[Imagen: FCMX / Rare Beauty]
Rare Beauty prometió desde su nacimiento que la salud mental no sería solamente parte de su marketing. Seis años después, el fondo impulsado por Selena Gomez ha movilizado 30 millones de dólares y sus proyectos han alcanzado a millones de jóvenes. Selena Gomez construyó una de las marcas de belleza de celebridades más reconocibles de los últimos años. Sin embargo, una de las cifras más interesantes detrás de Rare Beauty no tiene que ver con cuántos rubores vende.
Desde su creación, la empresa destina 1% de sus ingresos por ventas al Rare Impact Fund, una iniciativa creada para ampliar el acceso de jóvenes a recursos relacionados con la salud mental. La meta es ambiciosa: movilizar 100 millones de dólares para apoyar este trabajo alrededor del mundo. Rare Impact Fund
Lo que comenzó junto con el lanzamiento de Rare Beauty en 2020 se convirtió gradualmente en una pieza estructural del negocio. El fondo asegura haber movilizado hasta ahora 30 millones de dólares con sus socios filantrópicos y apoyar mediante subvenciones y contribuciones a 30 organizaciones sin fines de lucro en cinco continentes.
A través de sus inversiones directas, los proyectos respaldados han alcanzado a 3.5 millones de jóvenes, 6 millones de miembros de distintas comunidades, 6,000 sistemas educativos y 208,000 educadores. También han ayudado a poner en circulación más de 1,000 recursos relacionados con salud mental. Para Gomez, esa estructura ayuda a explicar qué quiere que Rare Beauty represente más allá del maquillaje.
El 1% que crece junto con Rare Beauty
La lógica detrás de la estrategia es relativamente sencilla: cuando Rare Beauty vende más, también aumenta la cantidad de dinero destinada al fondo. Eso diferencia el modelo de una campaña ocasional ligada a una fecha específica. El impacto no depende exclusivamente de una colección especial, una donación puntual o una activación de marketing. Está ligado directamente al funcionamiento cotidiano de la compañía.
Durante el Fast Company Innovation Festival de 2026, Gomez y Elyse Cohen, directora de impacto de Rare Beauty y presidenta del Rare Impact Fund, hablaron sobre esta relación entre negocio, comunidad y propósito. Rare Beauty fue fundada en 2020 y, desde el inicio, Gomez buscó construir una marca que representara a diferentes personas y ayudara a ampliar la conversación sobre salud mental. El fondo surgió como la estructura que permitiría convertir esa intención en recursos concretos. La conversación de Selena Gomez y Rare Beauty en Fast Company
El resultado también plantea una pregunta cada vez más importante para las empresas: ¿qué sucede cuando el propósito deja de ser una campaña de responsabilidad social y se integra directamente al modelo de negocio? Es una discusión especialmente relevante en 2026. El concepto de propósito empresarial está pasando de los discursos a la estructura de las compañías: estrategia, productos, métricas, comunidades y decisiones financieras. Rare Beauty ofrece un ejemplo particularmente visible porque la fórmula es fácil de entender. Cada producto vendido alimenta también el mecanismo de impacto.
La comunidad importa tanto como el producto
Elyse Cohen ha explicado que muchas personas descubren Rare Beauty por sus productos, pero permanecen vinculadas a la empresa por la misión, los recursos y el sentido de comunidad que han encontrado alrededor de ella. Eso también se refleja en una decisión aparentemente pequeña sobre redes sociales.
El Rare Impact Fund no opera una cuenta independiente de Instagram. La compañía publica su contenido relacionado con salud mental directamente en las cuentas de Rare Beauty.
La marca tenía más de 15 millones de seguidores en Instagram cuando Cohen habló durante el Innovation Festival, lo que permite que mensajes relacionados con el fondo aparezcan en el mismo espacio donde los consumidores descubren lanzamientos, maquillaje y contenidos de Gomez. No existe entonces una separación completa entre “producto” y “propósito”. Y eso puede ser especialmente poderoso con consumidores jóvenes.
Las nuevas generaciones han obligado a muchas empresas a reconsiderar la relación entre identidad y consumo. Para algunas compañías ya no basta con fabricar algo atractivo: necesitan crear una comunidad alrededor de valores compartidos. En ese contexto, Rare Beauty se ha convertido en un ejemplo de cómo una marca puede relacionar bienestar individual, comunidad y consumo.
La diferencia está en que el consumidor puede exigir pruebas. Decir que una empresa “cree en la salud mental” es fácil. Mostrar cuánto dinero movilizó, cuántas organizaciones financió o cuántas personas alcanzaron sus programas es considerablemente más concreto.
Selena Gomez convirtió su vulnerabilidad en parte de la empresa
La estrategia tampoco nació de un tema elegido por un departamento de marketing. Gomez ha hablado públicamente durante años sobre su relación con la salud mental. Cuando creó Rare Beauty, decidió trasladar parte de esa conversación al ADN de la compañía.
Eso también ayuda a explicar por qué el propósito de la marca resulta relativamente coherente con la persona detrás de ella. Rare Beauty incluso utiliza palabras relacionadas con emociones o cualidades positivas en algunos de sus productos. Fast Company señala ejemplos como el tono de blush Happy o el delineador de labios Intuitive. Gomez explicó durante el festival que la intención es que incluso la experiencia de tomar un producto pueda transmitir una sensación de empoderamiento.
