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MIDO quiere demostrar que un reloj puede mirar al futuro sin borrar su pasado

De un diseño nacido en 1959 a una edición inspirada en los alebrijes mexicanos, la relojera suiza está utilizando su archivo, la ingeniería y la cultura como herramientas para mantener vigentes sus colecciones.

MIDO quiere demostrar que un reloj puede mirar al futuro sin borrar su pasado [Fotos por: Swatch]

En la industria relojera existe una contradicción interesante: cada nueva colección debe sentirse nueva, pero cambiar demasiado puede borrar precisamente aquello que hizo reconocible a una marca. Los relojes MIDO muestran cómo una compañía fundada hace más de un siglo intenta resolver esa tensión: innovar sin empezar necesariamente desde cero.

A veces, mirar hacia adelante significa descubrir qué elementos del pasado todavía pueden decir algo sobre el presente. Ese es el terreno en el que se mueve MIDO en 2026. La relojera suiza, fundada por Georges Schaeren en 1918 y actualmente parte de Swatch Group, presentó en México una serie de novedades que recorren distintas capas de su historia: Commander Datoday, Multifort TV Lady 28, Ocean Star 200 y una nueva edición del Multifort TV Big Date dedicada al Día de Muertos y los alebrijes.

[Fotos por: Swatch]

Más que cuatro lanzamientos distintos, los nuevos relojes MIDO permiten observar una pregunta mucho más interesante para el diseño: ¿cómo se actualiza un producto con décadas de historia sin convertir la nostalgia en su única propuesta de valor? La respuesta parece estar en modificar lo suficiente para seguir avanzando, pero conservar suficientes códigos para que el objeto continúe siendo reconocible.

Cómo los relojes MIDO utilizan más de un siglo de diseño

El archivo puede convertirse en una ventaja competitiva, pero solamente cuando deja de funcionar como museo. En la industria del lujo esa tensión se ha vuelto especialmente importante. La diferenciación se perfila como uno de los grandes valores premium del diseño contemporáneo, precisamente en un momento en el que las herramientas digitales y generativas facilitan producir imágenes y productos visualmente correctos, pero también cada vez más parecidos entre sí. Esa búsqueda de identidad aparece entre las tendencias de diseño que están definiendo 2026.

Los relojes MIDO tienen suficiente historia detrás para trabajar con ella. Multifort apareció en 1934 y se convirtió en uno de los hitos tempranos de la compañía. La propia cronología histórica de MIDO documenta su aparición y la evolución técnica que la marca desarrolló durante las décadas posteriores.

[Foto por: Swatch]

Commander, por su parte, mantiene una línea de diseño asociada a finales de los años cincuenta. El nuevo Commander Datoday retoma esa genealogía mediante una caja redonda de 40 milímetros, bisel delgado, corona integrada y brazalete metálico de tres eslabones, pero modifica índices, proporciones y acabados para alejarlo de una simple reproducción vintage.

[Foto por: Swatch]

El cambio más importante, sin embargo, está dentro. El reloj utiliza el Calibre 80 automático, con hasta 80 horas de reserva de marcha y un espiral Nivachron. Es una distinción importante: conservar una silueta reconocible no significa conservar intacta la tecnología que la sostiene.

¿Por qué los relojes MIDO siguen apostando por la mecánica?

Hay otra pregunta detrás de todo esto. En 2026, nadie necesita un reloj mecánico para conocer la hora. El teléfono ya la tiene. Un smartwatch, además, puede registrar actividad física, mostrar mensajes, realizar pagos y convertirse incluso en una llave digital. Algunos prototipos ya experimentan con nuevas funciones de seguridad y reparabilidad en la muñeca, como vimos entre las innovaciones de relojes inteligentes presentadas en CES. Y, sin embargo, la relojería mecánica continúa encontrando público.

La explicación tiene menos que ver con la utilidad básica y más con el objeto como sistema de diseño: materiales, ingeniería, historia, tactilidad, identidad y permanencia. Es una conversación que también atraviesa la relevancia de los relojes mecánicos frente al smartwatch.

MIDO parece apostar precisamente por ese espacio. Los relojes MIDO no intentan competir con una pantalla en cantidad de funciones. Compiten en otra dimensión: hacer que un objeto mecánico siga teniendo significado cuando su función original dejó de ser indispensable.

Una televisión de los setenta convertida en reloj

Dentro de los nuevos relojes MIDO, el Multifort TV Lady 28 aborda esa misma estrategia desde la forma.

[Foto por: Swatch]

Su caja de 28 x 27.6 milímetros recupera la geometría conocida como “TV”, una silueta que remite a los televisores de los años setenta y que MIDO reincorporó a Multifort en 2023. Para esta versión, la proporción se reduce y el lenguaje se vuelve más contenido. Aquí la innovación no está en inventar una geometría completamente nueva, sino en reescalar un código existente para cambiar la relación del objeto con quien lo usa.

[Foto por: Swatch]

Eso también conecta con una transformación más amplia de la relojería. Durante años, las categorías de “reloj de hombre” y “reloj de mujer” estuvieron asociadas a convenciones rígidas de tamaño. Hoy esas fronteras se vuelven más flexibles. En México, ejecutivos de la industria ya han señalado que existen hombres interesados en cajas pequeñas y mujeres que prefieren dimensiones mayores, una tendencia que apareció durante nuestra cobertura del Salón Internacional de Alta Relojería en México. El TV Lady conserva esa clasificación femenina en su nombre, pero su escala sirve también para observar cómo el tamaño vuelve a convertirse en una herramienta expresiva del diseño.

