[Imagen generada con IA]
En el AI Tour México 2026 hubo mucha conversación sobre estructura empresarial. En los pasillos se hablaba de agentes, copilotos y modelos generativos, pero en el fondo la discusión giraba alrededor de algo más concreto y que muy pocas veces las empresas se cuestionan al adoptar a la inteligencia artificial (IA) para su trabajo diario: quién toma decisiones, con qué velocidad y con qué nivel de información.
Microsoft reunió a líderes corporativos, tecnólogos y directivos en Ciudad de México justo cuando la adopción global de IA alcanzó 16.3% de la población mundial en la segunda mitad de 2025, según el Global AI Adoption 2025 Report citado durante el evento. Latinoamérica avanza, aunque con menor aceleración, y esa diferencia de ritmo en términos económicos anticipa brechas de productividad.
Judson Althoff, vicepresidente Ejecutivo y Chief Commercial Officer de Microsoft, habló de Frontier Transformation durante la conferencia principal. Se centró en cómo la IAestá reconfigurando el modelo operativo de las empresas, más que como una herramienta aislada, como infraestructura estratégica. Althoff habló del paso de la “transformación digital” a la “transformación impulsada por IA”, donde copilotos, automatización inteligente y analítica avanzada se integran directamente en ventas, marketing, finanzas y operaciones.

La ventaja competitiva proviene de adoptar tecnología, rediseñar procesos, cultura y métricas de negocio alrededor de datos e IA, con impacto tangible en productividad, time-to-market y generación de ingresos.
Posteriormente, dirigió una mesa de alto nivel con líderes de Grupo Bimbo, el Tecnológico de Monterrey y Grupo Axo, enfocada en casos reales de implementación. La conversación giró en torno a cómo grandes corporativos mexicanos están integrando soluciones en la nube, automatización y modelos predictivos para optimizar cadenas de suministro, personalizar la experiencia del cliente y formar talento digital interno, en lo que fue una discusión operativa sobre gobernanza de datos, ciberseguridad, escalabilidad y retorno de inversión en proyectos de IA empresarial.

La data se vuelve interlocutor
Uno de los ejemplos más ilustrativos fue el de Cemex. Su agente LucaBot está entrenado con más de 10 años de información financiera y más de 120 indicadores clave de desempeño. Más de 160 ejecutivos lo utilizan y realizan entre 700 y 800 consultas mensuales.
El efecto es más profundo que la eficiencia puntual. Cuando la alta dirección puede interactuar con años de datos mediante lenguaje natural, la relación con la información cambia. Las preguntas dejan de pasar por varias capas técnicas antes de llegar a una respuesta. La fricción entre intuición estratégica y evidencia cuantitativa se reduce. Eso impacta tiempos de reacción y calidad de decisiones.
En términos de gobierno corporativo, significa que el análisis deja de ser un cuello de botella. Y cuando el análisis fluye, la organización se vuelve más ágil.
La presión competitiva en las pymes
El uso de IA ya no es una conversación exclusiva de corporativos gigantes. A nivel global, 45% de los líderes de pequeñas y medianas empresas dice que su prioridad hoy es ampliar la capacidad de sus equipos con herramientas digitales. En otras palabras, hacer más con el mismo equipo, pero con mejor tecnología.
Para ese segmento, soluciones como Microsoft 365 Copilot —desarrollada por Microsoft— ayudan a automatizar reportes, resumir juntas, redactar propuestas o analizar datos en minutos. Impulsando que la IA deje de ser un concepto abstracto y se vuelva un asistente real en la jornada laboral.
Lo interesante no está en que una herramienta redacte un correo más rápido, sino en lo que pasa cuando ese ahorro de tiempo se acumula todos los días. Si una pyme puede armar propuestas completas en minutos, entender qué pasó en la última junta sin volver a escuchar una hora de grabación y revisar sus números sin depender de un analista externo, empieza a jugar en otra liga.
Cuando la asistencia inteligente está integrada en herramientas tan cotidianas como Word o Excel, el acceso al análisis deja de ser exclusivo de equipos especializados. Eso reduce errores, acelera decisiones y le devuelve tiempo al equipo para lo que realmente genera ingresos. En negocios donde el flujo de caja es delicado y cada hora administrativa compite con una hora de venta, esa diferencia termina reflejándose en los resultados.
Productividad acelerada, superficie de riesgo ampliada
El otro eje fuerte del AI Tour fue la seguridad. El estudio Microsoft Cyber Pulse muestra que la IA generativa está facilitando la automatización de ataques y la personalización de campañas maliciosas. Más del 80% de las empresas Fortune 500 utiliza agentes activos de IA desarrollados con herramientas low-code o no-code. Al mismo tiempo, 29% de los empleados emplea agentes no autorizados en tareas laborales.
Si casi un tercio de los empleados ya está usando agentes de IA sin autorización formal, significa que la adopción va más rápido que las reglas. La tecnología resuelve problemas reales, aunque la empresa todavía no haya definido cómo controlarla.
Y ahí el tema es más complicado, porque entran en juego la reputación, el cumplimiento y el dinero. Un uso desordenado puede exponer información sensible, generar errores regulatorios o abrir brechas de seguridad que cuestan caro. Vasu Jakkal, responsable de Seguridad, Cumplimiento, Identidad y Gestión en Microsoft, afirma que la protección no puede añadirse después. Cuando trabajas en entornos multinube y con agentes autónomos que interactúan con datos críticos, la seguridad tiene que diseñarse desde el inicio, como parte de la arquitectura del negocio, no como parche posterior.
La frontera ya es operativa
Algo se siente distinto en la conversación sobre IA en México durante los últimos años. Ahora ya hay empresas que están metiendo agentes en finanzas, operaciones y ventas, y eso empieza a cambiar cómo se mueven por dentro.
Integrar IA de verdad implica tocar procesos que nadie quería tocar, aceptar que parte del análisis lo hará un sistema y que el criterio humano tendrá que enfocarse en interpretar y actuar, no en procesar datos. Eso cambia tiempos, cambia responsabilidades y cambia la velocidad del negocio. La frontera de la que se hablaba hace apenas unos meses ya no es solo para las películas futuristas.
Hoy es el momento en que una empresa entiende que la IA ya está sentada en la mesa donde se toman decisiones importantes, pero todavía nos queda la misión de decidir quién manda.
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