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La era de presumir IA se está acabando

La transición de liderazgo en Softtek ocurre justo cuando la inteligencia artificial entra en una etapa decisiva: dejar las demostraciones y convertirse en infraestructura real de las empresas.

La era de presumir IA se está acabando [Imagen: FCMX]

La llegada de la IA en producción marca una nueva etapa para las empresas. El cambio de liderazgo en una de las tecnológicas mexicanas con mayor trayectoria revela por qué el verdadero desafío ya no es experimentar con inteligencia artificial, sino convertirla en resultados reales.

Durante los últimos tres años, buena parte de la conversación empresarial sobre inteligencia artificial giró alrededor de experimentar. Probar un copiloto. Lanzar un chatbot. Automatizar algunas tareas. Presentar un nuevo piloto. Pero la IA en producción está cambiando las prioridades: ahora importa menos demostrar lo que una herramienta puede hacer y más comprobar que funciona dentro de una empresa.

Comienza una etapa menos espectacular y bastante más complicada: lograr que la tecnología forme parte de las operaciones cotidianas y produzca resultados medibles.

Ese cambio ayuda a entender por qué la llegada de David Jiménez como CEO global de Softtek resulta más interesante que un simple movimiento en el organigrama. El ejecutivo asume la dirección de la compañía después de 15 años dentro de ella, mientras Blanca Treviño deja el puesto de CEO tras 26 años para convertirse en presidenta ejecutiva y continuar como presidenta del Consejo de Administración, de acuerdo con el anuncio oficial de la compañía.

La sucesión ocurre en un momento en el que la industria tecnológica está intentando resolver uno de los grandes desafíos de la actual ola de inteligencia artificial: pasar del experimento a la escala.

La IA en producción cambia las reglas del juego

La adopción empresarial de inteligencia artificial ha crecido con enorme rapidez, pero eso no significa que las organizaciones hayan aprendido a utilizarla bien.

De acuerdo con la encuesta global de McKinsey sobre inteligencia artificial, publicada en noviembre de 2025, 88% de los participantes reportó que sus organizaciones ya utilizaban IA regularmente en al menos una función. Sin embargo, apenas alrededor de una tercera parte dijo que su empresa había comenzado a escalar sus programas de IA.

El contraste es todavía más claro cuando se observa la implementación completa: solo 7% de los encuestados aseguró que la tecnología ya estaba integrada a escala en toda su organización. La distancia entre adoptar una herramienta y transformar una empresa sigue siendo enorme.

Ese problema también aparece en la conversación sobre el futuro de las organizaciones mexicanas. La inteligencia artificial comienza a modificar procesos, estructuras y decisiones, pero comprar herramientas no equivale necesariamente a transformar un negocio.

La diferencia está en lo que sucede después. Integrar IA significa rediseñar procesos, conectar sistemas, capacitar personas, establecer reglas de gobernanza y decidir qué tareas puede resolver una máquina y cuáles todavía necesitan criterio humano. La próxima brecha laboral en México podría estar precisamente ahí: entre quienes simplemente utilizan estas herramientas y quienes saben trabajar alrededor de ellas.

Ese es también el territorio en el que Softtek busca colocar su nueva etapa. “Nuestros clientes no necesitan más pilotos de IA. Necesitan AI that ships: IA en producción, ligada a resultados que puedan medir”, afirmó Jiménez al asumir el cargo, según el comunicado de la empresa.

La frase resume un problema que va mucho más allá de una compañía: las empresas ya no necesitan demostrar que pueden utilizar inteligencia artificial, sino comprobar que esa tecnología realmente mejora sus resultados.

El verdadero reto empieza después del piloto

Durante años, la transformación digital estuvo asociada con comprar software, migrar infraestructura o automatizar procesos. La IA agrega otra capa de complejidad: muchas herramientas funcionan perfectamente en una demostración, pero pierden valor cuando intentan incorporarse a procesos reales, datos incompletos, sistemas heredados y estructuras organizacionales que no fueron diseñadas para utilizarlas.

Una investigación de McKinsey sobre la transformación empresarial mediante IA identificó el rediseño de los flujos de trabajo como uno de los factores asociados con mejores resultados financieros. En ese estudio, publicado en 2025, apenas 21% de los participantes de organizaciones que utilizaban IA generativa afirmó que sus empresas habían rediseñado de manera fundamental al menos algunos de sus procesos.

