[Imagen impulsada por IA]
Era temprano por la mañana y mi teléfono no dejaba de vibrar. Al verlo, vi mensajes y notificaciones sobre una operación en Venezuela. Tenía planeado tomarme los siguientes días libres para disfrutar de los primeros días del Año Nuevo, pero la geopolítica no suele enterarse de cuándo uno tiene activado el ‘no molestar’. En cuestión de horas quedó claro lo que había ocurrido: el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, había sido capturado y se dirigía a comparecer ante la Corte del Distrito Sur de Nueva York.
Este fue solo el episodio más reciente de una serie de eventos que, durante la última década, han ido elevando de manera constante la importancia de la geopolítica para toda empresa mediana o grande.
Hace dos décadas, la geopolítica había pasado a segundo plano frente al momento unipolar de la historia global; Estados Unidos era el líder indiscutido del mundo en lo económico, militar y tecnológico, sin ningún rival a la vista… o al menos eso creíamos. Hoy, la geopolítica es el siguiente gran tema que todo líder empresarial en el C-suite necesita dominar a fondo, justo después de la inteligencia artificial.
Mientras lees esto, se habla de comprar Groenlandia o incluso de arrebatársela a Dinamarca. ¿Cuáles son tus escenarios sobre lo que podría pasar, con base en qué supuestos y en qué plazos? Escríbelos y vuelve a ellos conforme los acontecimientos se desarrollen.
Pensar mejor importa más que reaccionar rápido
Para mejorar en algo, lo deseable es trabajar activamente sobre el problema, sus incertidumbres y probabilidades, para generar ideas fundamentadas. Incluso si (cuando) te equivocas, haberlo escrito te permite evaluar cómo afinar tu juicio la próxima vez. Ese mismo ejercicio, llevado al plano organizacional, es el que marca la diferencia.
Las empresas medianas y grandes deberían pensar seriamente en desarrollar una estrategia geopolítica para sus líneas de negocio actuales y futuras, y luego usarla como guía para la estrategia general de la organización. ¿Por qué? Porque todo en el mundo empresarial moderno está interconectado y es interdependiente, y eso se vuelve más evidente conforme creces. Desde cómo (y dónde) operas tus sistemas de IA, hasta de dónde provienen los insumos o con quién puedes hacer negocios, estas son preguntas que deben revisarse y actualizarse de manera constante.
México y América Latina toman protagonismo
América Latina, y México en particular, estarán en el centro del escenario en los próximos años desde la perspectiva china y estadounidense en temas de comercio, política exterior, inversión y seguridad nacional. Esto probablemente colocará a la mayoría de las empresas de la región en situaciones con muy pocos precedentes.
Retos como estos representan una enorme oportunidad para las compañías que se preparen de manera proactiva y aborden estos temas con anticipación, permitiéndoles ganar participación de mercado frente a sus competidores y reducir su riesgo geopolítico y empresarial. Es como tomarse la versión geopolítica de un Riopan antes de un evento importante (o de esos largos): todos los demás sienten las consecuencias al día siguiente; tú y tu equipo siguen operando con el juicio intacto.
Cómo convertir contexto en ventaja
La siguiente pregunta natural es: ¿entonces qué hago con todo esto y cómo tomo decisiones mejor informadas? Aunque cada empresa y cada industria son distintas, aquí hay tres cosas que puedes hacer hoy con tu equipo para comenzar tu camino geopolítico con más claridad:
- Haz visible la exposición antes de evaluar el riesgo. Empieza por mapear dónde está expuesta tu empresa en términos de ingresos, cadenas de suministro, datos, talento y puntos de contacto regulatorios, sin etiquetar nada todavía como riesgo alto o bajo. El objetivo es construir una visión compartida de dónde la geopolítica realmente cruza con las operaciones y la estrategia, y no solo de dónde se asume que importa.
- Distingue entre cambios estructurales y dinámicas cíclicas. Una vez que la exposición es visible, los equipos directivos pueden clasificar qué fuerzas geopolíticas probablemente persistirán y cuáles se espera que fluctúen. Esta distinción ayuda a enfocar la atención estratégica en las condiciones que determinan la viabilidad de largo plazo, mientras que los desarrollos de corto plazo pueden gestionarse de manera táctica.
- Define con claridad quién decide y cuándo se escala. El paso final es acordar qué desarrollos geopolíticos requieren discusión a nivel ejecutivo o de consejo, y cuáles pueden resolverse dentro de los procesos actuales de toma de decisiones. Esto reduce la ambigüedad sobre cuándo un tema debe escalarse y quién es responsable de actuar.
Trabajar en estas preguntas ayudará a tu empresa y a tu equipo a iniciar, con mayor intención, su recorrido en la geopolítica y en la gestión del riesgo geopolítico. Al final, la geopolítica no toma vacaciones ni tiene planes de retiro. Y los líderes empresariales en México y América Latina tienen hoy una oportunidad poco común para posicionarse y beneficiarse de la próxima secuencia de cambios que marcarán a la región y al mundo.
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