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Cómo Hark diseñó un asistente de IA que realmente es útil

Hark Pro quiere llevar los asistentes de inteligencia artificial más allá del chatbot: en lugar de esperar instrucciones, busca entender la vida digital del usuario, anticipar tareas y resolverlas. Su diseño ofrece una pista de hacia dónde podría dirigirse la próxima generación de computadoras.

Cómo Hark diseñó un asistente de IA que realmente es útil [Imagen: Hark]

Con una interfaz de chatbot y capacidades de agente, la nueva aplicación web de inteligencia artificial Hark Pro cumple con varios de los requisitos que parecen haberse vuelto indispensables para un lanzamiento masivo de IA en 2026. Pero, a diferencia de muchas de las herramientas presentadas por las grandes empresas tecnológicas y los laboratorios de IA, Hark Pro replantea una premisa fundamental del asistente digital.

Mientras buena parte de la llamada “IA cotidiana” se concentra en responder consultas y ejecutar tareas a petición del usuario, Hark Pro intenta comprender sus necesidades y buscar proactivamente formas de ayudar. Es parte de un cambio más amplio hacia la IA agéntica: sistemas que no solo generan respuestas, sino que pueden realizar acciones completas en distintos entornos digitales.

Hark, la startup detrás de Hark Pro, describe su producto como un “sistema operativo para tu vida”. La plataforma está disponible en una versión gratuita y ofrece suscripciones para ampliar el uso, a partir de 20 dólares mensuales. La idea es sencilla de explicar, aunque mucho más compleja de ejecutar: una computadora que utiliza otra computadora para organizar información, encontrar respuestas y encargarse de tareas.

Con acceso al correo electrónico, el calendario y otras cuentas en línea del usuario, la aplicación puede realizar acciones cotidianas como pedir comida, pagar facturas o planificar viajes.

También puede intentar adelantarse. Puede detectar conflictos de horario en el calendario y ofrecer reorganizar reuniones, buscar un dentista que acepte determinado seguro o advertir que el automóvil reservado para un viaje se encuentra en el aeropuerto equivocado y, después, ofrecer una solución.

[Imagen: Hark]

Ese enfoque coloca a Hark Pro dentro de una transición importante en la relación entre personas y software. Los agentes de IA ya pueden administrar bandejas de entrada, escribir mensajes y participar en procesos que antes requerían intervención humana constante. La siguiente frontera parece ser que sepan cuándo intervenir sin esperar una instrucción explícita.

Hark fue fundada por Brett Adcock, quien anteriormente creó la startup de vehículos eléctricos de despegue y aterrizaje vertical Archer Aviation y la empresa de robótica humanoide Figure. Desde su lanzamiento a finales de 2025, la compañía recaudó 700 millones de dólares en una ronda Serie A, con una valuación de 6,000 millones de dólares, y ha incorporado talento de ingeniería, inteligencia artificial y diseño procedente de empresas como Apple y Tesla.

En un video de presentación de Hark Pro, Adcock describe el producto como una herramienta de inteligencia personal y la primera versión de lo que espera convertir en una reinvención más amplia de la computadora personal para la era de la IA.

“En última instancia, quiero que Hark gestione todo lo que hago en una computadora, de principio a fin, para que nunca más tenga que usar una computadora, al menos no una como las conocemos”, afirma.

[Imagen: Hark]

Una interfaz personalizable

Al probar la versión beta de Hark Pro antes de su lanzamiento, la herramienta parece seguir inicialmente la fórmula conocida de los chatbots: un cuadro de texto para consultas y un registro continuo de preguntas y respuestas. Sin embargo, en lugar de limitarse a una interfaz de conversación, su aplicación web, también disponible para iOS y Android, funciona como un panel de control.

