[Imágenes: MicroOne/Adobe Stock; Indhgraphy Visual/Adobe Stock]
Estamos presenciando una explosión sin precedentes en la capacidad creativa. Las interfaces de voz están eliminando barreras para miles de millones de personas que encontraban los teclados engorrosos. Los generadores de imágenes con IA pueden crear prototipos de prácticamente cualquier dirección creativa al instante. Las restricciones técnicas que alguna vez definieron el trabajo creativo se están disolviendo.
Sin embargo, esta abundancia crea un nuevo desafío: cuando todo se vuelve posible, las posibilidades nos abruman. Lo que entonces se vuelve más valioso es saber qué vale la pena hacer.
Preveo que en 2026, la pregunta “¿deberíamos construir esto?” importará más que “¿podemos construir esto?”
EL EXCEDENTE DE CAPACIDADES
La conversación sobre la IA gira en torno a las capacidades. Lo que puedes hacer. Qué tan rápido puedes hacerlo. Qué es ahora posible.
Pero está surgiendo una brecha entre lo que podemos crear y lo que deberíamos crear. El reporte State of AI de McKinsey de noviembre de 2025 revela una paradoja reveladora: 88% de las organizaciones ahora usa IA en al menos una función empresarial, pero solo 39% reporta un impacto financiero a nivel empresarial. Están capturando valor en casos de uso aislados, pero tienen dificultades para traducir eso en crecimiento a largo plazo o mejores márgenes de ganancia.
La brecha está en saber dónde aplicarla y cómo crear un marco para que realmente pueda generar un impacto.
LAS HABILIDADES QUE TODOS PUEDEN PERFECCIONAR EN 2026
Este cambio crea una oportunidad genuina para cada creador, profesional y cualquier persona que se preocupe por perfeccionar su oficio mientras escala su impacto. Cuando la ejecución creativa se vuelve universalmente disponible, tres cosas se convierten en diferenciadores:
Comenzar con mejores preguntas: “¿Cómo podemos tener el mayor impacto? ¿Qué decisiones deben seguir siendo humanas? ¿Dónde crea fragilidad la automatización?” Estas no son restricciones. Son los marcos que previenen la sobrecarga cognitiva cuando todo es técnicamente posible.
Desarrollar el buen gusto a través de la iteración: Así como las calculadoras no eliminaron la necesidad de comprensión matemática, la IA no elimina la necesidad de fundamentos creativos. Pero esto es lo que cambia: la capacidad de iterar rápidamente con IA en realidad acelera el desarrollo del gusto. Obtienes más intentos, ciclos de retroalimentación más ajustados y aprendizaje más rápido. Construyes criterio tomando más decisiones, no menos.
Saber cuándo publicar: Cuando la IA puede generar innumerables variaciones al instante, presionar el botón para compartir algo con alguien se convierte en el acto creativo definitivo. Lo que envías, cuándo lo envías, quién lo recibe. Estas decisiones moldean la identidad y el mensaje de maneras que la generación por sí sola no puede.
LO QUE LAS HERRAMIENTAS Y PLATAFORMAS PUEDEN HABILITAR AHORA
Si saber qué hacer es la nueva habilidad, las herramientas que nos ayuden a desarrollar esa habilidad no serán solo un servil “sí señor”. Las herramientas de IA más valiosas no serán aquellas que simplemente ejecuten tu visión, sino aquellas que actúen como socios creativos. Preveo que surgirán herramientas que proporcionen la cantidad adecuada de fricción para impulsar tus ideas creativas.
El papel de las plataformas creativas pasará de proporcionar capacidad a proporcionar capacidad más andamiaje de criterio integrado en el producto. Esto significa:
- Herramientas que desafíen las ideas en lugar de solo ejecutarlas
- Interfaces que sepan cuándo permanecer en silencio en lugar de interrumpir constantemente (menos notificaciones, menos decisiones, menos interrupciones)
- Funciones que ayuden a los usuarios a entender por qué funciona una elección, no solo que funciona
EL NUEVO ESPECTRO CREATIVO
Nos estamos moviendo hacia múltiples modos válidos de creación: solo humano, solo IA, IA + humano (a veces revelado abiertamente, a veces invisible). En lugar de que un enfoque domine, este espectro generará diferentes tipos de trabajo y diferentes conversaciones sobre el oficio. Veremos declaraciones de “no hecho con IA” coexistir con la integración de IA detrás de escena como práctica estándar.
Esto refleja una expansión de posibilidades. Más personas tendrán acceso a herramientas creativas que nunca antes. La pregunta es si desarrollarán el criterio para usarlas bien.
CÓMO SE VE EL ÉXITO AHORA
El caso optimista para 2026 no es que la IA haga que la creatividad sea sin esfuerzo. Es que la IA hace que la creatividad sea accesible, y luego recompensa a quienes desarrollan criterio dentro de ese acceso.
Miles de millones de personas ahora tienen acceso a herramientas creativas de nivel profesional. ¿Nos ahogaremos en deepfakes de celebridades, o veremos una clase emergente de artistas contemporáneos? Esto depende de qué tan bien construyamos “marcos de criterio” en las herramientas de IA que usamos y nuestras formas de trabajar. Necesitamos usar herramientas de IA con discernimiento, pero también necesitamos responsabilizarnos mutuamente de pensar profundamente y pensar antes de publicar.
Los profesionales más demandados serán aquellos que puedan replantear preguntas complejas, desafiar suposiciones falsas y decidir qué no optimizar. ¿Por qué? Porque cuando todos tienen acceso a las mismas herramientas de generación, la calidad base del resultado aumenta, pero también lo hace el volumen de trabajo mediocre que se ve profesional pero carece de intención estratégica.
Ya estamos viendo las consecuencias de la capacidad sin discernimiento: campañas de marketing técnicamente pulidas pero estratégicamente incoherentes, diseños que siguen tendencias sin servir a las necesidades del usuario, código que funciona pero crea deuda técnica.
La campaña navideña generada por IA de Coca-Cola en 2024 fue técnicamente pulida pero se sintió “sin alma” para las audiencias que esperaban la calidez tradicional de la marca, mientras que el anuncio navideño con IA de McDonald’s en Países Bajos fue retirado después de solo tres días tras una intensa reacción negativa. Y en código, el análisis de GitClear de 2024 de 211 millones de líneas encontró que los bloques de código copiados y pegados aumentaron ocho veces, generando código que funciona pero crea el tipo de deuda técnica que se acumula en dolores de cabeza futuros.
Los ganadores en este nuevo panorama –tanto creadores como plataformas– serán aquellos que puedan cortar el ruido. Que desarrollen la habilidad humana de saber qué problemas vale la pena resolver. Que entiendan que la posibilidad ilimitada no significa que cada posibilidad sea valiosa. La ventaja competitiva cambia de “puedo hacer esto” a “sé que esto vale la pena hacer”.
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