Por supuesto, Rare Beauty sigue siendo una empresa que vende maquillaje. Pero ahí está precisamente una de las partes interesantes de su modelo: no pretende sustituir el negocio por filantropía. Busca que uno crezca con el otro. Es una estrategia que conecta con otro reto de las marcas actuales: construir una identidad fuerte sin perder de vista las ventas. En el caso de Rare Beauty, vender más productos también significa aumentar la base sobre la que se calcula ese 1%.
El reto de crecer globalmente sin fingir que la salud mental es igual en todas partes
Hay otra parte menos visible de la estrategia. Los problemas relacionados con salud mental no se manifiestan ni se hablan de la misma forma en Nueva York, Londres, Singapur o Ciudad de México. Cohen explicó que cuando Rare Beauty entra en nuevos mercados busca especialistas y organizaciones locales capaces de entender el contexto cultural. La empresa, dijo, procura no llegar a una región suponiendo que ya conoce las respuestas.
Cuando la marca se expandió al Reino Unido y al sudeste asiático, por ejemplo, trabajó con especialistas locales para identificar organizaciones que ya operaban en esos mercados. Ese principio resulta particularmente relevante en México.
¿Y México?
Rare Beauty ya tiene presencia comercial oficial en México. La propia marca incluye al país dentro de su red internacional y dirige a los consumidores hacia Sephora México, donde se comercializan sus productos. Por lo tanto, una parte de las compras realizadas por consumidores mexicanos forma parte de un negocio global cuya estructura destina ese 1% de los ingresos por ventas al Rare Impact Fund.
La conexión resulta significativa porque la salud mental adolescente sigue siendo un problema importante en el país. De acuerdo con un análisis publicado por UNICEF México, en 2023 24.9% de las personas de entre 10 y 19 años presentó sintomatología depresiva, con una mayor afectación entre niñas y adolescentes mujeres. Datos de UNICEF sobre niñez y adolescencia en México
Otro estudio de UNICEF enfocado en la Generación Z encontró que más de 70% de los jóvenes mexicanos consultados se sienten abrumados y más de 50% ha necesitado ayuda psicológica. Eso no significa que comprar un blush resuelva el problema de acceso a salud mental en México ni que Rare Beauty sustituya políticas, especialistas o instituciones. Pero sí muestra por qué una conversación sobre bienestar emocional puede resonar con una audiencia joven mexicana que también compra productos de belleza, sigue celebridades y pasa una parte importante de su vida dentro de comunidades digitales.
De vender maquillaje a construir pertenencia
Rare Beauty entró a una industria especialmente competida. Prácticamente cada lanzamiento de belleza tiene que pelear por espacio contra gigantes históricos, marcas independientes, firmas nacidas en TikTok y compañías respaldadas por celebridades. El nombre Selena Gomez pudo haber garantizado atención inicial. Mantener una comunidad durante seis años requiere algo más.
Una posibilidad es que Rare Beauty entendió algo que otras marcas todavía intentan descifrar: una comunidad funciona mejor cuando las personas no sienten que solamente están siendo tratadas como compradores. Esta tendencia también puede observarse en México. La industria local de belleza está poniendo cada vez mayor énfasis en comunidad, inclusión y experiencia, elementos que empresas como Ulta Beauty han colocado en el centro de su estrategia de expansión en el mercado mexicano.
Para Rare Beauty, salud mental se convirtió en una de esas conexiones. La empresa puede vender un rubor viral y, al mismo tiempo, utilizar su enorme alcance digital para llevar recursos de salud mental frente a millones de personas que probablemente nunca seguirían la cuenta de una organización especializada.
El verdadero valor del 1%
Un 1% parece pequeño. Pero aplicado de manera constante sobre una empresa global, puede convertirse en millones de dólares. Y quizás esa sea la lección empresarial más interesante detrás de Rare Beauty. Las compañías suelen tratar el impacto como algo que ocurre después del crecimiento: primero se construye el negocio y, cuando existen suficientes recursos, llega la fundación, la campaña o la donación.
Rare Beauty intentó invertir esa secuencia. El Rare Impact Fund apareció prácticamente al mismo tiempo que la empresa y fue diseñado para crecer con ella. Cuanto mayor sea el negocio, potencialmente mayor será también el flujo de recursos destinado a la iniciativa. Hasta ahora, ese modelo ha ayudado a movilizar 30 millones de dólares y ha respaldado proyectos que alcanzaron a 3.5 millones de jóvenes. Su siguiente objetivo es considerablemente mayor: 100 millones de dólares.
Para una industria acostumbrada a vender perfección, Rare Beauty construyó parte de su identidad alrededor de exactamente lo contrario: vulnerabilidad, conversaciones difíciles y la idea de que sentirse bien no comienza necesariamente frente al espejo. Y seis años después, ese discurso ya puede medirse no solamente en seguidores o productos vendidos. También en millones de personas alcanzadas.

![[Imagen por: FCMX / Fotos por: Salomon]](https://fc-bucket-100.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/09/26155139/Imagenes-FC-2-4.png)
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