[Ilustración de origen: Freepik]
Mucha gente busca sueldos más altos y títulos más prestigiosos, convencida de que su próximo trabajo finalmente la hará feliz. Yo lo hice.
Por eso pasé años estancada en un trabajo que, en teoría, muchos considerarían glamuroso. Pero en el fondo, sabía que era tóxico. Asumí cada vez más responsabilidades, mantuve un horario caótico y me esforcé al máximo por complacer a mi exigente jefe. Todo porque creía que eso era lo que se necesitaba para tener éxito.
Luego llegaba a casa y me esforzaba más, revisando portales de empleo, retocando mi currículum y enviando solicitudes. Trabajaba sin descanso. Todo porque estaba convencida de que un nuevo puesto lo cambiaría todo.
Pero mi trabajo nunca fue el verdadero problema. Y lo más probable es que el tuyo tampoco lo sea.
EL BURNOUT ES EL VERDADERO CULPABLE
¿El verdadero problema? Trabajas demasiado, te estresas demasiado y descansas muy poco. Claro que tienes dificultades.
Como coach de salud certificada, he aprendido que la mayoría de las personas no entienden realmente qué es el burnout. Creen que simplemente están cansados y necesitan dormir bien o un fin de semana largo. Pero en realidad, se trata de estrés y agotamiento crónicos, y no desaparecen por arte de magia tras unos días de descanso. Según una encuesta reciente de Headway, 24% de las personas regresaron de las vacaciones navideñas sintiéndose como si no hubieran descansado nada.
En las primeras etapas, el agotamiento causa baja energía y fatiga constante. Luego, la niebla mental se apodera de ti. Tu concentración disminuye, te vuelves olvidadizo y tu cerebro se ralentiza. Así que te esfuerzas más para compensar, pero logras menos, y tu carga de trabajo se acumula. Sigues adelante de todos modos, porque no quieres fracasar, pero eso solo empeora las cosas.
¿Y esa vocecita en tu cabeza que te dice que renuncies? Esa es otra señal clara. El agotamiento genera cinismo, lo que a su vez genera desilusión y desconfianza hacia tu empleador. Cuando todo es horrible, incluso el trabajo de tus sueños puede empezar a resultar insoportable.
Pero lo más probable es que el césped no sea más verde si antes no cambias tu forma de trabajar.
POR QUÉ DEJAR TU TRABAJO NO SOLUCIONARÁ TODO
Una encuesta reciente de Headway reveló que 24% de las personas buscan un nuevo empleo o consideran una trayectoria profesional completamente diferente. Sin embargo, presentar la renuncia no siempre es la solución que se espera.
Empezar un nuevo puesto supone un cambio importante en la vida, y 87% experimenta el nerviosismo del nuevo trabajo. Quieren impresionar y les aterra fracasar, así que trabajan más duro que nunca. Se dicen que descansarán cuando hayan demostrado su valía. Luego, la emoción de renunciar desaparece y, de alguna manera, se sienten igual de agotados (con suerte). Sintiéndose peor, 30% termina deseando no haber dejado nunca su antiguo puesto.
La cuestión es que el trabajo nunca fue el problema. Como seres humanos, no estamos hechos para hacer malabarismos con todo y nunca desconectar. Muchos lo intentamos de todos modos, y eso es una receta para el agotamiento.
Si estás pensando en cambiar de puesto o de carrera, intenta ser más tolerante contigo mismo primero. Date tiempo para recuperarte y quizá te des cuenta de que tu lugar de trabajo no es tóxico. Sin embargo, probablemente necesites cambiar tu forma de trabajar.
MÁS ESFUERZO NO ES LA RESPUESTA
Y eso no significa esforzarse más. Lo que realmente necesitas es capacidad, y no puedes aumentar mágicamente el ancho de banda de tu cerebro exigiéndote más. Eso solo agota aún más tu capacidad.
Esto significa trabajar de forma más inteligente con lo que tienes. Empieza por establecer límites y desarrollar hábitos de trabajo más saludables. Cierra la sesión a las 5 p.m., tómate tu descanso para comer y deja de intentar demostrar tu valía trabajando demasiado.
Decir que sí a todo y aceptar tareas que no te corresponden no ayuda a nadie. Solo desperdicias energía y, como resultado, no tienes suficiente energía para el trabajo que realmente necesitas hacer (y que genera mayor impacto).
Priorizarte y establecer límites no significa que te importe menos. Significa que entiendes que no puedes trabajar bien si no te sientes bien.
Las investigaciones demuestran que el agotamiento provoca la contracción del hipocampo y daña la neuroplasticidad cerebral. Reduce literalmente nuestra capacidad mental, perjudicando todo, desde la memoria hasta la concentración, el control de impulsos y la función ejecutiva. Pero una vez que dejes de trabajar en exceso, deberías sentir que tu mente se despeja y tu capacidad mental aumenta.
NO DEJES QUE EL BURNOUT CONTROLE TU CARRERA
El agotamiento nos convence de que todo es horrible y que solo medidas drásticas, como mudarse a Bali o cambiar de carrera, ayudarán. Pero esa es solo tu respuesta al estrés. Después de luchar tanto tiempo, es fácil entender por qué huir parece la única opción. Pero has estado luchando contra lo equivocado.
Para lograrlo, es importante abordar la causa y darle tiempo a tu mente para que se recupere. Solo así podrás decidir con claridad si un cambio de carrera realmente resolverá tus problemas.
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