[Foto por: Apple / Adobe Stock]
Hace una década, las empresas tecnológicas eran vistas como líderes climáticos. Avanzaban más rápido que el resto del sector corporativo estadounidense en la transición hacia energías limpias. Ahora, las metas climáticas de Apple contrastan con una industria cuya creciente demanda de centros de datos está impulsando un mayor uso de combustibles fósiles. Esas mismas compañías son señaladas cada vez más como “villanos climáticos”.
Un análisis de 60 de los centros de datos más grandes planeados en Estados Unidos encontró que podrían generar más de 100 millones de toneladas métricas de emisiones de CO2 al año. Eso equivale aproximadamente a las emisiones de 24 millones de automóviles a gasolina. Mientras algunas tecnológicas recurren al gas natural para alimentar sus centros de datos, también comienzan a dar marcha atrás en algunos de sus compromisos climáticos.
El problema forma parte de una discusión mucho más amplia sobre la huella de carbono de la IA, que no se limita al consumo eléctrico de los servidores.
Apple ha tomado un camino diferente. La compañía ha desplegado la inteligencia artificial de forma más gradual que muchos de sus competidores. También ha evitado, en gran medida, la expansión masiva de centros de datos que está impulsando el aumento de emisiones de la industria.
Parte de su procesamiento de IA ocurre directamente en el dispositivo. Esto permite utilizar tecnología diseñada por Apple para mejorar la eficiencia, en lugar de enviar cada tarea a un centro de datos. Cuando Apple utiliza la nube, ese procesamiento funciona con energía renovable. Esto ocurre tanto en sus propios centros de datos como en las instalaciones de terceros que utiliza.
La huella de carbono de Apple sigue estando dominada por sus productos y su cadena de suministro, no por sus centros de datos. Y esas emisiones están bajando. Las metas climáticas de Apple incluyen reducir 75% sus emisiones para 2030 respecto a su línea base de 2015. La compañía planea cubrir la parte restante mediante créditos de carbono. Hasta ahora, reporta que sus emisiones han disminuido 60%.
A medida que aumenta el uso de IA, algunos defensores ambientales han cuestionado qué camino tomará la compañía. Pero cuando Fast Company preguntó a Apple si el crecimiento de esta tecnología amenaza sus objetivos climáticos, la respuesta fue no. “Estamos en camino hacia nuestro ambicioso objetivo de ser neutrales en carbono”, afirma Sarah Chandler, vicepresidenta de medio ambiente e innovación en la cadena de suministro de Apple. “Eso incluye toda nuestra huella de carbono y el objetivo es 2030. Así que no hay cambios ahí”.
Al mismo tiempo que Apple redujo sus emisiones 60%, sus ingresos crecieron más de 75%. “Estamos viendo crecer los ingresos mientras el carbono disminuye”, confirma Chandler. “Y creo que eso realmente demuestra que es absolutamente posible reducir tu impacto sobre el planeta mientras haces crecer tu negocio”.
Las metas climáticas de Apple comienzan con sus productos
La mayor parte de las emisiones de Apple proviene de sus productos, no de los centros de datos. El año pasado, las emisiones totales de la compañía alcanzaron 15.2 millones de toneladas métricas de CO2. Aproximadamente la mitad provino de la fabricación. Más de una cuarta parte se relacionó con la energía utilizada por los consumidores al conectar y utilizar productos como iPhones y Apple Watches. Otro 16% provino del transporte de productos.
Más materiales reciclados
La compañía ha avanzado en varios frentes. Uno de ellos es el cambio hacia materiales reciclados. La MacBook Neo, por ejemplo, utiliza aluminio reciclado en su carcasa, oro reciclado en las tarjetas de circuitos y cobalto reciclado en la batería. En total, la computadora está fabricada con 60% de contenido reciclado. Es el porcentaje más alto utilizado hasta ahora en un producto de Apple.
