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Ser adaptable siempre ha sido una habilidad útil. Pero en el mundo actual, es esencial. En nuestros entornos laborales volátiles y acelerados por la IA, la adaptabilidad nos permite transformar la incertidumbre y la presión en claridad, aprendizaje y acción perspicaz. Afortunadamente, la adaptabilidad es una habilidad que podemos desarrollar. De hecho, existen prácticas con respaldo científico que podemos adoptar para mejorar nuestra adaptabilidad, y los beneficios van mucho más allá de nuestras carreras profesionales.
En la práctica, la adaptabilidad consiste en ser capaz de regular y ajustar los pensamientos, emociones y comportamientos ante circunstancias cambiantes, manteniéndonos alineados con nuestros valores y objetivos a largo plazo. La verdadera adaptabilidad no es una conformidad pasiva: es una calibración consciente y continua. Las investigaciones vinculan la adaptabilidad con una mayor satisfacción vital y un menor estrés, especialmente cuando se le añade un sentido de autonomía y apoyo social.
Mucha gente habla de la adaptabilidad como una métrica externa de rendimiento: qué tan rápido se puede cambiar de rumbo, cuántas prioridades se pueden compaginar. Para los profesionales inteligentes, la verdadera pregunta es: ¿cómo desarrollar la adaptabilidad desde dentro hacia fuera, sin agotarse?
Ahí es donde entra en juego el marco BRNT, que significa Respirar, Descansar, Nutrir y Hablar.
CÓMO CULTIVAR LA ADAPTABILIDAD
Diseñé el marco BRNT como una herramienta fácil de recordar para combatir el agotamiento, pero también constituye la infraestructura de la adaptabilidad. Integrar las prácticas BRNT te ayuda a optimizar tu propia adaptabilidad. Es lo suficientemente simple como para ponerlo en práctica y lo suficientemente sofisticado como para respaldar un alto rendimiento sostenible. Aquí te explicamos cómo:
Respirar: esto te permite regular antes de responder.
Respirar consiste en usar la respiración, la meditación y el movimiento para activar el sistema nervioso parasimpático, reparar el daño causado por el estrés y anclarse en el presente. Algunas expresiones prácticas incluyen la meditación guiada, una caminata larga, yoga, natación o simplemente contemplar la puesta de sol con plena atención.
Desde el punto de vista de la adaptabilidad, la respiración es tu primera línea de defensa. Cuando saturas tu sistema nervioso, reaccionas por hábito y miedo. Pero cuando lo regulas, puedes elegir tu respuesta. La respiración amplía la brecha entre el detonante y la acción, lo que te permite:
- Tome decisiones mejores y más tranquilas.
- Distinguir entre ruido y señales significativas.
- Acceda a la creatividad en lugar de caer en la defensiva.
Descanso: reconstruir el sistema que se adapta
El descanso se centra en mejorar y estabilizar el sueño, tomar descansos durante el día y desconectar del trabajo por las noches, los fines de semana y las vacaciones. Como demuestran numerosas investigaciones, el descanso no es un lujo: es un mantenimiento del sistema para la capacidad de adaptación.
Cognitivamente, la adaptabilidad depende de la memoria de trabajo, la regulación emocional y la perspectiva. Cuando se sufre de un déficit crónico de sueño, combinado con una estimulación constante, estas funciones se deterioran drásticamente. Al priorizar el descanso, se protege el hardware que permite la adaptación. El sueño profundo consolida el aprendizaje, y los descansos y la desconexión crean espacio para la reflexión.
En la práctica, descansar podría consistir en apagar el teléfono durante una hora, tomar una ruta diferente a casa para reconectar con la mente o establecer un límite firme: «No enviar correos electrónicos después de las 8 p. m.». Estas microdecisiones se acumulan en un estado que te permite afrontar el cambio con claridad, en lugar de agotamiento y miedo.
Nutrir: seleccionando tus aportes
Nutrirse implica tomar decisiones inteligentes sobre lo que se consume. Esto abarca la nutrición, la información, el entorno y la comunidad. Por eso es importante mantenerse hidratado, tener hábitos saludables en redes sociales y reservar tiempo en la semana para hacer las cosas que te gustan y disfrutar de la naturaleza.
Los estímulos moldean la adaptabilidad. Es la comida la que estabiliza o eleva tu energía, las interacciones sociales las que calman o estimulan tu mente, y los entornos las que te drenan o te restauran. Cuando te nutres conscientemente, logras lo siguiente:
- Estabilice su estado de ánimo y energía base, de modo que el cambio se sienta desafiante y no catastrófico.
- Reducir la sobrecarga cognitiva limitando la información basura, lo que deja ancho de banda para la resolución de problemas reales.
- Refuerza un sentido de identidad que no esté totalmente definido por tu trabajo y que te proteja cuando los roles o los títulos cambian.
Para los profesionales de alto rendimiento, la alimentación suele ser el acto más radical. Esto exige priorizar la calidad sobre la cantidad en todo, desde las comidas hasta los medios de comunicación y las reuniones. Esta selección es en sí misma una forma de inteligencia adaptativa.
Hablemos: adaptémonos juntos, no solos
Hablar se trata de construir y cultivar conexiones sociales sólidas y rodearse de personas con las que se pueda ser abierto y honesto. Algunas expresiones prácticas incluyen enviar mensajes de texto a un amigo, participar en una conversación vulnerable con colegas, programar una sesión de coaching o terapia, o almorzar con compañeros de trabajo en lugar de estar solo en el escritorio.
La adaptabilidad es social, no solitaria. La conexión social es uno de los predictores más sólidos de la resiliencia y la adaptabilidad. Las conversaciones pueden ayudarte a revisar tus percepciones, acceder a nuevas perspectivas y cocrear respuestas al cambio en lugar de cargar con todo en solitario.
Talk promueve la adaptabilidad al permitirle:
- Sacar a la superficie y regular las emociones a través del lenguaje, en lugar de actuarlas inconscientemente.
- Toma prestadas las ideas, estrategias y coraje de otras personas cuando te sientas agotado.
- Construir redes que hagan que la adaptación práctica (como cambiar de roles, proyectos u organizaciones) sea posible e incluso placentera.
Poniendo todo junto
Al combinar todo, la demanda de adaptabilidad no hará más que aumentar. El reto y la oportunidad no residen en afrontar esa realidad con un esfuerzo frenético, sino en un trabajo interior intencional.
Considere usar BRNT como un ritual semanal de autorreflexión. Para ello, hágase las siguientes preguntas:
- ¿Dónde respiré antes de reaccionar esta semana?
- ¿Cómo descansé y restauré mi sistema?
- ¿De qué me he alimentado y qué necesito cortar?
- ¿ Con quién hablé honestamente sobre lo que está cambiando para mí?
Con el tiempo, estas prácticas hacen más que prevenir el agotamiento. Transmutan el estrés cotidiano en datos, conocimiento y crecimiento.
En eso consiste la verdadera adaptabilidad. No se trata de no ser una persona diferente cada trimestre. Se trata de evolucionar continuamente para afrontar el momento con un sistema nervioso estable, una mente descansada, un cuerpo y un alma nutridos, y una comunidad que te apoya.
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