[Ilustración: FC]
En un mundo donde todo, desde refrigeradores hasta cepillos de dientes, puede conectarse a internet, quizás no sorprenda que los balones de basquetbol inteligentes también estén entrando a la cancha. Durante la pretemporada de la NBA de este año, la tecnología comenzó a formar parte del juego de una manera casi invisible.
La NBA anunció que experimentaría con balones inteligentes durante algunos partidos de pretemporada. También anunció el uso de dispositivos de muñeca para que el cuerpo arbitral pudiera comunicarse con el centro de repeticiones sobre revisiones de jugadas, cambios en el marcador y fallas del reloj.
Sin embargo, se trató únicamente de una prueba. La liga aseguró que la información recopilada por los balones no se utilizaría durante los encuentros, ni siquiera para ayudar a los árbitros a tomar decisiones. La intención era evaluar la tecnología sin modificar la experiencia de los jugadores.
De hecho, la NBA esperaba que los basquetbolistas ni siquiera pudieran distinguir si estaban utilizando un balón conectado o uno tradicional.
“Estamos realizando un estudio a ciegas, por lo que los jugadores no saben si están usando el balón conectado Wilson X o un balón oficial Wilson estándar, y sus comentarios nos dicen si la tecnología cambia la sensación o el rendimiento del balón de alguna manera”, explicó Tom Ryan, jefe de investigación y desarrollo de basquetbol de la NBA, a Fast Company.
Un sensor de un gramo podría cambiar el juego
Wilson Sporting Goods diseñó el balón inteligente, que a simple vista luce idéntico al utilizado habitualmente en los partidos. La compañía asegura haber trabajado en colaboración con la liga para integrar la tecnología sin modificar el rendimiento, el tacto ni la consistencia que esperan los jugadores.
El sensor Bluetooth integrado en la válvula de aire añade aproximadamente un gramo al peso del balón, equivalente a apenas 1/600 de su peso total, de acuerdo con la NBA.
La liga probó esta tecnología por primera vez durante la temporada 2025-2026 de la G League y posteriormente en la Liga de Verano de la NBA de 2026.
Su funcionamiento es relativamente sencillo: el balón transmite información a un pequeño conjunto de antenas colocadas alrededor de la arena, que registran datos en tiempo real sobre variables como la aceleración y el movimiento.
Esa información se combina con video y otras fuentes de datos para desarrollar modelos capaces de asistir en las decisiones arbitrales.
El potencial es considerable. Adam Silver, comisionado de la NBA, señaló que el arbitraje asistido por inteligencia artificial podría permitir automatizar decisiones como determinar cuándo un balón salió de la cancha o a qué equipo corresponde la posesión.
En otras palabras, los árbitros podrían contar con información más precisa sin depender exclusivamente de lo que alcanzan a observar durante una jugada.
Cuando los algoritmos también empiezan a arbitrar
Así comienza a tomar forma el arbitraje en la era de la inteligencia artificial aplicada al deporte, donde los algoritmos y sistemas automatizados pueden influir en decisiones capaces de marcar la diferencia entre una victoria y una derrota.
La tecnología ya tiene presencia en diferentes competencias, desde las ligas menores de beisbol hasta NASCAR, la NFL y la Copa Mundial de la FIFA.
En el caso de la NFL, el uso de sensores y análisis de datos ha transformado la manera de interpretar lo que ocurre en el campo. Sus sistemas permiten recopilar información sobre la velocidad, posición y movimiento de los jugadores para generar estadísticas prácticamente en tiempo real.
La NBA busca explorar un camino similar, pero con una aplicación específica en el arbitraje.
En mayo, Adam Silver declaró que consideraba posible la llegada del arbitraje automatizado a la liga en un futuro cercano. Las decisiones podrían tomarse casi instantáneamente, permitiendo que los árbitros humanos presten mayor atención a las situaciones subjetivas que todavía requieren interpretación.
La idea no necesariamente es sustituir a los árbitros, sino ofrecerles herramientas para tomar mejores decisiones.
Y ese es uno de los debates más interesantes de la automatización mediante inteligencia artificial: qué decisiones pueden delegarse a una máquina y cuáles necesitan seguir dependiendo del criterio humano.
La tecnología también puede cambiar la emoción del deporte
Sin embargo, la incorporación de tecnología inteligente al deporte no está exenta de controversia.
Durante el Mundial de 2026, un partido entre Croacia y Portugal mostró cómo un sensor puede cambiar el destino de un encuentro.
Un jugador croata marcó lo que parecía ser el gol del empate, pero la tecnología integrada en el balón detectó un contacto que permitió a los árbitros identificar una posición adelantada y anular la anotación.
La decisión provocó críticas del seleccionador croata, Zlatko Dalić, quien consideró que estas intervenciones tecnológicas estaban restándole emoción al futbol.
El episodio dejó una pregunta que también podría alcanzar al basquetbol: ¿una decisión técnicamente más precisa siempre mejora la experiencia del juego?
La tecnología puede reducir los errores humanos, pero también transformar la manera en que jugadores y aficionados viven los momentos decisivos.
Y en un deporte como el basquetbol, donde una jugada puede definirse en fracciones de segundo, esa discusión podría adquirir una relevancia particular.
La NBA todavía no está lista para dejar que el balón decida
Durante la pretemporada, Wilson señaló que su principal objetivo era garantizar que el balón con sensores funcionara exactamente igual que el balón oficial de la NBA.
Para comprobarlo, el plan de pruebas incluía las opiniones de los jugadores y del personal de los equipos.
“Lo que nos proporcionan las pruebas son datos de impacto en tiempo real extraídos de la acción del juego en directo, lo que nos ayuda a crear modelos más precisos y fiables para su posible uso futuro en el arbitraje”, explicó Ryan.
Según lo anunciado por la liga, los balones inteligentes y los dispositivos portátiles no se utilizarían durante la temporada regular 2026-2027. El programa piloto de pretemporada se diseñó para evaluar su funcionamiento y utilidad.
De acuerdo con la liga, los resultados iniciales son prometedores. Después de las pruebas realizadas durante la Liga de Verano, los jugadores aseguraron no haber notado diferencias entre el balón conectado y el tradicional.
Si las próximas evaluaciones confirman estos resultados, los balones con Bluetooth podrían abrir la puerta a una adopción más amplia en el futuro.
Pero más allá de los sensores, los datos y los algoritmos, el verdadero cambio podría estar en la manera en que entendemos el arbitraje.
La inteligencia artificial en el deporte está pasando de analizar el rendimiento de los jugadores a participar cada vez más en decisiones que definen lo que sucede dentro de la cancha.
Y quizás, dentro de algunos años, los aficionados de la NBA sigan gritándole al árbitro después de una jugada polémica, sin darse cuenta de que la decisión comenzó mucho antes, dentro de un pequeño sensor escondido en el balón.
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