Productos como el nuevo iPhone Duo también están diseñados para ser lo más duraderos y eficientes posible. Utilizar materiales reciclados tiene beneficios que van más allá de la sostenibilidad. Apple se encuentra ahora en una mejor posición que muchos de sus competidores para enfrentar posibles problemas de suministro de algunos materiales críticos. “Una inversión relativamente pequeña en innovación y tecnología de reciclaje, bien implementada, libera una cantidad increíble de material”, explica Chandler.
Energía limpia en la cadena de suministro
La compañía también ha presionado a sus proveedores para que utilicen energía limpia. “Apple ha mostrado un compromiso mucho mayor para aumentar la proporción de energía renovable utilizada en la fabricación de sus productos”, dice Rachel Kitchin, activista sénior de clima corporativo de Stand.earth. Ese esfuerzo ocurre en un momento en el que la demanda de chips que consumen enormes cantidades de energía también se ha disparado.
Parte del trabajo de Apple, sin embargo, ha generado controversia. Cuando redujo 75% la huella de carbono de algunos Apple Watch y compró créditos para compensar las emisiones restantes, la compañía comenzó a etiquetar esos relojes como “carbono neutral”. Una demanda en Alemania argumentó que la afirmación era engañosa. El problema era que los créditos de carbono involucraban apoyo de corto plazo para bosques.
Un tribunal determinó que el esquema no compensaba adecuadamente el impacto de largo plazo de las emisiones. Apple posteriormente retiró las etiquetas de “carbono neutral”. La compañía argumentó, sin embargo, que con ello perdía una herramienta importante para comunicar avances ambientales reales.
El camino hacia 2030 se vuelve más difícil
Las metas climáticas de Apple para 2030 siguen una estrategia similar para toda su cadena de suministro: reducir las emisiones 75% y compensar la parte restante mediante créditos de carbono basados en la naturaleza. Para 2050, la compañía pretende reducir sus emisiones 90%. Sin embargo, los defensores ambientales consideran que Apple todavía tiene que avanzar más. “Están progresando, pero todavía queda mucho por hacer”, afirma Kitchin. “Nos gustaría ver objetivos de energía renovable 24/7, las 24 horas del día”.
Actualmente, cuando una compañía establece un objetivo de electricidad 100% renovable, el cálculo normalmente se realiza a lo largo de todo un año. Esto significa que durante determinadas horas la electricidad utilizada podría seguir proviniendo de combustibles fósiles. Un objetivo 24/7 implicaría que las operaciones dependieran siempre de energía limpia y almacenamiento mediante baterías.
Apple ha señalado que considera la energía limpia 24/7 un objetivo importante a largo plazo. Sin embargo, sostiene que debe alcanzarse mediante un enfoque para todo el sistema eléctrico. La alternativa sería que cada empresa desarrollara por separado su propia cartera energética.
Los problemas más difíciles siguen pendientes
A medida que se acerca 2030, Chandler reconoce que resolver los desafíos restantes se vuelve más complicado.
“Ya hicimos muchas de las cosas más fáciles”, afirma. “A partir de aquí, el progreso quizá no sea exactamente lineal”. Según Chandler, los siguientes obstáculos requerirán mucha más colaboración. También será necesario pensar en cambios para sistemas completos, en lugar de resolver únicamente una pequeña parte del problema.
Aun así, la compañía considera que existe una ruta para cumplir sus objetivos de 2030. Al trabajar hacia su meta mucho más ambiciosa para 2050, la colaboración será todavía más importante. El sistema de transporte, por ejemplo, tendría que transformarse entre múltiples empresas e industrias para que Apple pueda enviar sus productos sin generar emisiones. “Esas no son cosas que una sola empresa pueda hacer por sí misma”, dice Chandler.
Las metas climáticas de Apple frente al crecimiento de la IA
La inteligencia artificial plantea un desafío diferente. Además, es uno en el que otras grandes tecnológicas ya han tenido problemas. Este verano, Meta abandonó RE100, una iniciativa a la que se había sumado una década antes. En ella, las empresas se comprometen a utilizar electricidad 100% renovable. Sus inversiones en generación eléctrica mediante gas provocaron que dejara de cumplir con los requisitos.
