con esferas hechas de palomitas. Los libros de cocina incluían recetas para preparar bolas de palomitas como regalo.

El punto de inflexión llegó con la Gran Depresión. Mientras otros productos se volvieron inaccesibles, una bolsa de palomitas seguía costando cinco o diez centavos. Su venta en cines no tardó en masificarse. Durante la Segunda Guerra Mundial, ante la escasez de azúcar, los estadounidenses triplicaron su consumo de palomitas.

Con la llegada de la televisión, las palomitas encontraron otro aliado. En la década de 1950, su consumo repuntó en el hogar, y en la de 1980, el microondas transformó la categoría. La posibilidad de hacer palomitas en minutos desde casa no solo cambió su preparación: consolidó su lugar como botana universal.

De símbolo ritual a antojo viral

Lo que antes fue parte de una ceremonia, hoy es una botana que navega entre el comfort food y la disrupción. La historia de las palomitas no solo habla de sabor, sino de su capacidad para adaptarse a las transiciones culturales. Desde rituales agrícolas hasta salas de cine, desde el fogón hasta el microondas.

En Estados Unidos se estima que el consumo anual promedio ronda los 43 cuartos por persona. Y aunque las cifras para México no están claras, su presencia en las alacenas es difícil de ignorar.

El Día Mundial de las Palomitas es un pretexto para mirar la historia que hay detrás de ese pop familiar. Un sonido que evoca fiesta, infancia, series, películas, sobremesa… y que hoy también habla de algoritmos de sabor, propuestas extremas y estrategias de marketing.

El sabor como campo de batalla

Hoy, las palomitas se debaten entre dos frentes: su identidad como grano saludable y su evolución como experiencia multisensorial. Aunque su base es un alimento integral bajo en grasa, el mercado ha impulsado una carrera por sabores cada vez más atrevidos.

“Hoy, las palomitas acompañan un amplio rango de momentos de entretenimiento. Las y los consumidores se inclinan hacia propuestas prácticas, sabores intensos y experiencias que sorprendan”, dijo Alberto Cavia, director general de Conagra Brands México,.

ACT II, una marca reconocida en el segmento, señala que durante 2025 produjo más de 5.2 millones de cajas de palomitas en México, tanto en formato para microondas como listas para comer. La compañía ha apostado por ediciones como Inferno Xtremo, BLACK X-PICY y, para este 2026, una nueva propuesta llamada XAMOY, que combina sabores dulces, ácidos y picantes en una misma experiencia.

Más allá de la marca, la tendencia apunta a un consumidor que exige estímulo, novedad y personalización. El auge del picante, el uso de ingredientes como tamarindo, limón y chile, y la integración de referencias culturales en el empaque y la comunicación reflejan una búsqueda por conectar con generaciones que valoran lo lúdico tanto como lo sensorial.

Author

  • Emma Sifuentes

    Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad del Valle de México, cuenta con más de 20 años de experiencia en la comunicación, tanto en el sector público, como en el privado. Como editora, busca contribuir a la conversación sobre cómo moldear un futuro que valore la humanidad, la justicia y la igualdad.

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Sobre el autor

Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad del Valle de México, cuenta con más de 20 años de experiencia en la comunicación, tanto en el sector público, como en el privado. Como editora, busca contribuir a la conversación sobre cómo moldear un futuro que valore la humanidad, la justicia y la igualdad.