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La primera compra en internet fue un CD de Sting: 32 años del nacimiento del e-commerce

El 11 de agosto de 1994 se registró la primera operación de venta al consumidor con cifrado. Costó 12.48 dólares y cambió la manera en que el mundo consume.

La primera compra en internet fue un CD de Sting: 32 años del nacimiento del e-commerce [Imagen por: Frida Quiñones / Fast Company]

La primera compra en internet no tuvo nada de épica. El 11 de agosto de 1994, Dan Kohn, un veinteañero que operaba una startup llamada NetMarket desde New Hampshire, le vendió a un amigo de Filadelfia el álbum Ten Summoner’s Tales, de Sting, en 12.48 dólares más gastos de envío. El disco importaba poco: lo inédito fue el método, porque los datos de la tarjeta de crédito viajaron cifrados y no quedaron expuestos en el camino. Al día siguiente, The New York Times lo publicó con un titular que hoy suena profético: internet acababa de abrir sus puertas al consumidor.

Cómo era internet cuando ocurrió la primera compra en internet

Conviene recordar cómo era el mundo esa semana. Cuando se hizo la primera compra en internet, la web tenía apenas unos miles de sitios. Netscape Navigator no se había lanzado todavía y el protocolo que hoy pone el candado en la barra del navegador aún no existía como estándar comercial. Amazon llevaba cinco semanas de fundada y no vendía un solo libro; eBay tardaría un año más en aparecer. Comprar algo a través de una computadora no era ilegal ni imposible: simplemente nadie sabía cómo hacerlo sin dictar el número de la tarjeta por teléfono.

Kohn y su equipo usaron PGP, un software de cifrado de llave pública, para que los datos del comprador viajaran ilegibles. La operación era artesanal , había que instalar el programa, generar las llaves y seguir instrucciones, pero demostró el principio: se podía mover dinero entre desconocidos sin que un tercero lo interceptara.

Hay quien discute la etiqueta de primera compra en internet, porque existieron transacciones informales por redes académicas desde los años setenta y otros comercios experimentaban en paralelo; el propio registro histórico de NetMarket y las crónicas sobre los primeros hitos de la web recogen esa discusión. Lo que casi nadie disputa es que ésta fue la primera venta al consumidor con cifrado, y ése era el candado que faltaba.

Por qué importó el cifrado y no el disco

Tres décadas después, aquella operación de doce dólares es el ancestro directo de una industria que en México se pelean a golpe de inversión Amazon y Mercado Libre. La lógica que Kohn estrenó, confianza técnica antes que catálogo, sigue siendo el músculo del negocio. Sin cifrado no hay carrito; sin carrito no existirían las compras que ocurren dentro de un video, los modelos de inteligencia artificial que ponen productos en la canasta por ti ni los asistentes que recomiendan qué ponerte antes de cobrarte.

El detalle vale la pena porque el comercio digital suele narrarse como una historia de logística y descuentos, cuando en realidad empezó como un problema de criptografía. Cada vez que una plataforma agrega un método de pago, un sistema antifraude o una autenticación biométrica está resolviendo, con herramientas más caras, la misma pregunta que resolvió la primera compra en internet en 1994: cómo lograr que un desconocido al otro lado de la pantalla acepte darte su dinero.

Lo que se vendió aquel 11 de agosto no fue música

Lo que cambió de manos ese día no fue un disco, sino la idea de que esa transferencia de confianza podía automatizarse. Todo lo demás , la entrega en dos horas, las reseñas, las devoluciones gratuitas, el crédito instantáneo en el checkout, se construyó encima de esa apuesta, y sigue dependiendo de ella.

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