En uno de sus acuerdos de este año, Meta se comprometió con siete nuevas plantas de gas destinadas a alimentar un enorme centro de datos en Louisiana. Microsoft, por su parte, firmó recientemente un acuerdo con Chevron para instalar una nueva planta de gas destinada a un centro de datos en Texas. La compañía registró un aumento de 25% en sus emisiones el año pasado. Las emisiones generales de Google crecieron 18% durante 2025. Su directora de sostenibilidad reconoció en el informe ambiental 2026 de la compañía que “alcanzar nuestro gran objetivo climático se está volviendo más difícil”.
La IA también consume agua
La expansión tiene otros costos ambientales. Los centros de datos que sostienen la IA necesitan enormes cantidades de agua para refrigerar la infraestructura que mantiene funcionando servicios de inteligencia artificial, nube y motores de búsqueda.
Otras empresas tecnológicas están impulsando la IA “esencialmente a cualquier costo”, afirma Kitchin. “En contraste, Apple resulta bastante interesante porque realmente parece estar haciendo las cosas de manera diferente. No está impulsando el crecimiento de infraestructura con la misma intensidad”, dice. A medida que el uso de IA crece, añade, “definitivamente estamos ante un momento decisivo para el futuro de Apple como compañía sostenible”.
Un enfoque diferente frente a la IA
El enfoque de Apple se diferencia en varios aspectos. En primer lugar, la compañía ha seguido una estrategia más cuidadosa para adoptar inteligencia artificial. Cuando Apple presentó Siri AI este verano, Craig Federighi, vicepresidente sénior de ingeniería de software de la empresa, lanzó una indirecta hacia sus competidores.
Algunas empresas, dijo, “parecen estar corriendo hacia adelante, aparentemente persiguiendo la IA por la IA misma, sin considerar claramente a las personas, a todos nosotros, a quienes finalmente debería servir”. Por definición, avanzar más lentamente ha significado necesitar menos centros de datos. Pero Apple también está utilizando la IA de forma diferente.
Procesar IA directamente en el iPhone
Gran parte de la IA de los nuevos iPhone puede procesarse directamente en el teléfono. Además de ofrecer ventajas para la privacidad, esto probablemente sea más eficiente que enviar cada petición a la nube. Hacerlo también evita utilizar constantemente servidores, sistemas de refrigeración y otros equipos dentro de un centro de datos.
Apple no ha publicado cifras específicas sobre esa diferencia. Todavía es demasiado pronto para determinar el impacto total. Sin embargo, si cientos de millones de teléfonos procesan localmente una gran cantidad de solicitudes de IA, podría disminuir la cantidad de nuevos centros de datos necesarios. Apple se negó a revelar qué porcentaje de sus procesos de IA ocurre en los dispositivos y cuánto se ejecuta en la nube.
La compañía subrayó que cualquier procesamiento realizado en la nube utiliza energía renovable. Esto también aplica cuando emplea centros de datos pertenecientes a terceros. Los propios centros de datos de Apple están optimizados para funcionar de la manera más eficiente posible.
La compañía también financia electricidad renovable para compensar la energía utilizada por los clientes cuando cargan sus dispositivos. Esta estrategia será una pieza clave para determinar si las metas climáticas de Apple pueden mantenerse mientras aumenta el uso de inteligencia artificial.
Apple no quiso comentar sobre planes específicos relacionados con la expansión futura de la IA. Chandler afirma, sin embargo, que la compañía está aplicando a esta tecnología el mismo enfoque que utiliza en el resto de su negocio. “Estamos integrando el medio ambiente en todo lo que hacemos”, explica. “Y con la IA no es diferente, ¿verdad? Realmente estamos diseñando considerando el impacto ambiental desde el principio”.
Alimentar la IA con energía limpia
Las empresas tecnológicas enfrentan desafíos reales al tratar de conseguir energía limpia para sus centros de datos. “Gran parte del problema está en la incompatibilidad entre cómo están diseñadas las políticas, regulaciones y modelos de negocio de las empresas eléctricas y las tecnologías que tenemos disponibles en 2026”, explica Mark Dyson. Dyson es director general de electricidad de RMI, una organización sin fines de lucro que trabaja con la industria tecnológica para abordar este problema.
