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La entrevista de trabajo ahora quiere saber cómo piensas

OpenAI prueba una nueva entrevista para candidatos centrada menos en las credenciales y más en el juicio, el criterio y la capacidad de enfrentar dilemas.

La entrevista de trabajo ahora quiere saber cómo piensas [Imagen: FCMX]

OpenAI prueba una nueva etapa de contratación que pone el juicio, los dilemas y la relación de los candidatos con la misión de la empresa sobre la mesa. Más que otra pregunta de Recursos Humanos, es una señal de cómo las compañías de inteligencia artificial están redefiniendo qué significa contratar talento.

La nueva entrevista de trabajo OpenAI quiere conocer algo más que las habilidades y la experiencia de sus candidatos: quiere entender cómo piensan. Durante años, las entrevistas laborales han intentado responder preguntas relativamente previsibles: ¿puedes hacer el trabajo?, ¿tienes la experiencia necesaria?, ¿encajarás en el equipo? Ahora, la compañía detrás de ChatGPT está experimentando con una evaluación que va más allá de las credenciales.

En algunas de las empresas que están construyendo inteligencia artificial, esa lista de preguntas empieza a quedarse corta.

OpenAI está probando una nueva etapa dentro de su proceso de contratación llamada mission interview, o entrevista de misión. El piloto comenzó con candidatos para sus equipos de marketing y Recursos Humanos, de acuerdo con información publicada por Fortune.

La pregunta de fondo no es únicamente qué sabe hacer un candidato, sino cómo piensa cuando las respuestas no son evidentes. Y eso hace que la iniciativa resulte más interesante que otra modificación al proceso de reclutamiento.

La entrevista de trabajo OpenAI busca criterio, no solo habilidades

OpenAI quiere utilizar esta conversación para entender cómo una persona ejerce su juicio, cómo enfrenta decisiones complejas y cómo sopesa distintos intereses cuando no existe una solución perfecta.

La compañía asegura que no busca una respuesta correcta. El desacuerdo, el escepticismo y la diversidad intelectual forman parte de lo que pretende observar durante esta etapa del proceso.

Eso supone una diferencia importante frente a la idea más tradicional de cultural fit, o afinidad cultural, en la que una organización intenta determinar si alguien comparte los valores y las formas de trabajar de quienes ya forman parte del equipo.

En este caso, al menos sobre el papel, el objetivo está más cerca de evaluar cómo razona alguien frente a una misión y sus contradicciones.

La propia guía de entrevistas de OpenAI explica que la empresa no basa su contratación únicamente en credenciales. Busca personas capaces de aprender rápidamente, colaborar, comunicarse, recibir retroalimentación y contribuir a su misión.

La nueva entrevista convierte una parte de esa filosofía en una etapa explícita de evaluación.

Para los candidatos, significa algo más: prepararse para una entrevista podría dejar de ser únicamente ensayar logros, proyectos y respuestas a preguntas sobre experiencias anteriores. También podría implicar demostrar criterio.

Este cambio coincide con una transformación más amplia del reclutamiento impulsado por inteligencia artificial, donde las habilidades, el potencial y la capacidad de adaptación están ganando importancia frente a procesos construidos exclusivamente alrededor de títulos y trayectorias profesionales.

La persona que te entrevista no será necesariamente de tu equipo

Hay otro detalle significativo en la nueva entrevista de trabajo OpenAI. La persona responsable de conducirla pertenecerá a un equipo distinto al que busca contratar al candidato. OpenAI también está desarrollando un programa para capacitar y certificar a empleados interesados en realizar estas conversaciones.

Esta separación tiene una lógica: incorporar una perspectiva que no dependa exclusivamente de las necesidades inmediatas del equipo que tiene la vacante.

En lugar de preguntar “¿esta persona puede resolver mi problema?”, un entrevistador externo puede observar una cuestión más amplia: “¿cómo toma decisiones esta persona dentro del tipo de organización que estamos intentando construir?”.

No es una idea completamente nueva. Amazon lleva años utilizando a sus llamados bar raisers: empleados capacitados para participar en procesos de contratación de equipos ajenos y evaluar candidatos de acuerdo con los principios de liderazgo de la compañía.

