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Raymond Weil quiere llegar a la cuarta generación sin abandonar el lujo accesible

La firma suiza cumple medio siglo como empresa familiar independiente. Su estrategia combina precios entre 1,000 y 5,000 dólares, una distribución más selectiva y un mayor uso de datos para conocer al comprador.

Raymond Weil quiere llegar a la cuarta generación sin abandonar el lujo accesible [Imagen: FCMX]

Para Raymond Weil, cumplir 50 años no representa únicamente una celebración. La verdadera medida del éxito será que la compañía llegue a manos de una cuarta generación.

“Nuestra misión fundamental para los próximos años es lograr que esta marca pase a una cuarta generación”, dijo José María Ramos Amatriain, Business Development Director de Raymond Weil, durante una entrevista con Fast Company México en el Salón Internacional Alta Relojería México, SIAR 2026.

La empresa fue fundada en Ginebra en 1976 y actualmente está dirigida por Elie Bernheim, nieto de Raymond Weil. Después de tres generaciones, forma parte de un grupo cada vez más reducido de relojeras suizas que permanecen bajo control familiar e independiente.

Esa condición obliga a la compañía a encontrar su propio espacio en una industria dominada por grandes grupos de lujo. Para Ramos Amatriain, la oportunidad está en una categoría que algunas marcas han comenzado a abandonar conforme elevan sus precios: los relojes suizos con un valor de entre 1,000 y 5,000 dólares.

El precio promedio de Raymond Weil se encuentra alrededor de los 2,500 dólares, aproximadamente 50,000 pesos. La intención, explicó, es conservar ese rango y ofrecer piezas mecánicas con acabados y códigos de diseño asociados con segmentos superiores.

“Las marcas están buscando un posicionamiento cada vez más alto y eso libera un espacio donde Raymond Weil es fuerte”, señaló. “Queremos seguir ofreciendo saber hacer relojero, pero con una accesibilidad de precio que permita a los consumidores entrar en contacto con la relojería”.

Una distribución más selectiva

Mantener los precios no significa conservar sin cambios la estrategia comercial. La firma busca una red de distribución más selectiva, especialmente dentro de tiendas multimarca donde pueda convivir con relojeras colocadas en categorías superiores.

La apuesta consiste en elevar la percepción del producto sin desplazarlo hacia un rango inaccesible para el cliente que compra su primer reloj mecánico. Raymond Weil quiere competir por diseño, fabricación y relato de marca, pero sin entrar en la carrera de incrementos que ha alejado a algunas firmas del consumidor aspiracional.

Este posicionamiento adquiere relevancia en México, uno de los mercados prioritarios de la compañía en América Latina. Ramos Amatriain considera que la presencia actual de Raymond Weil todavía es baja frente al potencial del país.

“El público mexicano es amante de los relojes. Existe un conocimiento profundo sobre el saber hacer relojero y les gusta la cercanía con las marcas, la fabricación y la artesanía”, explicó.

Para la presentación en México, la marca sumó a Aromaria, firma mexicana de fragancias de interior, que diseñó la experiencia olfativa del stand en SIAR y de la cena del aniversario, inspirada en el espíritu mexicano traducido en Copal.

La participación en SIAR forma parte de esa estrategia. El encuentro, celebrado del 20 al 22 de octubre en Ciudad de México, reunió a 50 firmas relojeras. Para Raymond Weil, también fue un espacio para presentar un producto desarrollado específicamente para el mercado nacional.

Una edición de 50 piezas para México

La marca creó una versión de su colección Millésime inspirada en la cultura maya. La edición está limitada a 50 unidades, numeradas con el sistema de numeración maya y disponibles exclusivamente en México, con un precio anunciado de 62,250 pesos.

El reloj tiene una esfera azul, cristal tipo glassbox, caja de acero con detalles en tono oro rosa y un movimiento automático Sellita SW200 con cerca de 40 horas de reserva de marcha. En el reverso incorpora una referencia gráfica a la cosmovisión maya y la numeración individual de cada pieza.

“Queríamos mirar a México como una fuente de inspiración”, dijo Ramos Amatriain. La intención, agregó, era relacionar la medición del tiempo, los ciclos astronómicos y la organización del calendario maya con la precisión de un movimiento mecánico.

La colección Millésime fue presentada globalmente en 2023 y recupera elementos de la relojería de mediados del siglo XX, como las esferas sectorizadas y los cristales elevados. Según el directivo, la familia de productos ya genera cerca de 25% de las ventas de Raymond Weil.

El dato ayuda a explicar la transformación de la compañía. Su catálogo continúa asociado con Freelancer y con el calibre RW1212, su primer movimiento desarrollado internamente, pero Millésime le permitió acercarse a nuevos compradores sin modificar radicalmente su posición de precio.