En otras palabras, implementar IA no es simplemente colocar una herramienta nueva encima de una estructura antigua. La IA en producción exige preguntarse cómo debe funcionar una organización cuando parte del trabajo puede automatizarse, analizarse o ejecutarse de otra manera.

Esa transición también explica por qué la conversación sobre sistemas empresariales de inteligencia artificial se está alejando de los chatbots aislados y moviendo hacia soluciones capaces de operar con memoria, contexto, datos y reglas organizacionales.

Para las compañías de servicios tecnológicos, eso modifica incluso lo que significa vender tecnología. El valor ya no está únicamente en desarrollar una solución, sino en conseguir que funcione dentro de una organización durante meses o años. Softtek tiene una posición particular dentro de esa transformación. La compañía mexicana, fundada en 1982, fue una de las pioneras del modelo de servicios tecnológicos cercanos geográficamente al cliente, conocido como nearshore, una estrategia que permite ofrecer desarrollo de software y otros servicios desde países próximos a los mercados donde operan sus clientes.

El reto ahora es distinto: demostrar si una empresa construida alrededor de servicios de software puede reinventar su operación con inteligencia artificial sin reducir esa transformación a una nueva promesa comercial.

Una sucesión también cambia la cultura

El otro elemento relevante ocurre dentro de la organización. Blanca Treviño estuvo al frente de Softtek durante 26 años. La llegada de un nuevo CEO después de un periodo tan largo no supone únicamente cambiar a la persona que ocupa el puesto más importante. También obliga a decidir qué partes de una cultura deben conservarse y cuáles necesitan evolucionar.

Jiménez llega desde dentro de la compañía. Antes de asumir la dirección global, encabezó la unidad de productos de consumo masivo, una de las áreas de negocio más importantes de Softtek. Su nombramiento fue resultado de un proceso liderado por el Comité Ejecutivo con apoyo de Russell Reynolds Associates, firma especializada en búsqueda y sucesión de ejecutivos.

La transición de liderazgo anunciada en abril quedó formalmente concluida el 1 de octubre de 2026 y plantea un desafío interesante: acelerar una transformación tecnológica sin romper con el conocimiento institucional acumulado durante décadas.

Es una tensión cada vez más frecuente en la era de la inteligencia artificial. Las empresas necesitan moverse rápido, pero también conservar experiencia, contexto y criterio humano. Las habilidades esenciales para liderar en la era de la IA adquieren una importancia particular cuando los sistemas automatizados encuentran problemas que no pueden resolver por sí solos.

Treviño continuará como presidenta ejecutiva y presidenta del Consejo, mientras Jiménez concentrará la ejecución estratégica y la operación cotidiana del negocio.

La estructura permite distinguir dos responsabilidades que con frecuencia recaen en una sola persona: definir la visión de largo plazo y convertirla en resultados diarios. Pero también plantea una pregunta relevante: ¿cómo conservar la identidad de una organización mientras se transforma la manera en que trabaja?

La siguiente batalla será llevar la IA en producción a toda la empresa

Durante la primera etapa de la inteligencia artificial generativa, las empresas compitieron por anunciar herramientas, alianzas y pilotos. La siguiente será menos fotogénica.

Consistirá en integrar sistemas, medir resultados, corregir errores, rediseñar puestos de trabajo y decidir dónde la automatización realmente agrega valor. El verdadero desafío de la IA en producción no será únicamente tecnológico. También dependerá de las personas capaces de supervisar sistemas, interpretar resultados y tomar decisiones cuando la automatización encuentre sus límites.

En ese escenario, el cambio de CEO importa menos por quién ocupa la oficina y más por la transformación que deberá administrar.

La gran pregunta para Softtek, y para muchas compañías tecnológicas, ya no será si utiliza inteligencia artificial.Será si consigue convertirla en una forma distinta de trabajar.

Author

  • Frida Quiñones

    Content creator and digital communications specialist. She holds a degree in International Relations and is currently pursuing a Master’s in Digital Communication and Hypermedia. Her work explores the intersections of technology, digital culture, innovation, marketing, and emerging trends, with a particular interest in how new forms of communication are reshaping the way we live, work, and connect.

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Sobre el autor

Content creator and digital communications specialist. She holds a degree in International Relations and is currently pursuing a Master’s in Digital Communication and Hypermedia. Her work explores the intersections of technology, digital culture, innovation, marketing, and emerging trends, with a particular interest in how new forms of communication are reshaping the way we live, work, and connect.