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Tres habilidades que siguen importando incluso cuando la IA escribe por ti

La IA puede escribir, resumir y responder por nosotros, pero David Rubenstein cree que tres habilidades siguen siendo fundamentales para construir una carrera: leer con criterio, escribir bien y comunicar ideas de manera persuasiva.

Tres habilidades que siguen importando incluso cuando la IA escribe por ti [Imagen por: FCMX]

Leer con criterio, escribir bien y comunicar ideas de forma persuasiva siguen siendo ventajas profesionales, incluso cuando la inteligencia artificial puede hacer parte del trabajo. David Rubenstein explica por qué estas habilidades profesionales en la era de la IA siguen siendo decisivas para una generación que comienza su carrera rodeada de nuevas herramientas.

La inteligencia artificial puede estar transformando el mundo laboral, pero las habilidades profesionales en la era de la IA no se reducen a saber usar un chatbot. Algunos de los ingredientes esenciales para construir una carrera siguen siendo sorprendentemente analógicos: leer, escribir y saber hablar con otras personas.

Al menos esa es la apuesta de David Rubenstein, cofundador y copresidente de Carlyle, quien sostiene que estas capacidades seguirán siendo importantes incluso cuando los chatbots sean capaces de leer documentos, resumir información y redactar prácticamente cualquier cosa. Carlyle, fundada en 1987, administra alrededor de 485,000 millones de dólares en activos, según datos de la propia firma al cierre de junio de 2026.

“Para un joven, lo mejor es aprender a leer y disfrutar de la lectura, aprender a hablar con eficacia y de forma persuasiva y aprender a escribir razonablemente bien”, dijo Rubenstein en una entrevista reciente con Business Insider. Puede sonar como el consejo profesional de otra época. Precisamente ahí está el punto.

1. Leer sigue siendo una de las habilidades profesionales en la era de la IA

Los modelos de inteligencia artificial pueden condensar un reporte de 100 páginas en segundos. Pero recibir un resumen no es lo mismo que entender un argumento, identificar una contradicción o decidir si una fuente es confiable.

Rubenstein reconoce que cada vez más personas dependen de chatbots para leer y escribir, pero cree que seguirá siendo importante distinguir entre una buena pieza de escritura y una mala. Es una diferencia pequeña en apariencia, pero crucial: la IA puede producir información; el criterio para evaluarla sigue perteneciendo a quien la utiliza.

La discusión conecta con una tensión más amplia en el trabajo. A medida que delegamos más tareas intelectuales a sistemas generativos, preservar el juicio humano se vuelve parte de la habilidad profesional, no un complemento.

Leer, entonces, deja de significar simplemente procesar palabras. Significa comparar, cuestionar y decidir qué merece nuestra atención.

2. Escribir bien importa, aunque una máquina pueda hacerlo más rápido

La IA ya puede redactar correos, presentaciones, reportes y documentos completos. Incluso los agentes de IA pueden enviar mensajes y administrar conversaciones laborales con una intervención humana cada vez menor. Eso no hace irrelevante saber escribir. Puede hacer que sea todavía más importante.

Cuando todo el mundo tiene acceso a herramientas capaces de producir un texto gramaticalmente correcto, la diferencia deja de estar únicamente en escribir sin errores y pasa a estar en tener algo interesante que decir, reconocer cuándo un argumento no funciona y conservar una voz propia.

El riesgo de delegar demasiado ya comienza a ser visible. La escritura generada con IA puede adoptar estructuras, expresiones y ritmos similares hasta producir textos técnicamente correctos pero intercambiables. La pérdida de una voz humana reconocible se está convirtiendo en otra de las consecuencias del uso indiscriminado de estas herramientas.

La habilidad no desaparece; cambia de lugar. Ya no consiste únicamente en producir el primer borrador, sino en saber qué conservar, qué eliminar, qué cuestionar y qué nunca debió escribirse.

3. Comunicar y persuadir: otra habilidad que la IA no vuelve irrelevante

La tercera habilidad de Rubenstein es comunicarse de manera efectiva y persuasiva. En un entorno laboral donde la IA abarata la producción de información, la capacidad de conseguir que otra persona entienda una idea, confíe en ella y quiera actuar puede ganar valor.

Eso no significa aprender a dar discursos grandilocuentes. La comunicación persuasiva funciona mejor cuando combina claridad, intención y entendimiento de la audiencia. Para líderes, founders y profesionales que necesitan movilizar equipos sin depender únicamente de la jerarquía, esa capacidad sigue siendo difícil de automatizar.

Y en México ya aparecen señales de que las empresas están valorando precisamente esta mezcla entre tecnología y capacidades humanas. El Barómetro de la IA en el mundo laboral 2026 de PwC encontró que la demanda de talento con habilidades de IA prácticamente se duplicó durante 2025, hasta alcanzar cerca de 68,000 ofertas de empleo. Al mismo tiempo, los puestos más expuestos a la IA comienzan a exigir capacidades de mayor nivel, como liderazgo y pensamiento estratégico. La conclusión no es que haya que elegir entre habilidades humanas y conocimientos de IA. El mercado está empezando a pedir ambas.

Las habilidades profesionales en la era de la IA también implican elegir qué hacer con ella

Rubenstein añade un cuarto ingrediente que tiene menos que ver con una habilidad y más con cómo se construye una carrera: encontrar un trabajo que genuinamente resulte interesante. Su argumento es sencillo. Si disfrutas lo que haces, es más probable que inviertas tiempo en hacerlo mejor.

En su caso, eso también explica por qué, a los 77 años, no parece particularmente interesado en retirarse. Rubenstein ha pasado de concentrarse principalmente en inversiones a entrevistar a figuras empresariales y políticas, publicar libros y convertirse en propietario principal de los Baltimore Orioles. También dijo que muchos de sus amigos baby boomers siguen trabajando con una intensidad similar a la de hace una o dos décadas porque, en sus palabras, “no quieren bajarse del escenario”.

Más allá de la visión generacional de Rubenstein, su argumento resulta especialmente relevante en un momento en el que abundan las listas de capacidades que supuestamente serán destruidas o creadas por la IA.

En México, PwC encontró que 75% de los trabajadores encuestados había aprendido nuevas habilidades durante el último año, mientras que la adopción de IA también se extendía entre trabajadores de distintas edades. Eso sugiere que desarrollar habilidades profesionales en la era de la IA no consiste únicamente en dominar la herramienta más reciente.

También implica evitar que las herramientas hagan por nosotros exactamente aquello que necesitamos seguir practicando: pensar, leer con atención, construir argumentos y explicar nuestras ideas a otros. La IA puede escribir por ti. Lo difícil sigue siendo saber qué vale la pena decir.

Author

  • Theron Mohamed

    corresponsal de Business Insider en Londres, donde cubre finanzas, inversiones, mercados, grandes fortunas y economía. También ha colaborado con Financial Times, The Wall Street Journal, WIRED y The Telegraph.

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Sobre el autor

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