Una barra lateral reúne widgets con aplicaciones, rastreadores y recordatorios personalizados que pueden conectarse con distintos servicios. Esa decisión de diseño importa porque la experiencia de usuario puede convertirse en una de las principales ventajas competitivas de la IA: a medida que las capacidades técnicas se parecen más entre sí, la diferencia puede estar en qué tan sencillo resulta entender, controlar y confiar en esos sistemas.

Abidur Chowdhury, jefe de diseño de Hark y antiguo diseñador principal del iPhone Air de Apple, denomina a esta interfaz la “página de inicio”. Está pensada para ser personalizable y, al mismo tiempo, priorizar las tareas o problemas principales que Hark puede ayudar a resolver durante el día.

En la parte superior aparecen elementos de acción con botones generados automáticamente para pagar una factura, concertar una cita o aprobar un informe de gastos. Chowdhury explica que el equipo quiso evitar algunos de los elementos más saturados de otras plataformas de IA.

“Realmente no queríamos tener esta barra lateral saturada con un montón de los diferentes chats que has tenido”, dice.

Hark Pro mantiene la interacción principal en una sola cadena, similar a un largo intercambio de mensajes de texto, pero también permite separar tareas específicas. En una pestaña llamada Proyectos, el usuario puede concentrarse en objetivos de mayor duración, como planear un evento, desarrollar una idea de negocio o estudiar la remodelación de una casa.

Otro elemento importante es que la plataforma muestra el trabajo que realiza.

Buena parte de la capacidad de Hark Pro depende de Handoff, el sistema que utiliza un entorno de computadora en la nube para navegar por internet y completar tareas. La característica adquiere otra dimensión cuando se considera que el asistente puede recibir acceso a información como el correo electrónico, cuentas personales y datos de pago.

Cuando Hark Pro realiza una tarea en nombre del usuario, una pequeña pantalla dentro del registro de conversación muestra cómo su computadora interna navega por el sitio web correspondiente. “Creemos que se genera una gran confianza cuando uno ve que está navegando correctamente, que es rápido y que está haciendo lo que tiene que hacer”, dice Chowdhury.

La transparencia es especialmente relevante cuando los sistemas de IA dejan de limitarse a recomendar y empiezan a actuar. Hark reconoce en su propia política de privacidad que su sistema puede cometer errores y que los usuarios deben revisar sus resultados y acciones.

Generar confianza también influyó en algunas decisiones estéticas de Hark Pro. La más evidente es un fondo que simula el cielo y cambia según el momento del día: azul suave al mediodía, tonos ámbar al atardecer y un degradado índigo durante la noche, acompañado por nubes en movimiento. “Esto será diferente para cada persona que use el producto. Así es como queríamos representar que esta plataforma es totalmente personalizada”, afirma Chowdhury.

En una industria donde el diseño está reaccionando a la expansión de la inteligencia artificial, estos detalles pueden parecer menores, pero apuntan a una cuestión mayor: hacer que una tecnología compleja se perciba como una herramienta comprensible y personal, no como una infraestructura invisible tomando decisiones detrás de la pantalla.

[Imagen: Hark]

Usando Hark Pro

os casos de uso son amplios. Dependiendo de los servicios digitales que utilice una persona, Hark Pro puede sugerir pedidos habituales en cafeterías o restaurantes, actualizar el calendario con recitales o prácticas deportivas de los hijos, avisar cuando una banda que escucha con frecuencia visite la ciudad u ofrecer opciones de hoteles y transporte para un viaje de trabajo.

La clave está en el profundo acceso de la herramienta a la vida digital y al historial del usuario, que funciona casi como una memoria. Puede aprender qué restaurantes es más probable que visite una persona, cuánto suele gastar en hoteles durante un viaje de trabajo o cómo evolucionan las necesidades veterinarias de una mascota. El sistema utiliza esa información para construir contexto y encontrar oportunidades en las que pueda ayudar.

“Mis ejemplos favoritos son cuando te quita algo de encima que realmente no quieres hacer”, dice Chowdhury, quien recientemente utilizó Hark Pro para renovar la matrícula de su automóvil. “En realidad, fue una sugerencia”.