Las centrales eléctricas virtuales podrían ser parte de la solución. Son redes de dispositivos como paneles solares y baterías instalados en hogares que pueden coordinarse para apoyar a la red eléctrica. Este tipo de sistemas podría ayudar a que los centros de datos reduzcan la necesidad de construir nuevas plantas de gas. Algunas tecnológicas ya empiezan a experimentar con ellas.
Google, por ejemplo, está financiando sistemas que permiten convertir hogares en parte de una central eléctrica virtual. Sin embargo, en buena parte de Estados Unidos, las políticas dificultan desplegar estas soluciones a la escala necesaria. El modelo de negocio de las compañías eléctricas, que suele incentivar inversiones en activos costosos, representa otro obstáculo.
El problema de conectar nueva energía a la red
El proceso para agregar nueva capacidad a la red eléctrica también puede ser extremadamente lento. Existen formas limpias de instalar generación privada en los propios centros de datos. Una opción es utilizar paneles solares y baterías usadas de vehículos eléctricos. Sin embargo, algunas compañías han decidido que es más sencillo generar su propia electricidad utilizando gas. Incluso esa opción se está complicando. Algunas turbinas de gas enfrentan listas de espera de hasta siete años.
La contaminación es una de las razones por las que los centros de datos tienen dificultades para obtener apoyo de algunas comunidades. Los retos han llevado también a explorar nuevas formas de construir centros de datos más eficientes y sostenibles. Entre ellas están mejores sistemas de refrigeración, almacenamiento energético y una integración más inteligente con las redes eléctricas.
Apple puede aprender de los errores de sus rivales
“Creo que una de las ventajas de Apple por avanzar relativamente más despacio en este auge de la IA es que puede aprender de las lecciones de cómo han actuado hasta ahora los hiperescaladores”, dice Kelly Poole. Poole es activista climática de la organización sin fines de lucro As You Sow.
“Las empresas tecnológicas han recibido una enorme reacción negativa debido a los cambios en sus trayectorias de emisiones”, explica. Apple, dice, debería observar esa reacción. Mantener sus compromisos climáticos podría convertirse en una ventaja. Las compañías tecnológicas también pueden ayudar a impulsar nuevas tecnologías.
En Minnesota, por ejemplo, Google ayudó a financiar un nuevo tipo de batería de larga duración para respaldar la generación de energía limpia en la red. “Ese es un ejemplo en el que, de otra manera, la empresa eléctrica probablemente no habría apostado por esta nueva tecnología de baterías”, explica Poole. Apple también podría desempeñar un papel más importante. Podría financiar tecnologías emergentes e impulsar nuevas políticas que permitan agregar energía renovable a las redes donde operan sus centros de datos.
Ocho centros de datos propios
Apple cuenta actualmente con ocho centros de datos propios, abastecidos mediante proyectos de energía renovable como parques solares y eólicos. La compañía también está ampliando su capacidad en Iowa, Nevada y Oregon. Chandler afirma que Apple no considera que la disponibilidad de energía limpia vaya a convertirse en una limitación. Cuando se trata de IA, todavía no está claro que otras compañías puedan copiar el enfoque de Apple para reducir su impacto ambiental.
Desde una perspectiva climática, será necesario que toda la industria encuentre soluciones, no solo una empresa.
Pero la experiencia de Apple plantea una pregunta más amplia: ¿pueden las compañías mantener compromisos climáticos de largo plazo mientras sus negocios evolucionan? La respuesta será especialmente importante para las metas climáticas de Apple a medida que la compañía expanda su apuesta por la IA. “La energía renovable en nuestra cadena de suministro, el contenido reciclado que estamos incorporando a nuestros productos… todo esto realmente puede funcionar y no representa una disyuntiva”, sostiene Chandler. “No tiene que ocurrir a costa del crecimiento de tu negocio”.

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