[Imagen de origen: Bettermind Graphic/Adobe Stock]
Conforme nos adentramos en 2026, es hora de examinar los comportamientos sutiles que dañan nuestro impacto profesional. Como alguien que trabaja con líderes de nivel medio y alto, veo y escucho cómo los hábitos y patrones de comunicación los obstaculizan. ¡Pequeños cambios pueden generar resultados enormes!
A continuación se presentan tres hábitos fundamentales que debes eliminar si quieres proyectar verdadera confianza y seriedad.
Romper estos tres hábitos no se trata de convertirte en alguien que no eres, sino de eliminar las barreras entre tus capacidades y cómo las perciben los demás. La verdadera presencia ejecutiva combina una presentación segura con contenido sustancial, y eso empieza por eliminar los pequeños comportamientos que socavan tu autoridad:
1. Uso del lenguaje pasivo y tentativo
El hábito. Suavizar tus afirmaciones con frases como “Creo que tal vez podríamos considerar…” o “El informe fue completado por el equipo” en lugar de asumir tus ideas y acciones.
Por qué es importante. El lenguaje indeciso transmite incertidumbre, incluso cuando confías en tu posición. La voz pasiva te distancia de tus logros e invisibiliza tus contribuciones.
Rómpelo. Sustituye el lenguaje evasivo por declaraciones directas. Di “Recomiendo esta estrategia” en lugar de “Creo que podría funcionar”. Usa la voz activa: “Lideré la iniciativa” en lugar de “La iniciativa fue liderada”. Este cambio no se trata de arrogancia, sino de claridad y responsabilidad.
2. Confiar en rellenos verbales y respuestas apresuradas
El hábito. Puntuar tu discurso con “uh”, “um”, “como” y “ya sabes”, o saltar inmediatamente a responder preguntas sin detenerse a pensar.
Por qué es importante. Las muletillas te hacen parecer desprevenido o nervioso, lo que afecta tu credibilidad. Responder apresuradamente puede hacerte parecer reactivo en lugar de reflexivo, y te roba el poder que proporciona el silencio.
Rompe el silencio. Practica las pausas. Cuando te hagan una pregunta, respira hondo antes de responder; esto demuestra que la estás considerando seriamente. Durante las presentaciones, haz una pausa después de mencionar un punto importante. Ese breve silencio crea énfasis y le da a tu audiencia tiempo para asimilar lo que has dicho. La incomodidad que sientes en silencio es temporal; la autoridad que proyectas es duradera.
3. Descuidar la comunicación no verbal
El hábito. No ser consciente de cómo entras a los espacios, te sientas, te paras, gesticulas o controlas tus expresiones faciales; esencialmente, dejar que tu lenguaje corporal se produzca de manera inconsciente.
Por qué es importante. Tu cuerpo habla antes que tú. Tu forma de entrar en una habitación, ya sea que te encorves en la silla, te inquietes durante conversaciones difíciles o no establezcas el contacto visual adecuado, transmiten mensajes poderosos sobre tu confianza y serenidad. Puedes tener ideas brillantes, pero si tus señales no verbales indican incomodidad o incertidumbre, tu mensaje pierde impacto.
Rompe el hielo. Sé consciente de tu presencia física. Observa cómo entras a las reuniones: camina con determinación, sin prisas, pero sin titubeos. Presta atención a tu postura al sentarte o al estar de pie; debes transmitir compromiso y autoridad. Usa gestos deliberadamente para reforzar tu mensaje, no como gestos nerviosos. Domina tus expresiones faciales para que se mantengan apropiadas y controladas incluso bajo presión. Practica usar el espacio con confianza, ya sea en una mesa de conferencias o al presentar ante un grupo.
El camino a seguir
La presencia ejecutiva se desarrolla continuamente a lo largo de tu carrera. Cada correo electrónico que envías, cada videoconferencia que diriges y todas las presentaciones que realizas son oportunidades para practicar estos principios. Concéntrate en redactar mensajes organizados, claros, concisos, centrados en el público y convincentes. Domina tu comunicación vocal: el tono, el volumen, el tono, la articulación y el ritmo aportan significado a tus palabras.
Recuerda: la confianza puede ser silenciosa. No se trata de ser la voz más fuerte, sino de proyectar seguridad, compostura y aplomo. La seriedad se basa en transmitir dignidad y sustancia, no en dominar todas las conversaciones.
Al romper estos tres hábitos en 2026, descubrirás que tu voz tiene más peso, tus ideas cobran fuerza con mayor facilidad y tu liderazgo se fortalece de forma natural. El objetivo no es la perfección, sino el progreso hacia una comunicación con la claridad y la convicción que caracterizan a un líder eficaz.
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