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Del prestigio al ROI: cómo el talento está redefiniendo el crecimiento profesional global

Las decisiones de carrera se han vuelto más racionales e intencionales.

Del prestigio al ROI: cómo el talento está redefiniendo el crecimiento profesional global [Imagen: envato]

Durante muchos años, el crecimiento profesional internacional siguió una fórmula conocida: estudiar o trabajar en una institución prestigiosa, en un país “top”, y dejar que el nombre hiciera el resto. Esa lógica está cambiando.

Desde mi experiencia trabajando con instituciones, organizaciones y tomadores de decisión en América Latina y América del Norte –y supervisando TOEFL en México– observo un cambio claro en la forma en que las personas abordan su desarrollo profesional. El prestigio ya no es el principal motor. Lo es el retorno de inversión (ROI).

Y este cambio no es solo financiero. Es estratégico.

De decisiones aspiracionales a elecciones profesionales inteligentes

El talento actual, especialmente en mercados como México y América Latina, se mueve en un entorno de mayor incertidumbre económica, migratoria y laboral. Como resultado, las decisiones de carrera se han vuelto más racionales e intencionales.

Las preguntas clave ya no son simplemente dónde estudiar o qué país elegir. Ahora son:

  • ¿Esta decisión realmente mejorará mi empleabilidad?
  • ¿Qué tan rápido veré resultados tangibles?
  • ¿Qué tan transferible es esta experiencia entre mercados o industrias?

Lo veo de primera mano al hablar con estudiantes y profesionales en México. Muchos navegan plazos ajustados, vías de visa complejas y mercados laborales globales muy competitivos, lo que significa que cada decisión tiene que contar.

El crecimiento profesional ya no es una apuesta basada en la reputación. Es una inversión calculada, donde cada paso debe generar valor tangible.

El ROI como el nuevo filtro de carrera

El ROI en el desarrollo profesional va mucho más allá del salario. Incluye empleabilidad, movilidad, reducción de riesgos y velocidad hacia la oportunidad.

Esto ayuda a explicar la creciente demanda de programas más cortos y especializados, áreas alineadas con la escasez global de talento –como tecnología, salud, ingeniería y sostenibilidad– y habilidades que puedan demostrarse y compararse con claridad.

En este entorno, el prestigio sin resultados ya no es convincente. El valor está en lo que una experiencia habilita, no solo en cómo se percibe.

La movilidad global también cambia

La movilidad internacional ya no es la elección de un solo destino; es una estrategia. Cada vez más profesionales y estudiantes evalúan varios países al mismo tiempo, comparando costos, vías migratorias y oportunidades posteriores al estudio o al empleo.

La certeza se ha vuelto tan importante como la oportunidad. Procesos claros, plazos predecibles y conexiones sólidas con el mercado laboral son ahora ventajas competitivas clave.

En México, vemos cada vez más estudiantes preparándose para varias rutas a la vez –Europa, Canadá, Asia– buscando flexibilidad y opciones, en lugar de comprometerse con un único resultado.

Las habilidades demostrables ganan peso

En este contexto, las habilidades demostrables ocupan un lugar central. El dominio del idioma, las competencias técnicas y las habilidades transferibles ya no son “un plus”: son habilitadores de carrera.

Las credenciales confiables y ampliamente reconocidas ayudan a reducir fricciones, acelerar decisiones de admisión y contratación, y aumentar la portabilidad de los perfiles profesionales. En un mercado global cada vez más competitivo, lo que puede verificarse tiene mayor peso.

Para muchos estudiantes y profesionales mexicanos, demostrar preparación para estudiar o trabajar en el extranjero tiene menos que ver con la ambición y más con el acceso: asegurar que sus habilidades puedan entenderse claramente más allá de las fronteras.

¿Qué hacen diferente los perfiles de alto desempeño?

Al observar a quienes avanzan con mayor rapidez, emergen patrones claros. Planifican sus carreras como una serie de decisiones conectadas, priorizan habilidades transferibles, buscan experiencias con impacto medible y ven sus carreras como activos que requieren actualización continua.

No persiguen títulos por estatus. Persiguen opciones.

Nada de esto sugiere que el prestigio ya no importe. Simplemente significa que ya no es suficiente. Hoy, el éxito profesional se define menos por el nombre que figura en una credencial y más por la capacidad de traducir la experiencia en oportunidades reales, a través de distintos contextos y a lo largo del tiempo.

El ROI ya no es solo una métrica financiera. Es la forma en que el talento moderno mide su crecimiento profesional.

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Sobre el autor

es directora de gestión de canales para las Américas de ETS