| Design

Breve historia de la mezclilla y por qué los “pantalones perfectos” son difíciles de encontrar

Los pantalones de mezclilla se usan por quienes siguen la moda, quienes no, quienes buscan destacar y por quienes prefieren pasar desapercibidos.

Breve historia de la mezclilla y por qué los “pantalones perfectos” son difíciles de encontrar [Foto original: PublicDomainArchive/Pixabay]

La mezclilla está presente en prácticamente todos los países del mundo y es una de las telas para prendas casuales más comunes. Su atractivo trasciende generaciones y estratos sociales. Los jeans se usan en todo el mundo, tanto por quienes siguen la moda como por quienes no, por quienes buscan destacar y por quienes prefieren pasar desapercibidos. Sin embargo, muchos de nosotros nunca hemos encontrado el par perfecto.

La tela de mezclilla se produce desde el siglo XVI. Sin embargo, su asociación con la cultura estadounidense y la ropa de trabajo resistente surgió durante la fiebre del oro californiana de la década de 1850. Fue en esta época cuando se fundó Levi’s, considerada hoy en día la marca de mezclilla más reconocida.

Levi Strauss fue un emprendedor inmigrante que llegó a California desde Baviera en la década de 1850. Abrió un negocio de mercería que abastecía a los mineros. Uno de sus clientes, el sastre Jacob Davis, desarrolló el uso innovador de remaches metálicos para reforzar los puntos de tensión en los pantalones de trabajo. Con esto los hizo más duraderos. Strauss y Davis patentaron conjuntamente esta técnica, y así nació la marca Levi’s.

Los pantalones azules se consideraban originalmente un símbolo de los trabajadores (como los mineros) y también se asociaron fuertemente con los vaqueros. En las décadas siguientes, los pantalones de mezclilla evolucionaron de una prenda de trabajo práctica a uno de los símbolos más icónicos y perdurables de la moda y la cultura globales. Estrellas de cine como Marlon Brando y James Dean popularizaron el look de pantalón y camiseta entre la generación joven de la década de 1950. Estas películas personificaban a los inconformistas amantes de las motocicletas. El Hollywood de los años 50 adoptó la mezclilla como la prenda de la rebeldía.

Hoy en día, la importancia cultural de los pantalones de mezclilla ha trascendido sus primeras asociaciones con la ropa de trabajo, el vaquero y el adolescente rebelde. Se ha convertido en una prenda básica usada por personas de todas las edades y procedencias.

Encontrar el pantalón de mezclilla perfecto

Los pantalones de mezclilla suelen considerarse un producto de moda problemático en términos de sostenibilidad, ya que su producción deja una huella medioambiental considerable.

Los precios bajos en las tiendas pueden incitar a los consumidores a tratar los productos de mezclilla como artículos de corta duración. Esto reduce su vida útil. El algodón, que suele ser el tejido principal de la mezclilla, requiere muchísima agua. Y es que la producción de un par de jeans utiliza aproximadamente 7,500 litros de agua.

Los distintos componentes que intervienen en la fabricación de un par de jeans, como la tela, el hilo, el algodón y los botones, pueden provenir de diferentes países del mundo. Esto plantea interrogantes sobre los costos medioambientales del proceso de producción. Además, los pantalones a menudo no se fabrican con materiales de una sola fibra y, por lo tanto, no se pueden reciclar.

La tela de mezclilla es un tejido popular en todo el mundo. [Foto: Andrii Nekrasov/Shutterstock]

Además de las preocupaciones sobre la sostenibilidad, a nivel del consumidor, encontrar el par de jeans perfecto sigue siendo un concepto difícil de alcanzar. Sin embargo, en un capítulo de un libro publicado recientemente, explico que existe una razón para ello. Los jeans deben ser adecuados para cada persona en términos de comodidad, identidad social y personal, y también en cuanto a la complejidad del ajuste.

Informes anteriores se han centrado en la dificultad que tienen las mujeres para encontrar jeans que les queden bien y les favorezcan. La imposibilidad de encontrar el pantalón perfecto puede fomentar el consumo excesivo, debido a las compras repetidas basadas en un mal ajuste.

Mi investigación demuestra que este problema afecta a ambos sexos. Los hombres con los que hablé comentaron que les molestaba pagar un precio elevado por marcas como Levi’s, por lo que optaban por comprar alternativas más económicas en tiendas convencionales. Esta actitud puede llevar al consumo excesivo, ya que los precios bajos, logrados mediante una producción de baja calidad, suelen comprometer la durabilidad del producto.

Esto demuestra el ciclo perpetuo de la moda rápida, impulsada por una producción barata y de baja calidad. Además, contradice el propósito original de los jeans: ser muy duraderos y resistentes. La combinación de procesos de producción altamente perjudiciales para el medio ambiente con el consumo excesivo genera un daño ambiental aún mayor.

Los minoristas pueden esforzarse por reducir la tendencia al consumo excesivo ofreciendo prendas con mejor ajuste. Sin embargo, el ajuste es un tema complejo tanto para los minoristas como para los consumidores. Para el minorista, producir jeans en una amplia gama de tallas y estilos a menudo no resulta rentable, y los sistemas de tallas complejos también pueden confundir al consumidor.

La tecnología podría ofrecer soluciones futuras para mejorar la precisión del ajuste. El ajuste virtual personalizado, posible gracias a las mejoras en el reconocimiento de la forma humana en 3D, podría garantizar un mejor ajuste para el consumidor. Esto beneficiaría a los compradores en línea, aunque la tecnología aún está en sus inicios y todavía no ha sido adoptada por las principales tiendas de moda en línea. Los probadores virtuales tampoco pueden replicar la sensación de la tela de mezclilla sobre la piel, por lo que, aunque el ajuste sea perfecto, la comodidad podría verse comprometida.

En definitiva, el desafío constante de encontrar el jean “perfecto” pone de relieve no solo la importancia cultural de la prenda, sino también la oportunidad que tienen la industria de la moda —y los consumidores— de avanzar hacia una mezclilla más sostenible, con un mejor ajuste y un diseño más cuidado para el futuro.


Rosa Marroncelli es profesora en la Universidad de Nottingham Trent.

Este artículo se publicó en The Conversation. Lee el original aquí.

Author

  • The Conversation

    Es una organización de noticias sin fines de lucro e independiente, dedicada a poner el conocimiento de los expertos al servicio del bien público.

    View all posts

Author

  • The Conversation

    Es una organización de noticias sin fines de lucro e independiente, dedicada a poner el conocimiento de los expertos al servicio del bien público.

    View all posts

Sobre el autor

Es una organización de noticias sin fines de lucro e independiente, dedicada a poner el conocimiento de los expertos al servicio del bien público.