Tras utilizar brevemente Hark Pro, ese tipo de sugerencias aparece como una de sus funciones más interesantes. Al revisar el correo electrónico del autor de la prueba original, la plataforma detectó que su automóvil necesitaba un cambio de aceite y ofreció reservar una cita antes de un próximo viaje.

Salvo por introducir un dato de identificación, Hark Pro realizó el proceso de reserva y dejó al usuario únicamente la selección del horario. La operación completa tomó menos de cinco minutos, pero requirió alrededor de 15 segundos de participación activa.

Es ahí donde la propuesta se vuelve más interesante. La promesa de los agentes no consiste únicamente en hacer las mismas cosas más rápido, sino en reducir la cantidad de decisiones, pestañas, formularios y clics necesarios para completar tareas pequeñas. Una lógica que ya empieza a verse en otras herramientas, desde agentes creativos que automatizan procesos repetitivos hasta plataformas capaces de intervenir en flujos de trabajo completos.

[Imagen: Hark]

La visión de Hark sobre el futuro de las computadoras

El lanzamiento de Hark Pro ocurre en un momento en el que las empresas de inteligencia artificial intentan transformar al chatbot en algo más parecido a un intermediario permanente entre las personas y el mundo digital.

La diferencia puede parecer semántica, pero no lo es. Durante décadas, la computadora personal obligó al usuario a conocer la estructura de su software: abrir una aplicación, buscar una función, entrar a una página, rellenar un formulario y cambiar de ventana. Los agentes de IA plantean una posibilidad distinta: expresar una intención y permitir que el sistema determine qué herramientas necesita para cumplirla.

Eso podría cambiar no solo cómo usamos las aplicaciones, sino la necesidad misma de interactuar directamente con muchas de ellas. Hark Pro llega poco después de otros lanzamientos de asistentes de IA, entre ellos Muse de Meta y Dots de OpenAI. Las herramientas comparten una idea: convertirse en una capa intermedia entre las personas y los sitios y servicios web que hasta ahora debían utilizar directamente.

Queda por ver si Hark podrá competir con compañías tecnológicas de mayor tamaño y recursos. También quedan preguntas importantes sobre privacidad, precisión, control y cuánto acceso estarán dispuestos a entregar los usuarios a una inteligencia artificial que quiere anticipar sus necesidades.

Pero las ambiciones de Hark van más allá de competir en el mercado actual. “Nuestro objetivo como empresa, comparándolo con la historia, es crear la interfaz gráfica de usuario, el ratón y la computadora para esta nueva era”, afirma Chowdhury.

La compañía planea lanzar su primer dispositivo físico en 2027, y Chowdhury espera que ese producto cambie la relación entre las personas y las computadoras.

“El primer producto que estamos desarrollando es algo que nadie ha visto antes”, afirma. “Tiene un formato totalmente nuevo, es un producto nuevo, una nueva forma de interactuar”.

Hark Pro pretende ser el primer paso en ese camino.

La pregunta que deja abierta no es únicamente si necesitamos otro asistente de IA. Es si, después de décadas aprendiendo a utilizar computadoras, estamos acercándonos a un momento en el que sean las computadoras las que aprendan a utilizarlas por nosotros.

Author

  • Nate Berg

    Nate Berg es escritor en Fast Company, donde escribe sobre diseño, arquitectura, desarrollo urbano y diseño industrial. Ha escrito para publicaciones como el New York Times, Los Angeles Times, The Atlantic, Wired, The Guardian, Dwell, Wallpaper y Curbed.

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Sobre el autor

Nate Berg es escritor en Fast Company, donde escribe sobre diseño, arquitectura, desarrollo urbano y diseño industrial. Ha escrito para publicaciones como el New York Times, Los Angeles Times, The Atlantic, Wired, The Guardian, Dwell, Wallpaper y Curbed.