Cuando la ingeniería tiene que sobrevivir al agua

[Foto por: Swatch]

El Ocean Star 200 muestra otra dimensión de los relojes MIDO: aquella en la que el diseño está condicionado directamente por el desempeño. Su caja mide 41 milímetros, cuenta con bisel giratorio unidireccional y ofrece resistencia al agua de hasta 200 metros. En el interior vuelve a aparecer el Calibre 80, con una reserva de marcha de hasta 80 horas.

La colección se relaciona con una historia de MIDO vinculada a la resistencia al agua. La marca desarrolló tecnologías como Aquadura durante el siglo XX y posteriormente utilizó la familia Ocean Star para continuar explorando ese territorio. Eso convierte al reloj en un ejemplo útil de una máxima del diseño industrial: la estética no puede separarse completamente del contexto de uso.

Un reloj pensado para desenvolverse alrededor del agua necesita que legibilidad, materiales, bisel, luminosidad y hermeticidad trabajen como un mismo sistema. El aspecto final no es únicamente decoración; es consecuencia de las condiciones que el objeto pretende soportar.

De Suiza a México: el diseño como traducción cultural

[Foto por: Swatch]

Pero la propuesta más interesante para el mercado mexicano probablemente sea también la más arriesgada. En octubre, MIDO presentó el Multifort TV Big Date Día de Muertos Alebrijes, una nueva edición especial de su serie vinculada con esta celebración. Su esfera combina una calavera con criaturas fantásticas construidas mediante doce lacas y tres colores de Super-LumiNova. Cuando cambia la iluminación, también cambia la lectura visual de la carátula.

El reloj utiliza nuevamente el Calibre 80 automático y ofrece hasta 80 horas de reserva de marcha. Incluso el gran fechador incorpora un pequeño gesto narrativo: el número “1” adopta la forma de un hueso. Pero aquí la conversación deja de ser solamente relojera.

Los alebrijes surgieron de la imaginación y el oficio del cartonero mexicano Pedro Linares y con el tiempo se convirtieron en uno de los símbolos reconocibles del arte popular del país. Para cualquier marca extranjera, trabajar con símbolos culturales tan reconocibles implica un desafío: existe una línea delgada entre interpretar una tradición y convertirla simplemente en decoración.

Y esa distinción importa. El Día de Muertos se ha convertido en un territorio recurrente para las marcas, pero colocar flores, calaveras o colores intensos sobre un producto no genera automáticamente una conexión cultural significativa. El diseño funciona mejor cuando esos elementos afectan la narrativa y la construcción del objeto, no cuando solamente aparecen sobre su superficie.

[Foto por: Swatch]

En el Multifort TV Big Date, MIDO intenta llevar la referencia a diferentes niveles: luminosidad, lacas, relieve, fechador y opciones de correa participan de la misma historia visual. Entre los relojes MIDO presentados este año, esta edición es también la que plantea de manera más directa una conversación sobre cultura, apropiación visual y la capacidad de una marca global para interpretar referencias locales.

El lujo ya no puede depender solamente del precio

Esta estrategia llega en un momento particular para las marcas premium. La conversación alrededor del lujo está cambiando. Artesanía, diferenciación, procedencia y creatividad están adquiriendo más peso precisamente porque la producción visual se vuelve cada vez más rápida y automatizada. Incluso la idea de lo “hecho por humanos” comienza a adquirir un nuevo valor cultural.

Eso modifica también la manera de pensar los relojes MIDO y, en general, el lugar que puede ocupar hoy la relojería mecánica. Su valor no necesita explicarse solamente mediante materiales caros, exclusividad o estatus. Puede encontrarse en la ingeniería que no se ve, en una proporción cuidadosamente recuperada de un archivo, en un mecanismo diseñado para funcionar durante décadas o en la capacidad de un objeto para guardar una historia.

En México esa conversación tiene terreno fértil. La relojería de alta gama ha encontrado aquí una comunidad de coleccionistas y consumidores particularmente interesada en diseño, mecánica y piezas especiales; ejecutivos internacionales del sector han descrito al país como un mercado relevante y sofisticado dentro de la categoría.

Y ahí está la parte más interesante de las novedades de MIDO. Commander mira hacia 1959. Multifort recupera códigos de los setenta. Ocean Star vuelve a una historia ligada al agua. El Multifort Día de Muertos toma una tradición cultural mexicana y la lleva a una esfera mecánica.

Son objetos construidos desde tiempos distintos. La paradoja es que esa puede ser precisamente la manera en que una relojera centenaria intenta mantenerse contemporánea: no escapar de su pasado, sino seguir encontrando nuevas formas de diseñar con él.

Author

  • Frida Quiñones

    Content creator and digital communications specialist. She holds a degree in International Relations and is currently pursuing a Master’s in Digital Communication and Hypermedia. Her work explores the intersections of technology, digital culture, innovation, marketing, and emerging trends, with a particular interest in how new forms of communication are reshaping the way we live, work, and connect.

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Sobre el autor

Content creator and digital communications specialist. She holds a degree in International Relations and is currently pursuing a Master’s in Digital Communication and Hypermedia. Her work explores the intersections of technology, digital culture, innovation, marketing, and emerging trends, with a particular interest in how new forms of communication are reshaping the way we live, work, and connect.