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“No tengo ni idea de si esto es lo que quieren que haga. Apenas recibo comentarios”. Esta es una afirmación que escucho con frecuencia de líderes en mis sesiones de coaching sobre la retroalimentación que reciben en el trabajo, incluso de aquellos en puestos de alta dirección.
Cuando estos líderes estaban al inicio de sus carreras, recibían orientación y coaching más frecuentes sobre qué significaba el éxito para ellos y si su trabajo cumplía con las expectativas. Sin embargo, la investigación de Amy Edmondson muestra que cuanto más alto se asciende en una organización, menos retroalimentación se tiende a recibir, lo que puede generar una sensación de falta de seguridad. En las sesiones de coaching con mis clientes, a menudo descubrimos cuán dependientes eran de la aprobación de su líder y cómo este reconocimiento les servía de motivación.
Además de recibir menos retroalimentación de los líderes, a medida que aumenta tu nivel de influencia, la transparencia puede disminuir. El sesgo de autoridad puede imponerse cuando los subordinados directos idealizan a sus líderes y retienen comentarios críticos, asumiendo que su jefe sabe lo que es mejor o temiendo las repercusiones de expresar una opinión diferente.
A medida que asciendes, hay menos personas en la organización que puedan guiarte en tus próximos pasos. Aquí te presentamos algunas estrategias que puedes aprovechar para obtener mejores comentarios en el trabajo:
PIDE CONSEJO EN LUGAR DE OPINIÓN
A veces, la gente duda en dar retroalimentación, pero a la mayoría le encanta dar consejos. Una frase que suelo usar es: “Me encantaría recibir consejos sobre qué puedo intentar la próxima vez para que la agenda de esta reunión sea más clara y práctica para nuestro grupo”. Investigaciones recientes demuestran que plantear la solicitud como un consejo en lugar de una simple retroalimentación ayuda a quienes dan las opiniones a centrarse en sugerencias concretas y orientadas al futuro, en vez de detenerse únicamente en el desempeño pasado.
FOMENTA LA SEGURIDAD PSICOLÓGICA
Para crear un entorno donde tu equipo se sienta cómodo compartiendo consejos o comentarios, puedes mostrar vulnerabilidad –esto indica que es seguro que los demás asuman riesgos interpersonales–. También puedes invitar explícitamente a que todos aporten ideas y hagan preguntas –por ejemplo, “¿Qué podríamos mejorar aquí?”– y responder de forma que fomente la apertura –como agradecer la honestidad–. Además, puedes señalar en qué aspectos crees que necesitas mejorar. Por ejemplo: “Me di cuenta de que empecé a divagar al final de la reunión. ¿Dónde podría haber acortado mi mensaje para que fuera más claro?”.
EVITA PREGUNTAS VAGAS
Las peticiones vagas, como preguntar “¿Cómo puedo mejorar esto?”, pueden generar respuestas poco sustanciales o igualmente vagas. En cambio, concéntrate en definir claramente tu objetivo y pide consejos sobre cómo lograrlo de manera más efectiva. Por ejemplo, en lugar de decir “Quiero mejorar mis habilidades de presentación”, puedes comenzar con “Quiero mejorar la fluidez de mi presentación para que sea más clara y concisa”.
También puede ser útil establecer el propósito antes de hacer la petición. Esto significa compartir por qué deseas la retroalimentación –por ejemplo, para tener mayor influencia al solicitar recursos para nuestro equipo– y cómo la utilizarás. Esto puede ayudar a las personas a enfocar sus ideas de manera que te acerquen a tu objetivo. Si comparten el mismo interés en el resultado, esto también los incentiva a brindarte comentarios útiles.
SÉ INTENCIONAL CON TU CÍRCULO
Los líderes suelen rodearse de personas con perspectivas similares –que piensan como ellos o que les reportan directamente–, lo que reduce la probabilidad de un debate constructivo. Si tu círculo actual es limitado, intenta explorar grupos de tu sector o afines a tu profesión. Gracias al interés común en el tipo de trabajo que realizas, este es un excelente espacio para establecer conexiones. Puedes hacerlo participando en conferencias, encuentros o incluso foros en línea. Anímales a que cuestionen tus puntos de vista o que te aporten ejemplos de su experiencia que los contradigan.
A medida que asciendes en la organización, tus relaciones con tus compañeros para llevar a cabo el trabajo pueden ser tan importantes como la relación con tu líder. Esto es especialmente cierto en los niveles ejecutivos, donde a menudo necesitas recursos de los equipos de tus compañeros para completar tus propios proyectos. Para cultivar estas relaciones, puedes programar reuniones individuales periódicas con tus compañeros, lo que les permitirá plantear temas importantes. Otra excelente manera de fortalecer estas relaciones es organizar sesiones de trabajo colaborativo donde el intercambio de ideas fluya de forma natural mientras trabajas junto a ellos.
A medida que adquieras mayor visibilidad, antigüedad y capacidad de decisión en tu organización, la retroalimentación que recibas será diferente. Debes cultivarla intencionalmente, con claridad y a través de nuevas fuentes.
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