Comprender cómo funciona la mente humana, incluso la de los criminales, puede ser la diferencia clave en un entorno empresarial marcado por la incertidumbre y la tecnología. Feggy Ostrosky, neuropsicóloga y pionera en el estudio del cerebro en América Latina, sostiene que entender cómo pensamos y decidimos no es solo un ejercicio de laboratorio, sino una herramienta estratégica.
En el más reciente episodio de Be In!, de Fast Company México, la investigadora explica cómo la neurociencia puede ayudar a líderes y emprendedores a tomar mejores decisiones en entornos de incertidumbre.
El cerebro: el verdadero centro de decisión
“Todas las decisiones pasan primero por el cerebro”, plantea el enfoque central del episodio. Aunque en el mundo de los negocios se privilegian los datos y la estrategia, Ostrosky subraya que decidir implica una combinación compleja de emoción, intuición, experiencia previa y razonamiento. Esta interacción, lejos de ser un sesgo, es parte estructural del proceso cognitivo.
En contextos de incertidumbre, el cerebro activa mecanismos distintos a los de una toma de decisiones en calma. Factores como el miedo al error, la presión social y la experiencia previa influyen directamente en la calidad de las decisiones. Comprender estos procesos, sugiere la conversación, permite a los líderes identificar sesgos y mejorar su capacidad estratégica.
Los takeaways de este episodio
Confianza: una construcción también biológica
Uno de los puntos clave de este episodio es describir a la confianza como un fenómeno con base neurobiológica, no solo un valor cultural. El cerebro responde a variables como la empatía, la cooperación, la percepción de justicia y la credibilidad del liderazgo. En ese sentido, la construcción de equipos sólidos no depende únicamente de discursos organizacionales, sino de cómo se activan estos mecanismos en la interacción cotidiana.
Creatividad: menos inspiración, más condiciones
La innovación, otro de los pilares del entorno empresarial, tampoco es un acto espontáneo. Desde la neurociencia, detalla Ostrosky, la creatividad surge cuando el cerebro logra conectar ideas aparentemente distantes bajo ciertas condiciones cognitivas y ambientales.
La ventaja competitiva es cognitiva
En un contexto donde la tecnología y la inteligencia artificial avanzan rápidamente, Ostrosky propone una idea: la ventaja competitiva del futuro no será solo tecnológica o financiera, sino cognitiva. Comprender cómo pensamos, cómo decidimos y cómo nos relacionamos podría ser el diferencial clave para las organizaciones.
Desde su trabajo en el laboratorio, la investigadora describe que el cerebro humano y sus más de un trillón de conexiones neuronales no se define por su tamaño, sino por la complejidad de sus redes.
Humanidad vs. automatización
Frente al avance de la inteligencia artificial, Ostrosky sostiene que todo lo que pueda digitalizarse será eventualmente reemplazado, pero las capacidades genuinamente humanas, como la empatía, la creatividad, la ética y las emociones morales, permanecerán fuera del alcance de las máquinas. Estas habilidades, señala en la charla, no solo son irreproducibles, sino que deben convertirse en el eje de la educación y el desarrollo profesional.
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