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Storyworlds con IA: La nueva narrativa se vive y responde a tus decisiones

La IA impulsa storyworlds y abre la era de la empatía programada, con beneficios posibles y riesgos de confianza, apego y manipulación.

Storyworlds con IA: La nueva narrativa se vive y responde a tus decisiones [Imagen impulsada por IA]

Los storyworlds son mundos narrativos creados para que la historia ocurra dentro de un entorno, no dentro de un guion fijo. En lugar de ver una trama igual para todos, la persona entra, toma decisiones y el mundo responde. Con la inteligencia artificial (IA), esos mundos pueden adaptarse a cada usuario y generar escenas, rutas y experiencias distintas según su presencia y elecciones.

Y es que la IA ya no se conforma con ayudarte a escribir un guion; ahora quiere darte un mundo completo y reaccionar a tus decisiones. En el apartado de innovación de su estudio The Future 100, VML Intelligence plantea dos líneas que se cruzan en un punto incómodo: storyworlds que te absorben y máquinas que aprenden a “sentir” contigo.

Ese cruce plantea varias pregunta para medios, marcas y creadores. ¿Qué pasa cuando la historia deja de ser un producto y se vuelve un entorno? ¿Qué pasa cuando el “trato humano” llega en forma de software?

Storyworlds, la historia deja de estar en la pantalla

Neil Redding, futurista, dice que “es probable que la IA conjure realidades que ningún ser humano haya concebido jamás”. Y agrega que “esto cambia la narración de historias de contar a hacer, experimentar y encarnar.”

En esa lógica, la historia deja de ser un relato cerrado, y se convierte en storyworlds, espacios que se abren, se ajustan y cambian por tu presencia. “Las historias ya no son narrativas preconcebidas; se desarrollan a medida que las recorremos, moldeadas por nuestra presencia y nuestras elecciones”, dice Redding

La idea más que de nostalgia, trata de acceso y de costos. Charlie Fink, productor y autor, lo plantea como un tema de industria y dice que “la IA marcará el comienzo de una nueva era dorada para los medios y el entretenimiento, y resolverá el problema fundamental de la industria: la economía está rota”.

Herramientas para filmar, y para cambiar el reparto

Ese cambio ya tiene nombres propios. Autodesk Flow Studio, según el texto, integra y anima personajes CGI en escenas de acción real. Asteria construyó un modelo con entrenamiento a partir del trabajo del artista Paul Flores, para generar assets en ese estilo.

Asteria también se asoció con Moonvalley para lanzar Marey, un modelo de generación de video entrenado éticamente con material HD autorizado, lo que ayuda a resolver el dilema de los derechos de autor.

La consecuencia directa es que, si la automatización toma tareas técnicas de rutina, una parte del trabajo creativo cambia de lugar. Más que una carrera por velocidad o costo, lo que se mueve es el límite de lo que “puede ser” una película o una serie.

En paralelo, Laura Weis, líder de estrategia humano-IA en WPP, anticipa “las historias participativas”, y pronostica que “el público esperará que estas sean adaptables y que puedan participar.” En otras palabras, la audiencia deja de ser espectadora y se convierte en participante con expectativa de control.

Del “elige tu aventura” a los storyworlds

La industria ya lo discute, y basta con saber que en la conferencia AI on the Lot de 2025, Danae Kokenos, de MGM Studios, identificó el problema a resolver es “¿cómo permitimos que las personas tengan experiencias diferentes con sus personajes e historias favoritas?”

Esa idea conecta con la visión de Amit Jain, cofundador de Luma, que habló con Los Angeles Times de historias “generadas por cada humano, cada día”. Este es un futuro que imagina a través de Dream Machine, su platforma de generación de video. Mientras que Fable, respaldada por Amazon, describe sus storyworlds producto como “películas reproducibles, con millones de escenas nuevas,” donde el estudio mantiene la propiedad.

“La relación fundamental entre historia y mundo se disuelve”, dice Redding. En su punto de vista, los mundos se vuelven “emergentes” y “mutables”. El modelo se acerca a ciertas lógicas del gaming, donde tramas, subtramas y arcos aparecen sobre la marcha.

Fink plantea que “La verdadera batalla es si el contenido del futuro será contado por hombres o por máquinas.¿Serán los medios sintéticos basados ​​en nuestro perfil psicológico más satisfactorios que los medios creados por otros humanos?”.

Pero, el futuro que se asoma no se limita a tecnología. Pasa por quién diseña, quién controla y quién decide qué se personaliza.

La empatía como producto, y como riesgo

La segunda tendencia parte la ya conocida atención al cliente con bots, agentes con personalidades propias, para mejorar la interacción persona-máquina.

Un estudio de 2025 liderado por Bin Han, de University of Southern California, mostró que agentes de IA pueden asumir rasgos de personalidad. El ajuste de extroversión sube o baja según necesidades y preferencias de comunicación.

Ese hallazgo abre la posibilidad de que las marcas: agentes que canalicen identidad de marca. Amdocs y Nvidia ya trabajan en la ingeniería de la personalidad, con agentes que reflejen persona y tono, y que se ajusten al momento según el cliente.

Weis propone un beneficio posible y dice que “la oportunidad es que si diseñamos la IA de una manera que realmente entienda el contexto emocional, puede realmente crear mejores condiciones para que los humanos se conecten entre sí, en lugar de ser un reemplazo”.

Intimidad con máquinas, límites y guardrails

La misma promesa trae riesgos. Jacy Reese Anthis, académica en Stanford que investiga interacción humano-IA, advierte que el límite es que la IA no es una criatura social. Explica por qué “no podemos conocer su historia de vida, comprender sus orígenes y empatizar. Creo que eso nos hace perder de vista muchas de las cosas que más nos importan”.

“La IA puede simular empatía a través del reconocimiento de patrones, pero no puede sentirla”. Y aterriza el riesgo: “El riesgo es que confundas la simulación con la sinceridad, lo que luego erosiona la confianza y debilita las conexiones humanas”, coincide Weis.

Jo Hemmings, psicólogo conductual, explica que la tecnología empática “reta una de nuestras creencias fundamentales: que la empatía es exclusivamente humana”. Para algunas personas, eso puede dar consuelo, pero para otras, genera rechazo. En cualquier caso, Hemmings lo describe como un mapa mental nuevo y explica que “ya entramos en un nuevo panorama psicológico, donde nuestras relaciones con la tecnología están tan cargadas emocionalmente como nuestras relaciones con las personas.”

Es así como, en esta época de IA, el trabajo creativo se resume con creadores en la mesa, marcos de seguridad, estándares, y sistemas que amplifiquen. “Sigo pensando que los mejores narradores pueden crear el mejor contenido. No creo que eso vaya a cambiar”, dice Fink.

Author

  • Emma Sifuentes

    Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad del Valle de México, cuenta con más de 20 años de experiencia en la comunicación, tanto en el sector público, como en el privado. Como editora, busca contribuir a la conversación sobre cómo moldear un futuro que valore la humanidad, la justicia y la igualdad.

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Sobre el autor

Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad del Valle de México, cuenta con más de 20 años de experiencia en la comunicación, tanto en el sector público, como en el privado. Como editora, busca contribuir a la conversación sobre cómo moldear un futuro que valore la humanidad, la justicia y la igualdad.