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¿Y si visitar un museo también pudiera cambiar la vida de alguien?

¿Puede una visita cultural generar cambios fuera de un museo? SimiCasa Museo ha recibido más de 122 mil visitantes y desarrolla un modelo que conecta entretenimiento, cultura y apoyo a causas sociales y ambientales en México. Copiar

¿Y si visitar un museo también pudiera cambiar la vida de alguien? [Foto por: SimiCasa Museo]

La cultura puede generar algo más que experiencias memorables. En Ciudad de México, un museo convierte sus ingresos en apoyo para adultos mayores, personas con discapacidad y proyectos de conservación ambiental.

Ir a un museo suele significar descubrir una historia, acercarse al arte o simplemente pasar una tarde diferente. Pero ¿qué pasaría si esa visita también pudiera mejorar la vida de alguien a cientos de kilómetros de distancia? Esa es la idea detrás de un modelo que conecta la cultura con el impacto social. Su propuesta consiste en transformar los ingresos de un espacio de entretenimiento en recursos para organizaciones sociales y ambientales en México.

El ejemplo está en SimiCasa Museo, un recinto de Ciudad de México inaugurado el 1 de junio de 2025. Desde entonces, ha recibido a 122,327 visitantes, según cifras proporcionadas por sus organizadores.Sin embargo, lo interesante no está únicamente en cuántas personas han cruzado sus puertas. También importa lo que ocurre después de cada visita. Los ingresos del museo y su quiosco se destinan a respaldar proyectos sociales y ambientales. La propuesta busca que una experiencia cultural tenga consecuencias más allá del propio recinto.

Cuando la cultura también puede generar impacto

La relación entre cultura e impacto social no es nueva. De acuerdo con la UNESCO, los museos pueden contribuir al desarrollo sostenible, favorecer la participación comunitaria y ampliar el acceso a la cultura. Esto significa que su valor no termina necesariamente en las exposiciones. También puede extenderse hacia la educación, la inclusión y el bienestar social.

En SimiCasa Museo, la apuesta consiste en vincular la asistencia del público con el financiamiento de organizaciones. Estas trabajan en tres áreas: adultos mayores, personas con discapacidad y conservación ambiental. Los primeros resultados de este modelo ya pueden medirse en cifras. Desde su inauguración, el museo ha recibido a 122,327 visitantes. Esa asistencia también ha permitido generar recursos para apoyar distintas causas sociales.

En su segunda entrega de donativos, el recinto destinó 429,000 pesos a tres asociaciones civiles. Cada una recibió 143,000 pesos para fortalecer sus proyectos. Así, la experiencia de quienes visitan el museo también puede traducirse en apoyo económico para organizaciones de distintas regiones del país.

Tres organizaciones, tres causas distintas

Las beneficiadas fueron el Patronato del Asilo de Ancianos San Vicente de Paúl de La Paz, A.C., en Baja California Sur; Ver Autismo, A.C., en Veracruz; y Amigos de Isla Contoy, A.C., en Quintana Roo. Aunque sus actividades son diferentes, las tres trabajan en ámbitos donde contar con recursos constantes puede ser determinante.

La primera se enfoca en la atención de adultos mayores. La segunda apoya a personas con autismo, mientras que la tercera trabaja en la conservación del medio ambiente. Más allá de los visitantes y los recursos entregados, el caso plantea una pregunta relevante para los espacios culturales: ¿pueden desarrollar modelos económicos que les permitan contribuir de manera sostenida a resolver problemas sociales?

Quizá el verdadero valor de una visita no esté solamente en lo que las personas descubren dentro de un museo. También podría estar en lo que esa experiencia hace posible fuera de él.

Un museo que busca llevar su impacto más allá de sus puertas

SimiCasa Museo nació como un espacio dedicado a contar la historia y trayectoria de Víctor González Torres, fundador de Grupo Por Un País Mejor. También presenta el origen del personaje del Dr. Simi. Pero su propuesta incorpora otra dimensión: la social.

