| News

Las conversaciones digitales también buscan comunidad más allá del feed

Nuevos datos de Pew y Gallup muestran dónde se está yendo la charla: a comunidades cerradas, grupos de mensajería y hasta chatbots. El feed sigue ahí, pero ya no manda solo.

Las conversaciones digitales también buscan comunidad más allá del feed [Imagen: FCMX]

Durante quince años la regla fue simple: si querías saber de qué hablaba la gente, mirabas el feed. Dos estudios publicados en octubre y una quiebra inesperada invitan a mirar más allá de esa regla. Las redes siguen siendo masivas, pero las comunidades en línea muestran otras formas de conversar y encontrar pertenencia. Los datos no prueban una migración general fuera de las plataformas.

Casi cuatro de cada diez adultos participan en comunidades

El Pew Research Center publicó el 14 de octubre su informe sobre comunidad y conexión en línea en Estados Unidos. El dato central: casi cuatro de cada diez adultos forman parte de alguna comunidad en línea, es decir, un grupo organizado alrededor de un interés, una identidad o una causa. La definición abarca grupos en redes sociales, foros, mensajería y videojuegos. Entre los jóvenes de 18 a 29 años, la proporción sube a 48%.

Pero la pertenencia es frágil. Alrededor de un tercio de los adultos estadounidenses ha abandonado alguna comunidad en línea. Entre quienes lo hicieron, más de ocho de cada diez mencionan pérdida de interés, la razón más frecuente. También influyeron las discusiones (57%) y el acoso (43%), como motivos principales o secundarios. Es decir, la gente quiere conversar con otros, pero no a cualquier precio. Y cuando el espacio se contamina, se va.

El uso no baja; la relación cambia

Esto no significa que las redes se estén vaciando. Gallup publicó el 10 de octubre los resultados de su encuesta mundial en 97 países: la mediana de adultos que usó alguna red social en la última semana es de 81%, y entre los de 15 a 29 años llega a 95%. Casi la mitad de ese grupo joven, 47%, es usuario intensivo, con dos horas o más al día.

Lo interesante está en los matices. Gallup encontró que las diferencias de bienestar entre quienes usan mucho y quienes usan moderadamente las redes son, en general, pequeñas, y que la evaluación general de vida no cambia de forma significativa. Lo que sí sube con el uso intensivo es el enojo, la tristeza y, en adultos de 30 años en adelante, la soledad. Son asociaciones, no pruebas de que las redes causen esas emociones. La encuesta tampoco demuestra un traslado a espacios privados. Sí abre una pregunta relevante: qué tipo de experiencia buscamos, además de alcance, cuando entramos a conversar.

El extremo: conversar con nadie

El tercer dato viene de un lugar inesperado. Según reportó Fast Company el 13 de octubre, Character.ai, la startup de Menlo Park que popularizó los chatbots de compañía, se acogió al Capítulo 11 de la ley de quiebras de Estados Unidos y anunció un acuerdo inicial para vender parte de su propiedad intelectual a Disney por 20 millones de dólares, sujeto al proceso de venta y a posibles ofertas competidoras. Su CEO, Colin Adams, habló de vientos en contra “legales, regulatorios y operativos”: la empresa enfrenta demandas que sostienen que sus personajes de IA incitaron a usuarios a hacerse daño.

La quiebra importa para esta historia por lo que revela. Millones de personas, muchas de ellas jóvenes, encontraron en una conversación con un personaje sintético algo que no encontraban en las redes abiertas: atención total, sin juicio, sin audiencia. La reorganización y las demandas plantean dudas sobre el negocio y la seguridad del producto, sin resolver por sí mismas las alegaciones judiciales. El interés de Disney por los activos sugiere que la industria del entretenimiento ve ahí un canal de conversación que no pasa por Instagram ni por TikTok.

