[Fuente: Eric Isselée/Adobe Stock]
Hoy en día, quienes tienen un perro como mascota, también tienen muchas opciones a la hora de elegir su alimento. ¿Croquetas secas o húmedas? ¿Carne de res o de pollo? ¿Congeladas, frescas o crudas? Las marcas incluso presumen de ingredientes aptos para consumo humano y recetas sin cereales.
Quizá tu decisión podría basarse en los nutrientes, o en el precio. Pero un veterinario convertido en investigador ambiental quiere que también consideres el impacto climático. Y ese impacto podría ser enorme: dependiendo del tipo de alimento, la dieta de tu perro podría tener un impacto ambiental mayor que la tuya.
Calcular la huella de carbono de la comida para perro
Lo que comemos es importante para el planeta. A nivel mundial, la producción de alimentos es responsable de más de una cuarta parte de las emisiones de gases de efecto invernadero y tiene impactos en la biodiversidad, la deforestación y el uso del agua.
Los expertos en clima coinciden en que comer menos carne y más plantas es mejor para el medio ambiente.
Lo que les damos de comer a nuestras mascotas también importa, dice John Harvey, un cirujano veterinario que trabaja en sostenibilidad ambiental en la Universidad de Edimburgo.
En el estudio más reciente de Harvey, publicado en el Journal of Cleaner Production esta semana, los investigadores calcularon la huella de carbono de casi 1,000 tipos de alimentos para perro que están disponibles comercialmente en el Reino Unido.
Aunque el estudio se centra en el Reino Unido, el mercado de alimentos para perros allí es similar al de muchos países de América: la muestra incluyó alimentos secos, húmedos y crudos, así como opciones sin cereales e incluso a base de plantas.
Producir comida para perro contamina más de lo que imaginas
Harvey y su equipo descubrieron que, en el Reino Unido, la producción de ingredientes para comida para perros representa aproximadamente el % de las emisiones totales de gases de efecto invernadero del país. Aunque el 1% pueda parecer poco, “sí importa”, afirma Harvey. “Es una cifra considerable”.
A mayor escala, el impacto es más evidente: si todos los perros del mundo recibieran la misma alimentación que en el Reino Unido, las emisiones derivadas de la producción de ese alimento equivaldrían a más de la mitad de las emisiones totales de combustible para aviones de la aviación comercial mundial. —Las emisiones de la comida para perros varían tanto que podrían representar entre el 59% y el 99% de las emisiones de combustible para aviones, a mayor escala—.
No está claro qué porcentaje de las emisiones en Estados Unidos (EU) proviene de la comida para perros, pero la tenencia de perros en este país es aún mayor. Alrededor del 36% de los hogares del Reino Unido tienen un perro, lo que representa un total de unos 13 millones de cachorros. En EU, más del 45% de los hogares tienen un perro, lo que representa un total cercano a los 90 millones, según la Asociación Americana de Medicina Veterinaria.
¿Qué tipo de alimento para perro es el más ecológico?
La huella ambiental de tu perro depende de la composición exacta de su alimento. Y, dependiendo de los ingredientes, ese impacto puede cambiar drásticamente: entre casi 1,000 tipos diferentes de alimento, los investigadores encontraron una diferencia de 65 veces entre las opciones de alimento de menor impacto y las de mayor impacto.
A modo de comparación, la diferencia entre las dietas humanas es mucho menor: una dieta humana promedio rica en carne produce 2.5 veces más emisiones que una dieta vegana promedio.
Los alimentos para perros con mayores emisiones de gases de efecto invernadero fueron aquellos ricos en carne, húmedos, crudos o sin cereales, encontró el estudio.

“Al alimentar a un perro de 20 kilogramos con comida cruda o húmeda, muchos de estos alimentos tienen un mayor impacto que una dieta humana rica en carne”, afirma Harvey. Los alimentos húmedos sin cereales y crudos también generan aproximadamente el doble de emisiones que una dieta vegana.
Términos como “sin cereales”, “fresco” o “de calidad humana” pueden sonar atractivos para los dueños de mascotas, pero los estudios han demostrado que no tienen beneficios claros para la salud o, en general, carecen de evidencia de que sean superiores.
“Hay gente que realmente cree en un sentimiento particular, por ejemplo, que los perros deben ser alimentados como lobos, solo con carne y huesos crudos”, dice Harvey. “Bueno, yo diría que no estoy seguro de que la profesión veterinaria esté de acuerdo con eso, y la evidencia no necesariamente coincide con esas posturas específicas”.
Ayudar a los dueños de perros a ser más conscientes
Harvey no quiere demonizar ninguna forma en que un dueño pueda alimentar a su perro; sólo quiere que los dueños de mascotas sean un poco más conscientes.
“No se trata de decir ‘Estás haciendo algo mal’ ni de culpar a la gente”, afirma. “En cada clase de alimento que analizamos, existen oportunidades para elegir una formulación con un impacto ambiental significativamente menor, y también hay oportunidades para que los fabricantes reformulen”.
La carne de res y de cordero son los principales contaminantes del medio ambiente en cuanto a proteínas, por ejemplo, por lo que es lógico que los alimentos para perros de res y de cordero generen mayores emisiones. Cambiar a alimento para perros con pollo reduciría las emisiones de la dieta de tu cachorro.
De igual manera, los alimentos con cortes de primera calidad, similares a los que comemos los humanos, tienen un mayor impacto ambiental, mientras que los que utilizan subproductos cárnicos son más sostenibles. También existen alimentos vegetales para mascotas, que se encuentran entre los que generan menos emisiones.
Tu perro es muy importante para ti, que también lo sea su impacto ambiental
Quienes tienen mascotas también pueden ser conscientes de la importancia de controlar el tamaño de las porciones y los desperdicios para que su dieta sea más respetuosa con el medio ambiente.
Harvey se centró en la comida porque tiene un gran impacto, pero también porque es cambiante. Incluso tiene un sitio web con más información.
Él espera que las personas se vuelvan más conscientes del impacto de las dietas de sus perros y que los fabricantes de alimentos se vuelvan más transparentes y mejores en el etiquetado de sus ingredientes, para que los clientes puedan tomar decisiones informadas.
Con su experiencia como veterinario, Harvey sabe que las mascotas son importantes para la gente. También sabe que nos enfrentamos a una crisis climática.
“Me gustaría que la gente pudiera seguir teniendo una mascota a medida que cambia el clima”, dice. “Quiero que ambas cosas sean compatibles”.
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