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El costo de enfermar (o morir) en México

Enfermar o no enfermar… esa es la cuestión.

El costo de enfermar (o morir) en México [Foto: AndrzejRembowski/Pixabay]

El gasto en salud se ha convertido en una de las principales amenazas para el bienestar financiero de las familias mexicanas. Entre 2018 y 2024, el gasto destinado a este rubro creció 41.1%, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares.

Esta cifra, lejos de ser un dato aislado, refleja una realidad cotidiana: ante una enfermedad o accidente, muchas personas se enfrentan no solo al impacto físico y emocional, sino también a una posible crisis económica.

Enfermar y hospitalizarse puede costar más de 100,000 pesos

La atención médica privada es una opción frecuente para quienes buscan rapidez, calidad y acceso a tratamientos especializados. Sin embargo, su costo puede ser inasumible. De acuerdo con cifras compartidas por Bupa México, el gasto promedio por hospitalización va de 80,000 a 100,000 pesos por evento, sin considerar terapia intensiva u otros procedimientos de alta complejidad.

Ante esta situación, el Seguro de Gastos Médicos Mayores se plantea como un mecanismo clave para mitigar riesgos financieros. A pesar de ello, solo 10% de la población cuenta con uno. Esta baja cobertura contrasta con el dato de que, en 2024, las aseguradoras pagaron más de 122,000 millones de pesos en hospitalizaciones, honorarios y medicamentos.

Contratar un seguro no solo implica protección ante emergencias. Las primas son deducibles de impuestos, lo que representa un beneficio fiscal adicional. Además, existen opciones que integran servicios digitales como videoconsultas, entrega de medicamentos o herramientas de monitoreo de salud, facilitando el acceso a atención médica sin salir de casa.

El impacto de un fallecimiento en la economía del hogar

Otro elemento que pone en riesgo la estabilidad financiera es la falta de un seguro de vida. La Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) estima que, tras la muerte de una persona que genera ingresos, una familia puede tardar entre dos y tres años en recuperar su nivel de vida previo.

En estos casos, contar con un seguro de vida puede ser la diferencia entre una transición ordenada y una emergencia económica. Su función no es únicamente sustituir ingresos, sino ofrecer un soporte ante situaciones imprevistas, como una invalidez permanente, que también afectan la capacidad económica familiar.

El testamento es un acto legal que garantiza la distribución de bienes de manera clara, pero solo 6% de los adultos en México lo ha elaborado. Esto significa que la mayoría de las sucesiones quedan en manos de un juez, lo que abre procesos largos, costosos y, muchas veces, conflictivos.

En contraste, el trámite de un testamento es accesible y puede costar entre 1,000 y 3,800 pesos si se aprovechan campañas especiales. Su función, además de repartir bienes, ayuda a evitar juicios, proteger a personas dependientes y reducir tensiones familiares.

Prevenir antes que lamentar

Enfermar o morir en México no debería ser una amenaza para el patrimonio familiar. Sin embargo, los datos muestran que la falta de planificación financiera ante situaciones de salud puede desestabilizar hogares durante años. Por eso, contar con un seguro de gastos médicos mayores, un seguro de vida y un testamento vigente no debe entenderse como un gasto adicional, sino como una inversión en protección y tranquilidad.

La prevención no solo se aplica al cuerpo. También implica cuidar el equilibrio emocional y económico. Tener un plan no evita la enfermedad o la muerte, pero sí reduce el impacto que pueden generar cuando llegan. Y eso, para muchas familias, marca toda la diferencia.

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