La empresa también lanzó en 2026 A.R.T., su primer reloj con brazalete integrado. La colección utiliza una caja de 38 milímetros y un movimiento automático, con una propuesta de diseño más contemporánea que la de sus líneas tradicionales.

El lujo necesita algo más que producto

El comprador de relojes también cambió. Ramos Amatriain recuerda una industria con volúmenes mayores, en la que el producto y la presencia en tiendas podían ser suficientes para cerrar una venta. Hoy, las firmas necesitan construir una experiencia alrededor de cada lanzamiento.

“No basta con tener un producto. Hace falta contar una historia, que esa historia sea auténtica y que pueda crear una experiencia”, afirmó.

Durante buena parte de su historia, Raymond Weil construyó ese relato alrededor de la música. Sus colecciones adoptaron nombres relacionados con la música clásica y, a partir de 2014, la compañía amplió sus colaboraciones con figuras y grupos como The Beatles, David Bowie, AC/DC, Bob Marley y Frank Sinatra.

La marca extendió después ese territorio hacia el arte contemporáneo con una edición dedicada a Jean-Michel Basquiat. El proyecto mexicano continúa esa apertura, aunque ahora parte de una referencia cultural vinculada directamente con uno de sus mercados.

La dificultad está en incorporar nuevos códigos sin diluir una identidad desarrollada durante cinco décadas. Para una firma familiar, cada colaboración necesita funcionar como producto y como decisión de posicionamiento. Una licencia reconocible puede generar atención inmediata, pero también puede convertir el reloj en mercancía promocional si no existe una relación clara con su diseño.

Lanzamientos frecuentes y más datos

Raymond Weil también modificó la frecuencia con la que presenta novedades. La empresa realiza lanzamientos aproximadamente cada seis semanas, además de participar en encuentros como Watches and Wonders y SIAR.

El objetivo es mantener activa la relación con los consumidores durante todo el año. Esa estrategia necesita una operación digital capaz de identificar quién está interesado en cada colección y qué tipo de mensaje puede llevarlo a una tienda o a una plataforma de comercio electrónico.

En una década, la proporción de ventas digitales de la compañía pasó de alrededor de 5% a 35%, de acuerdo con Ramos Amatriain. La pandemia aceleró el cambio, pero la firma ya había comenzado a desarrollar el canal antes de 2020.

“El big data es donde está el poder”, aseguró. Para el directivo, reunir información de los clientes permite segmentar las campañas, dirigir cada lanzamiento a públicos específicos y mejorar el desempeño de la distribución en línea y los marketplaces.

La relojería ha avanzado más lentamente en este terreno que industrias como la automotriz o la moda. Su modelo tradicional depende de distribuidores, joyerías y tiendas multimarca, lo que dificulta que los fabricantes conozcan directamente al comprador final.

Raymond Weil intenta resolver esa distancia sin abandonar a sus socios comerciales. La compañía necesita los datos del consumidor, pero también la presencia física que permite probarse un reloj, conocer su movimiento y entender los detalles que justifican su precio.

A los 50 años, el reto de la firma no está en elegir entre tradición y tecnología. Está en utilizar nuevos canales, datos y colaboraciones culturales sin perder la independencia que le permitió llegar hasta aquí. Si consigue trasladar ese equilibrio a una cuarta generación, el aniversario habrá sido algo más que una fecha en su historia.

Author

  • Jesús Navarijo Rangel

    Director de Publishing de Fast Company México. Con más de 16 años de experiencia en medios de comunicación, marketing, estrategia de marca y desarrollo de negocios. A lo largo de su trayectoria ha liderado proyectos como Business Insider México, Ciudad Chilango, Destino Uber y TecReview, además de colaborar con grupos como Televisa y Expansión. Su experiencia abarca el lanzamiento y posicionamiento de marcas, la creación de nuevos productos, el desarrollo de alianzas estratégicas y la dirección de equipos multidisciplinarios. Cuenta con una maestría en Mercadotecnia por el Tecnológico de Monterrey, institución en la que también ha participado como docente y mentor.

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Sobre el autor

Director de Publishing de Fast Company México. Con más de 16 años de experiencia en medios de comunicación, marketing, estrategia de marca y desarrollo de negocios. A lo largo de su trayectoria ha liderado proyectos como Business Insider México, Ciudad Chilango, Destino Uber y TecReview, además de colaborar con grupos como Televisa y Expansión. Su experiencia abarca el lanzamiento y posicionamiento de marcas, la creación de nuevos productos, el desarrollo de alianzas estratégicas y la dirección de equipos multidisciplinarios. Cuenta con una maestría en Mercadotecnia por el Tecnológico de Monterrey, institución en la que también ha participado como docente y mentor.