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¿Qué tan normalizada está la discriminación en México? Bastante aún, según sondeo

60% de los testigos de un acto discriminatorio no realizó ningún reporte.

¿Qué tan normalizada está la discriminación en México? Bastante aún, según sondeo [Imagen: Freepik]

La discriminación no es nada nuevo en México. Desde la Conquista, el color de piel y las preferencias sexuales han sido objeto de segregación y señalamientos. Si bien desde el siglo XIX han existido reformas que buscan poner el piso parejo para personas de cualquier raza (Constitución de 1887) y que se identifican como no binarios (despenalización de la homosexualidad 1871), aún en pleno siglo XXI hay camino que recorrer, de acuerdo al estudio Percepción y normalización de la discriminación en México: el desafío de la inclusión.

Elaborado por el Centro de Opinión Pública de la Universidad del Valle de México (UVM), el estudio encontró que 48% considera que ha discriminado, pero lo hizo de forma inadvertida. Además, 60% de los testigos de un acto discriminatorio no realizó ningún reporte; solo 28% tomó acción, y 62% considera que vivimos en una sociedad más diversa, pero menos respetuosa (48%) e inclusiva (44%).

Así se ve y vive la discriminación en México

Los grupos de personas que se sienten más discriminados son los indígenas, con 87%, y los transgénero o transexuales, con 85%. En el extremo opuesto, se consideran que los jóvenes no sufren discriminación (39%) ni las personas con tatuajes o perforaciones (37%).

El lugar donde ocurren en mayor medida los actos de discriminación son los espacios públicos, como la calle, donde afirman haber sido discriminados:

  • Personas indígenas (59%)
  • Homosexuales (58%)
  • Transgénero (55%)
  • Migrantes (54%).

En entornos como la escuela o el trabajo, las causas principales de discriminación son:

  • tener pocos recursos económicos (42%)
  • tono de piel oscuro (37%)
  • ser homosexual (36%).

En negocios y comercios, prevalece la discriminación por recursos económicos (49%), ser indígena (47%) y el tono de piel (37%). Finalmente, en las plataformas digitales, la hostilidad se dirige principalmente a personas transgénero (45%), homosexuales (44%) y por el tono de piel (40%).

Cómo reaccionamos a la discriminación

Aunque la discriminación es visible, la reacción frente a ella sigue siendo débil. La mayoría de las personas opta por no involucrarse: seis de cada diez no reportan lo que ven y, cuando alguien decide actuar, suele hacerlo de forma limitada. Pocos recurren a canales formales; otros prefieren intervenir directamente o expresar desaprobación de manera discreta. Sin embargo, una parte importante simplemente observa sin hacer nada.

Detrás de esta falta de acción no hay una sola causa, sino una mezcla de percepción de inutilidad, desconocimiento y miedo. Para muchos, denunciar no cambia nada; para otros, el problema radica en no saber cómo hacerlo o en evitar posibles consecuencias. Incluso hay quienes minimizan estos actos o los consideran parte de la vida cotidiana, lo que contribuye a que el problema se diluya en la normalidad.

Cuándo somos discriminados

La discriminación tampoco se vive únicamente como algo ajeno. Una proporción relevante de personas reconoce haberla experimentado directamente, mientras que otra sospecha haber sido objeto de ella sin identificarlo en el momento. Las razones son diversas, pero se concentran en factores estructurales como la condición económica, el género o la apariencia física, lo que evidencia que no se trata de casos aislados, sino de patrones arraigados.

A esto se suma una dimensión incómoda: la autopercepción. Una parte significativa admite haber discriminado de manera consciente, mientras que casi la mitad reconoce haberlo hecho sin intención. Esta normalización involuntaria revela hasta qué punto los prejuicios están interiorizados.

El lenguaje es quizá el reflejo más claro de esta contradicción. Expresiones despectivas siguen circulando con naturalidad en espacios cercanos, mientras que iniciativas como el lenguaje inclusivo generan más rechazo que aceptación. Al mismo tiempo, ciertos cambios culturales, como las nuevas masculinidades, comienzan a ganar terreno, aunque no sin resistencia.

Author

  • Marissa Espinosa

    es editora de Fast Company México. Ha trabajado en National Geographic Traveler, TV Azteca y Business Insider México. También ha colaborado en títulos como Fortune en Español.

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    es editora de Fast Company México. Ha trabajado en National Geographic Traveler, TV Azteca y Business Insider México. También ha colaborado en títulos como Fortune en Español.

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Sobre el autor

es editora de Fast Company México. Ha trabajado en National Geographic Traveler, TV Azteca y Business Insider México. También ha colaborado en títulos como Fortune en Español.