[Imagen por: FCMX]
Pedir vacaciones, consultar un recibo o reportar un problema puede exigir un recorrido adicional para quien trabaja en una tienda, una estación de servicio o una planta. La fuerza laboral sin escritorio enfrenta una barrera cuando los procesos internos dependen de estar frente a una computadora de oficina.
En una columna enviada a Fast Company México, Nicolás Benenzon, CEO y cofundador de Humand, plantea que la reforma de jornada abre una oportunidad para revisar esa exclusión cotidiana. Su argumento pone el foco en el tiempo que se pierde al buscar a un supervisor o trasladarse a recursos humanos para un trámite.
Fuerza laboral sin escritorio: revisar los procesos
El decreto publicado el 1 de mayo de 2026 establece una reducción gradual de la jornada semanal: de 48 horas en 2026 a 46 en 2027, 44 en 2028, 42 en 2029 y 40 en 2030, sin disminuir salarios ni prestaciones.
También incorpora el registro electrónico del inicio y la finalización de la jornada. El propio decreto remite a disposiciones de la STPS para definir el ámbito de aplicación y las excepciones, y establece el 1 de enero de 2027 para su entrada en vigor. El detalle de implementación importa tanto como la compra de una herramienta.
El acceso de la fuerza laboral sin escritorio al bienestar
La encuesta de OCC Seguridad y Salud Laboral de 2025, que recogió opiniones de 2,589 colaboradores, encontró que 62% asocia un empleo saludable con jornadas que permitan equilibrar la vida personal. Entre quienes dijeron haber experimentado riesgos laborales, 38% señaló riesgos psicosociales. Ese porcentaje corresponde a ese grupo, no al total de trabajadores del país.
La NOM-035-STPS-2018 es una norma sobre identificación, análisis y prevención de factores de riesgo psicosocial y promoción de un entorno organizacional favorable. Usar una aplicación no acredita por sí mismo su cumplimiento.
Digitalizar debe simplificar el trabajo
Una herramienta accesible puede facilitar solicitudes y seguimiento, siempre que el trabajador tenga conexión, instrucciones comprensibles y una alternativa cuando falle el canal digital. También requiere explicar qué datos se registran y quién puede consultarlos.
La discusión sobre empleo inclusivo recuerda que la inclusión se comprueba en el uso cotidiano. Medir cuánto tarda una persona en resolver una solicitud, cuántas veces debe insistir y si obtiene respuesta ofrece una evaluación más útil que contar descargas. Para quienes trabajan lejos de un escritorio, recuperar ese tiempo puede ser el cambio más tangible.
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