[Foto original: Cortesía de Remedios del bosque]
Remedios del Bosque nació en 2012 como una marca mexicana de Belleza Regenerativa. La fundó María Violante, herborista y formuladora en skincare. La premisa que guía el proyecto dice: “la salud es un acto de autonomía”.
Hoy la marca abre su primera casa en Ciudad de México. Está en Puebla 247 con un espacio que busca recrear una atmósfera de bosque y proponer un ritual de reconexión.
La apertura llega a los 13 años de camino con un proyecto que creció con ritmo propio. “Y hoy justo venía en carretera pensando todo lo largo que ha sido el camino para llegar hasta este punto”, dijo María.
María compara ese ritmo con un modelo habitual en consumo. “Hay muchas marcas que empiezan desde este lugar de tener la superinversión”. Luego marca contraste: “Remedios el bosque empezó completamente desde otro lugar”.
Así nació Remedios del bosque
Ese “otro lugar” empieza lejos del retail. Ella estudió producción de artes escénicas en el Claustro de Sor Juana. “Me dedicaba a hacer teatro y hacía completamente otras cosas”
Un encargo cambió el mapa. Una amiga antropóloga le pidió apoyo para producir un encuentro de parteras en el altiplano potosino. La experiencia fue incómoda y formativa. “El espacio donde dormir era era un tapete de palma y una cobija”, recordó. Ahí escuchó prácticas de salud comunitaria con elementos cotidianos.
Volvió a la ciudad y cambió de ruta. Buscó formación en herbolaria y entró a un programa ligado a la Universidad de Chapingo, en Texcoco. La herbolaria, en su enfoque, no queda en el consultorio. “Entender que la herbolaria no es nada más curar con plantas, sino es trabajar también a nivel comunitario.” A partir de ahí conectó salud de la planta con salud del suelo.
María se fue a la sierra embarazada de su primera hija con la idea de aprender de plantas y parteras. En la comunidad encontró otra realidad: “acá ya no hay parteras” y “ya no utilizamos plantas, eso es de los abuelos”. Esa frase se volvió detonante.
La respuesta no fue imponer, fue empezar por casa. “Empecé a sembrar plantas primero en mi casa”, explicó. Fue ahí donde apareció el nombre. “Empiezan a venir mujeres a mi casa buscando a la señora de los remedios.”
El proyecto pasó de remedios a productos. Primero jarabes y línea herbolaria. Luego llegó la demanda urbana de “algo para la arruga, una cremita o un suerito”. Entonces, la entrada a skincare pidió método. Ella buscó formación en formulación en una escuela británica llamada.
Suelo, sostenibilidad y comunidad
“Entendimos que la piel es tierra viva; por lo tanto, no podemos hablar de belleza si el suelo donde nacen nuestras plantas está muerto”, y explicó que eso la lleva a que su marca controle todasu cadena de valor “desde la siembra hasta la extracción”.
La colaboración con Oaxaca es una relación directa, donde Remedios del bosque sustituyó el esquema de proveedores por “socios de territorio”. Trabaja con cooperativas de mujeres indígenas y plantea un comercio justo. Además, esta colaboración busca fortalecer autonomía económica y defensa de identidad de comunidades zapotecas.
La marca hoy describe su propuesta como cruce entre rigor dermatológico y “vida absoluta del suelo mexicano”. Usa términos propios: “Inteligencia Botánica”, “Ingeniería Herbolaria”, “Belleza Regenerativa”. La casa en CDMX funciona como vitrina de esa síntesis.
El espacio recién inaugurado busca ser algo más que punto de venta. María lo define como un “organismo vivo” y una experiencia inmersiva. La propuesta busca envolver a visitantes en la atmósfera de los sistemas agroforestales.
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