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IA soberana: la oportunidad que Latinoamérica no puede ignorar

¿Cuál es la verdadera ventaja de la región? La respuesta no está en imitar la infraestructura de las potencias, sino en algo mucho más valioso y único, difícil de replicar.

IA soberana: la oportunidad que Latinoamérica no puede ignorar [Imagen: envato]

La inteligencia artificial ha traído nuevas reglas del juego al tablero geopolítico mundial. Ahora, con la IA soberana, las potencias del mundo se mueven en un mercado con un potencial de 600,000 millones de dólares (mdd), cada vez invirtiendo más para levantar murallas digitales que los protejan.

América Latina tiene la oportunidad de contar una historia diferente, una en la que la soberanía no se define por servidores blindados, sino por la capacidad de crear IA que se entrene con nuestros idiomas y, por ende, comprenda nuestras realidades.

Apostar por lo local en un mundo globalizado

El concepto de “sovereign AI” –surgido en Estados Unidos y la Unión Europea– consiste en crear infraestructura crítica con sus propios modelos de lenguaje, centros de datos nacionales y cadenas de suministro de chips que les permitan no depender de adversarios geopolíticos.

Con desarrollos como ChatGPT Health, un futuro en el que la IA podría almacenar decisiones sobre salud, finanzas y seguridad, tener algoritmos en manos extranjeras se convierte en un gran riesgo. 

Por eso, Europa invierte en infraestructura como parte de su estrategia coordinada de IA, mientras que Estados Unidos implementa controles de exportación de tecnología de IA  hacia China. Es la soberanía como control y protección sobre recursos estratégicos.

Pero para América Latina, esta definición podría ser muy distinta. ¿Cuál es la verdadera ventaja de la región? La respuesta no está en imitar la infraestructura de las potencias, sino en algo mucho más valioso y único, difícil de replicar.

El punto ciego de los gigantes tecnológicos

Según una  investigación de la Universidad de Stanford, más de 90% de los datos de entrenamiento de grandes modelos están en inglés, lo que refleja realidades de Silicon Valley, no de São Paulo ni de la Ciudad de México. Cuando la IA sugiere estrategias de negocio, desconoce las particularidades de mercados en los que el sector informal representa hasta 50% de la economía. Cuando evalúa riesgos legales, asume los sistemas jurídicos con los que fue entrenado.

Esta brecha cultural es precisamente donde América Latina puede construir ventaja y, de hecho, ya lo está haciendo. 

LatamGPT se está posicionando como el primer gran modelo de lenguaje entrenado específicamente para la región. En un evento apoyado por AWS, el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe y entre otras instituciones que potencian el ecosistema, la startup chilena anunció su lanzamiento oficial. 

Potenciado por un benchmark cultural, en las palabras de Álvaro Soto, Director del Centro Nacional de Inteligencia Artificial de Chile, “el modelo fue concebido como bien público”.

Un contexto diferente

La diferencia no es solo idiomática, sino que el modelo incorpora jergas regionales, contextos culturales y conocimiento sobre instituciones, historia y realidades socioeconómicas. Esta IA entiende qué significa “hacer una vaca” en Colombia o cómo funcionan realmente las cadenas de suministro en el Cono Sur.

Nubank, el reconocido neobanco brasileño que se extendió por gran parte de la región, utiliza machine learning y datos alternativos para evaluar el riesgo crediticio en poblaciones sin historial bancario formal. La IA soberana no es su core, pero ciertamente su propio entrenamiento con datos latinoamericanos se convierte en una herramienta potente de apoyo. Su ventaja no fue contar con mejor tecnología que los bancos tradicionales, sino entender mejor a quién estaban sirviendo.

Ese patrón se repite: la ventaja competitiva no está en construir la IA más potente, sino en construir la más relevante. Y la relevancia radica en comprender en profundidad los contextos propios de la comunidad de LATAM. 

Una oportunidad con reloj

Según el BID, América Latina genera enormes volúmenes de datos únicos que reflejan contextos de mercados emergentes difíciles de replicar. Pero esta ventaja tiene una fecha de caducidad. 

CEPAL advierte que la región enfrenta el riesgo de quedarse rezagada no por falta de talento, sino por la falta de ecosistemas que permitan a ese talento resolver problemas locales. Algunos gobiernos ya reconocen esto: Uruguay lidera con su estrategia nacional de IA, que promueve el desarrollo de soluciones locales. 

La IA soberana latinoamericana no se construye con nacionalismo tecnológico ni con proteccionismo. Se construye reconociendo que la próxima generación de ventajas competitivas proviene de entender mejor los contextos: predecir la inflación en economías parcialmente dolarizadas, optimizar la logística en ciudades donde el GPS no captura la complejidad real del tráfico, o evaluar el crédito para los 140 millones de latinoamericanos que trabajan en el sector informal.

Aunque ya está pasando, la pregunta será si más empresas reconocerán que, tanto en IA como en otras industrias, el conocimiento profundo de contextos locales puede ser lo más valioso. Y en ese sentido, la soberanía tecnológica quizá se mida por qué tan bien comprende la realidad de quienes la usan.

Por: Ana Sofía Herazo / SocialGeek

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