Pero trasladar este enfoque al sector de inteligencia artificial introduce otra dimensión. En estas empresas, algunas decisiones no involucran únicamente productos, ventas o crecimiento, sino preguntas sobre seguridad, riesgos, automatización y el impacto que tecnologías cada vez más poderosas pueden tener sobre millones de personas.

Ahí el juicio deja de ser una habilidad secundaria. Se convierte en parte del trabajo.

Crecer también obliga a transformar la cultura laboral

La nueva entrevista de trabajo OpenAI llega durante una etapa de expansión para la compañía. Al momento del reporte publicado por Fortune, OpenAI contaba con aproximadamente 8,000 empleados en todo el mundo y 830 vacantes abiertas.

Cuando una empresa tiene unas cuantas decenas o cientos de personas, buena parte de su cultura puede transmitirse de manera informal. Cuando crece hasta tener miles, esa transmisión se vuelve mucho más difícil. Los procesos aparecen para convertir aquello que antes dependía de conversaciones, relaciones personales y conocimiento compartido en sistemas que puedan repetirse.

La entrevista de misión puede entenderse precisamente así: como un intento de convertir algo abstracto, la relación de una persona con los objetivos de la organización, en una parte más consistente del proceso de contratación. OpenAI establece entre sus principios y valores corporativos el compromiso con el beneficio de la humanidad, la humildad y el reconocimiento tanto del potencial como de los riesgos asociados con sistemas avanzados de IA.

La dificultad, por supuesto, está en determinar hasta qué punto una entrevista puede medir realmente esas cualidades.

El riesgo de contratar personas que piensan igual

Convertir la misión de una compañía en una entrevista también abre una tensión. Una organización puede querer empleados que entiendan sus objetivos sin querer construir una plantilla formada exclusivamente por personas que estén de acuerdo con ellos. Existe una diferencia entre alineación y obediencia.

Si una entrevista de misión termina premiando a los candidatos que encuentran la respuesta que el entrevistador quiere escuchar, puede convertirse rápidamente en otra prueba de conformidad corporativa. Si, en cambio, recompensa la capacidad de cuestionar supuestos, reconocer incertidumbre y defender una posición bien razonada, podría servir para algo más valioso: identificar personas capaces de tomar decisiones cuando no existe un manual.

OpenAI sostiene que precisamente por eso no hay una respuesta predeterminada y que el desacuerdo es bienvenido. La efectividad del modelo dependerá de si esa apertura se sostiene cuando las respuestas resulten incómodas.

Ese matiz importa especialmente en una industria donde el criterio humano sigue siendo fundamental para decidir cuándo confiar en una máquina, cuándo supervisarla y cuándo detenerla.

Lo que la entrevista de trabajo OpenAI revela sobre el futuro laboral

La paradoja es interesante. Mientras buena parte de la conversación sobre inteligencia artificial gira alrededor de qué capacidades humanas pueden automatizarse, una de las compañías más importantes del sector está experimentando con una entrevista diseñada para observar cualidades difíciles de automatizar: juicio, capacidad para navegar situaciones ambiguas, razonamiento y toma de decisiones.

Son precisamente algunas de las habilidades profesionales que seguirán siendo relevantes conforme la inteligencia artificial se incorpora a más actividades técnicas y operativas.

En México, esta conversación ya está entrando al mercado laboral. Entre las tendencias del futuro del trabajo en el país aparece una transformación en los procesos de contratación, donde comprender el potencial de los candidatos puede resultar tan importante como revisar su experiencia previa.

La diferencia profesional podría depender cada vez menos de quién sabe utilizar una herramienta de IA y más de quién sabe supervisarla, cuestionarla y decidir qué hacer con sus resultados.

Por eso la mission interview resulta más reveladora que su nombre corporativo.

La tecnología puede ayudar a una empresa a buscar candidatos, revisar solicitudes, programar entrevistas y analizar información. Lo que todavía necesita encontrar entre humanos es algo bastante menos sencillo de convertir en una métrica:

Personas capaces de decidir qué vale la pena hacer cuando la tecnología permite hacer cada vez más cosas.

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