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Valentino Garavani, una de las figuras más influyentes de la moda del siglo XX, murió este lunes a los 93 años en su residencia en Roma. Su nombre, sin apellido, fue suficiente durante décadas para evocar lujo, alta costura y celebridades vestidas de rojo sobre la alfombra roja.
La noticia fue confirmada por la fundación que él mismo fundó junto a Giancarlo Giammetti, su socio de vida y negocios, que lo describió como “una fuente de luz, creatividad y visión”.
Un diseñador con formación francesa y espíritu italiano

Valentino nació en 1932 en Voghera, al norte de Italia. Su fascinación por la belleza y el cine lo llevó a estudiar dibujo de moda en Milán y luego en París, donde se formó en la École de la Chambre Syndicale de la Couture. Ahí trabajó con Jean Dessès y Guy Laroche, dos figuras clave de la alta costura francesa.
En 1959, abrió su propia casa de moda en Roma. Dos años más tarde, su colección presentada en el Palacio Pitti de Florencia lo puso en el radar internacional. Para entonces, ya contaba con el respaldo de actrices como Elizabeth Taylor, que vestía sus diseños tras protagonizar Cleopatra.
La mujer Valentino
Jackie Kennedy fue una de sus clientas más fieles. Tras su boda con Aristóteles Onassis en 1968, vistió un vestido de encaje de manga larga diseñado por él. También lo hizo Julia Roberts para recibir el Oscar en 2001, y Cate Blanchett en 2005. Para Valentino, “las mujeres quieren ser bellas”, dijo alguna vez.
La “mujer Valentino” no seguía modas: las marcaba. Era elegante, segura y perfectamente arreglada. “Cuando veo a una mujer en pants y sin maquillaje, me da tristeza”, dijo en 2007. “Una mujer debe ser como un ramo de flores. Siempre debe ser sensacional”.
Valentino combinó la precisión de la costura francesa con la pasión visual italiana. Según Jye Marshall, profesor de diseño de moda de la Universidad Tecnológica de Swinburne, su silueta se mantuvo constante: busto definido, proporciones balanceadas, colores intensos y textiles complejos. El rojo —un tono con matiz naranja conocido como Valentino red— se convirtió en su emblema.
También era habitual ver moños, encajes y bordados. Pero lejos de parecer ornamentales, estos elementos resaltaban a quien los vestía.
De Roma a París y a la historia
Aunque su base siempre estuvo en Roma, Valentino desfiló la mayoría de sus colecciones en París. En 1975 presentó por primera vez su alta costura en la capital francesa. A partir de ahí, alternó entre ambas ciudades con una consistencia estética que desafió las tendencias.
Marshall señala que su propuesta no variaba de forma radical cada temporada, sino que se fortalecía en la continuidad y la excelencia técnica. “Valentino logró imponerse en la alta costura francesa siendo un outsider”, escribió.
Valentino fue una figura mediática tanto por su obra como por su vida de lujo extremo. Poseía propiedades en París, Roma, Capri y Gstaad. Compartía su tiempo entre residencias con Giammetti y una jauría de carlinos. En sus fiestas se reunían celebridades como Madonna y Gwyneth Paltrow.
Pero su idea de belleza también fue criticada. Marshall apunta que, en 2007 defendió la presencia de modelos extremadamente delgadas en pasarelas, lo que alimentó el debate sobre exclusión y estándares imposibles. Su defensa fue clara: “Las chicas delgadas hacen que los vestidos se vean más atractivos”.
Las últimas pasarelas de la marca han incorporado una mayor diversidad corporal. Pero el debate sobre belleza en la industria que ayudó a definir sigue vigente.
Una despedida en Roma
Valentino se retiró en 2008 tras una celebración de tres días en la Villa Borghese. Había vendido su marca en 1998 por 300 millones de dólares a una firma italiana de inversiones. Desde entonces, la dirección creativa ha pasado por varios diseñadores, entre ellos Maria Grazia Chiuri y Pierpaolo Piccioli, quienes dejaron su sello en la casa.
De acuerdo con la Associated Press, actualmente, la marca pertenece a Mayhoola (70%) y al grupo Kering (30%), con opción a compra total en los próximos años.
El miércoles y jueves se llevará a cabo una despedida pública en la sede de la Fundación Valentino Garavani y Giancarlo Giammetti. El viernes se realizará el funeral en la Basílica de Santa Maria degli Angeli e dei Martiri en Roma.
Valentino dejó un legado basado en la idea de que la moda no debía incomodar, sino resaltar lo mejor de quien la porta. Para algunos, su visión fue limitada; para otros, fue precisa. Su obra, sin embargo, permanece.
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