México ya conversa en grupos

En México este cambio tiene una forma concreta y cotidiana: WhatsApp. El grupo familiar, el de la escuela de los hijos, el del edificio, el de la chamba, el de la colonia que avisa cuándo pasa el camión de la basura. Son ejemplos reconocibles de conversación en grupos, distintos de la publicación abierta. La encuesta de Pew describe a Estados Unidos: no permite calcular su alcance en México. Sí ayuda a pensar en problemas compartidos, desde la moderación hasta el grupo que se abandona en silencio.

Qué cambia para marcas y medios

Para quien se gana la vida hablándole a audiencias, la pregunta va más allá de las tendencias del feed. El alcance sigue estando en el feed, pero la confianza se construye en espacios más chicos: comunidades, canales, grupos, boletines. Las plataformas lo saben, y por eso han multiplicado canales de difusión y comunidades dentro de sus propias aplicaciones. La diferencia es que ahora compiten por una conversación que ya no les pertenece por defecto. Las redes no van a desaparecer. Lo que se está desvaneciendo es la idea de que eran el único lugar donde pasaban las cosas.

Qué sostiene una comunidad cuando termina la novedad

Las comunidades en línea no se definen únicamente por el tamaño de su audiencia. La definición de Pew incluye espacios organizados alrededor de intereses, identidades o causas; eso permite distinguir seguir una cuenta de participar en un grupo. La diferencia es útil para una marca o un medio: reunir seguidores puede facilitar la distribución de mensajes, pero no demuestra por sí mismo que exista una relación entre las personas que los reciben.

Los motivos de abandono ofrecen una guía para pensar esa relación. Si la pérdida de interés es la razón más frecuente, una comunidad necesita una utilidad que continúe después de la invitación inicial. No basta con abrir otro canal para repetir lo publicado en el feed. Como criterio editorial, conviene preguntar qué conversación cabe ahí, qué puede aportar alguien nuevo y por qué tendría sentido regresar la semana siguiente.

Las discusiones y el acoso plantean otra tarea: acordar cómo se participa. Una pregunta legítima, una diferencia de opinión y un ataque personal no deberían recibir el mismo tratamiento. Definir reglas comprensibles y vías para reportar problemas puede ayudar a organizar el espacio. Eso no garantiza que desaparezcan los conflictos, pero evita presentar la moderación como algo que solo se decide cuando la conversación ya se desbordó.

Leer los datos sin confundir poblaciones

Para interpretar los estudios también hay que respetar sus escalas. Pew describe adultos estadounidenses; Gallup reúne respuestas de numerosos países y reporta medianas. Sus porcentajes no se suman ni representan automáticamente a una misma población. Tampoco permiten calcular cuántas personas dejaron una red para entrar a un grupo de mensajería. Mantener esas diferencias evita convertir una señal de pertenencia en una historia de éxodo que los datos no sostienen.

Una medida práctica para quien administra un espacio es revisar la calidad de las preguntas y de las respuestas, además del número de integrantes. ¿La gente encuentra lo que vino a buscar? ¿Puede disentir sin recibir ataques? ¿Las conversaciones tienen continuidad? Son criterios para diseñar la experiencia, no resultados de las encuestas citadas. La oportunidad consiste en construir un lugar al que tenga sentido volver, sin confundir atención momentánea con confianza.

Author

  • Frida Quiñones

    Content creator and digital communications specialist. She holds a degree in International Relations and is currently pursuing a Master’s in Digital Communication and Hypermedia. Her work explores the intersections of technology, digital culture, innovation, marketing, and emerging trends, with a particular interest in how new forms of communication are reshaping the way we live, work, and connect.

    View all posts

Author

  • Frida Quiñones

    Content creator and digital communications specialist. She holds a degree in International Relations and is currently pursuing a Master’s in Digital Communication and Hypermedia. Her work explores the intersections of technology, digital culture, innovation, marketing, and emerging trends, with a particular interest in how new forms of communication are reshaping the way we live, work, and connect.

    View all posts

Sobre el autor

Content creator and digital communications specialist. She holds a degree in International Relations and is currently pursuing a Master’s in Digital Communication and Hypermedia. Her work explores the intersections of technology, digital culture, innovation, marketing, and emerging trends, with a particular interest in how new forms of communication are reshaping the way we live, work, and connect.