La iniciativa, impulsada por González Torres, busca canalizar los ingresos del museo y su quiosco hacia instituciones de distintas regiones del país. Durante la segunda entrega de donativos participaron el fundador del grupo y Víctor González Herrera, CEO de Farmacias Similares. Ambos estuvieron acompañados por representantes de las organizaciones beneficiadas.

Sin embargo, el valor de este modelo no depende de la presencia de sus directivos ni de la popularidad del personaje. La pregunta más interesante está en su funcionamiento: cómo aprovechar una experiencia cultural para generar una fuente adicional de financiamiento social.

Cuando una experiencia puede ir más allá del entretenimiento

El caso también abre una conversación sobre el papel de las marcas y sus espacios físicos. ¿Cómo pueden aprovechar su relación con el público para desarrollar iniciativas que trasciendan sus actividades comerciales? En lugar de limitar la experiencia a una visita, el modelo busca conectar la participación de los asistentes con el trabajo de organizaciones sociales.

Esta perspectiva se relaciona con una conversación más amplia sobre el papel de las empresas en la sociedad. Se trata de desarrollar modelos de negocio capaces de generar cambios positivos, sin convertir el propósito social únicamente en una herramienta de comunicación. Desde esta perspectiva, los espacios culturales también pueden convertirse en puntos de encuentro entre entretenimiento, participación ciudadana y apoyo comunitario.

El verdadero desafío es que el impacto sea sostenible

Convertir los ingresos de un museo en donativos es una forma de conectar cultura y responsabilidad social. Pero también plantea desafíos. Para evaluar estas iniciativas no basta con conocer el número de visitantes o el dinero entregado. También importa saber cómo se seleccionan las organizaciones y qué proporción de los ingresos reciben. Otro aspecto fundamental es conocer los resultados de los programas financiados.

El boletín de SimiCasa Museo confirma las cifras de asistencia y de esta segunda entrega de donativos. Sin embargo, no detalla qué porcentaje de los ingresos se destina a estos apoyos. Tampoco especifica los resultados de los programas beneficiados. Esa información ayudaría a conocer su impacto a largo plazo. Además, permitiría evaluar si el modelo podría replicarse en otros espacios culturales.

El futuro de los museos también está fuera de sus salas

Esta discusión coincide con la definición de museo aprobada en 2022 por el Consejo Internacional de Museos (ICOM). El organismo reconoce la inclusión, la participación comunitaria y la sostenibilidad como elementos fundamentales de estas instituciones. El cambio de perspectiva es importante. Los museos ya no se entienden exclusivamente como espacios para conservar o exhibir objetos. También pueden participar activamente en la vida de sus comunidades.

Por ahora, la iniciativa muestra una posibilidad interesante: aprovechar el interés que despierta una experiencia cultural para apoyar distintas causas sociales y ambientales. Y eso cambia la manera de pensar el papel de estos espacios. Un museo no tiene que limitar su contribución a lo que ocurre dentro de sus salas. También puede encontrar formas de participar en el bienestar de comunidades que probablemente nunca lo visiten. Al final, la pregunta no es solamente cuántas personas entran a un museo, sino qué puede cambiar fuera de él gracias a esas visitas.

Author

  • Frida Quiñones

    Content creator and digital communications specialist. She holds a degree in International Relations and is currently pursuing a Master’s in Digital Communication and Hypermedia. Her work explores the intersections of technology, digital culture, innovation, marketing, and emerging trends, with a particular interest in how new forms of communication are reshaping the way we live, work, and connect.

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Sobre el autor

Content creator and digital communications specialist. She holds a degree in International Relations and is currently pursuing a Master’s in Digital Communication and Hypermedia. Her work explores the intersections of technology, digital culture, innovation, marketing, and emerging trends, with a particular interest in how new forms of communication are reshaping the way we live, work, and connect.