El avión de carga eVTOL (despegue y aterrizaje vertical eléctrico) de 2 toneladas, desarrollado por AutoFlight y fabricado en China, transportó cientos de kilogramos de jugo fresco de arándanos y paquetes exprés. Tras aproximadamente una hora de vuelo, completó un trayecto de carga entre el condado de Huaining, en la provincia de Anhui, y el distrito de Yaohai, en la ciudad de Hefei. [Foto: Han Suyuan/China News Service/VCG vía Getty Images]
Estados Unidos (EU) y China compiten por definir el futuro de la tecnología, con ideas muy diferentes sobre la rapidez con la que debería llegar y el grado de control que debería ejercerse.
La urgencia ya no es abstracta. En las últimas semanas, China aprobó el primer dispositivo médico comercial de interfaz cerebro-computadora del mundo y presentó una aeronave eléctrica de despegue y aterrizaje vertical de cinco toneladas que ya ha realizado un vuelo público. Al mismo tiempo, las agencias estadounidenses se esfuerzan por acelerar las aprobaciones en áreas como la aviación y la biotecnología, incluso cuando los despidos y la presión política amenazan con debilitar la supervisión.
Tanto en Washington como en Pekín, los altos funcionarios ya no se andan con rodeos: afirman abiertamente que se trata de una carrera por la supremacía tecnológica. El año pasado, Michael Kratsios, asesor científico de Donald Trump, calificó a China como el “competidor tecnológico y científico más formidable” de EU. Más recientemente, la Oficina de Política Científica y Tecnológica de la Casa Blanca ha descrito de manera similar una carrera global por la supremacía tecnológica.
Pekín comparte esta misma visión. Durante una visita en febrero a un parque de innovación en tecnología de la información, Xi Jinping afirmó que la autosuficiencia y la fortaleza en ciencia y tecnología son fundamentales para convertir a China en una potencia socialista moderna. Añadió que el país debe alcanzar una posición de liderazgo en la competencia científico-tecnológica y el desarrollo futuro.
Dónde se lleva la carrera tecnológica
La competencia ya se está desarrollando en múltiples frentes. EU y China siguen alternándose el liderazgo en IA, con sucesivos lanzamientos de modelos que se desplazan mutuamente. Pero la verdadera división surge en la forma en que cada país aborda el riesgo. Un sistema está dispuesto a avanzar más rápido y resolver las consecuencias después. El otro avanza con más cautela, con mayores medidas de seguridad que pueden ralentizar la implementación.
Esa diferencia tiene consecuencias importantes. Determina qué tecnologías llegan primero al público, con qué seguridad se introducen y quién, en última instancia, establece los estándares globales que siguen otros países.
“La mayoría de los estadounidenses no se dan cuenta de que, según múltiples indicadores, China ya supera a Estados Unidos en varios campos, como la ciencia y la tecnología, la inteligencia artificial, la internet cuántica y la biofabricación”, afirma Margaret Kosal, profesora de estrategia tecnológica en el Instituto Tecnológico de Georgia.
Parte de la respuesta radica en el enfoque. “Mientras que Estados Unidos se centra en el desarrollo de tecnologías de vanguardia y Europa en la regulación, la visión de China sobre las nuevas tecnologías es muy pragmática”, afirma Chengyi Lin, profesor de estrategia en INSEAD. En resumen, explica: “Adopción en el mercado”. La política industrial china también contempla aplicaciones más amplias para las tecnologías emergentes, incluyendo el uso de interfaces cerebro-computadora (BCI) para la vigilancia.
Sobre la regulación
Lin relata un caso en el que una empresa europea de tecnología industrial descubrió que una empresa china estaba utilizando su propiedad intelectual sin autorización. Según Lin, la respuesta de la empresa fue argumentar que la tecnología estaba infrautilizada y ofrecer licencias retroactivas, un ejemplo del enfoque pragmático y centrado en la rapidez que distingue a China. “Es muy diferente de las prácticas estadounidenses y europeas”, afirma.
La regulación es otro punto débil. Kendra Schaefer, socia de la consultora Trivium China, con sede en Pekín, señala que, si bien los reguladores chinos pueden ser cautelosos, “ya son mucho más rápidos que los reguladores estadounidenses”.
En EU, este contraste resulta cada vez más difícil de ignorar. La Administración Federal de Aviación (FAA) ha lanzado un programa para acelerar el despliegue seguro de aeronaves eVTOL, mientras que Joby apenas ha comenzado a realizar los primeros vuelos de su primera aeronave de producción que cumple con las normas de la FAA. Por otro lado, los recientes despidos en el gobierno federal afectaron al personal de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) que revisaba Neuralink, lo que podría brindarle a la empresa de interfaces cerebro-computadora (BCI) de Musk mayor margen de maniobra.
“En Estados Unidos existe una retórica de quejas sobre la regulación, algunas válidas y otras totalmente inválidas, que impulsan la reducción de la regulación”, advierte Kosal, del Instituto Tecnológico de Georgia.
La velocidad conlleva desventajas
China no opera sin reglas. Samm Sacks, investigadora del Centro Paul Tsai para China de la Facultad de Derecho de Yale, afirma que Pekín no tiene una postura monolítica ante el riesgo de una competencia a la baja. En cambio, describe un gobierno que intenta encontrar el equilibrio perfecto, buscando la competitividad en inteligencia artificial con la necesidad de introducir regulaciones que aborden los riesgos emergentes.
En otras palabras, la velocidad conlleva desventajas. La innovación rápida puede generar beneficios a corto plazo, pero puede complicar la competencia global. “Paradójicamente, las estrictas regulaciones han protegido en exceso a muchas empresas occidentales, al tiempo que dificultan la entrada de empresas chinas a los mercados europeos”, afirma Lin.
Esto deja una tensión final en el aire sobre la carrera: si ambos bandos sienten la presión de ir más rápido, ¿quién decide dónde están los límites?
![[Imagen generada con IA]](https://fc-bucket-100.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/06093838/Copilot_20260406_233818.png)
![[Imagen: Adobe Stock]](https://fc-bucket-100.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/06114307/p-91519196-how-to-beat-decision-fatigue-e1775497427434.webp)
![Un oficial de policía armado con un dispositivo para desactivar drones monta guardia fuera del estadio antes del partido final del repechaje de las eliminatorias para la Copa Mundial de la FIFA 2026 entre la República Democrática del Congo y Jamaica en el Estadio Akron, en Zapopan, Jalisco, México, el 31 de marzo de 2026. [Foto: Getty Images]](https://fc-bucket-100.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/06100506/p-91521314-world-cup-and-drone-defense-1.webp)
![[Imagen: marzuk/Pixabay]](https://fc-bucket-100.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/01133631/ambush-marketing.jpg)