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Una de las tareas más difíciles al comenzar un nuevo trabajo es ganarse la confianza de los nuevos compañeros. Tanto si eres nuevo en el mundo laboral como si tienes experiencia, al llegar a la oficina empiezas desde cero. Aunque probablemente te den el beneficio de la duda, necesitas crear una buena relación rápidamente y demostrar eres una persona de confianza.
Aquí tienes cuatro sugerencias para empezar.
1. Encuentra un par de victorias rápidas
Seguro quieres que tus nuevos compañeros vean que puedes tener éxito en tu trabajo. Desafortunadamente, muchos proyectos pueden tardar en completarse y determinar si son exitosos puede llevar aún más tiempo. Por eso, debes ser estratégico con las primeras actividades en las que trabajes.
Busca tareas que puedas completar rápidamente y que tengan buenas probabilidades de éxito. Esos pequeños logros no serán tu legado en el trabajo, pero son una excelente manera de forjarte una reputación como una persona resolutiva y eficiente. Esto no significa que no debas involucrarte en proyectos a largo plazo desde el principio, pero asegúrate de incluir un par de tareas que se completen rápidamente en tu planificación inicial.
2. Sé un buen oyente
Lo repito a menudo. Hay que resistir la tentación de dominar las primeras reuniones y conversaciones con los compañeros, intentando impresionarlos con conocimientos y habilidades. En cambio, conviene aprender cómo funcionan las cosas y qué problemas intentan resolver.
En particular, presta atención a dos aspectos clave. Primero, ¿qué problemas enfrentan tus colegas? Haz preguntas para comprender mejor sus proyectos e inquietudes. De esta manera, podrás vincular tus comentarios y esfuerzos específicamente a sus inquietudes para demostrar no solo que tienes conocimientos y habilidades, sino también que puedes aplicarlos para resolver problemas reales.
En segundo lugar, es importante comprender las normas locales. ¿Cómo prefiere la empresa hacer las cosas? Si bien puedes aportar nuevas formas de lograr los objetivos gracias a tu experiencia previa, es fundamental que tus recomendaciones se basen en el conocimiento de cómo se hacen las cosas actualmente. De esta manera, tus recomendaciones resultarán constructivas.
3. Pide ayuda y admite tus errores
Por mucha experiencia que tengas antes de incorporarte a un nuevo trabajo, te encontrarás con algunas dificultades. Cuando no sabes qué hacer, es común querer disimular tu desconocimiento y buscar la manera de salir del paso. Una mejor estrategia es preguntar desde el principio y pedir ayuda cuando la necesites. Si no sabes cómo se hace algo en la compañía, investiga dónde puedes encontrar información sobre los procesos clave. Si te atascas con algo, pide ayuda a tus compañeros, a tu supervisor e incluso a tus subordinados directos.
De igual manera, no vas a acertar en todo lo que hagas en tu nuevo puesto. Por mucho que te esfuerces (y por mucho cuidado que tengas), cometerás algunos errores. La clave está en que sean los menos posible. Cuando cometas un error, avisa a tu supervisor y a tus compañeros clave cuanto antes para que puedan ayudarte a solucionarlo.
Se necesita confianza para seguir estas recomendaciones. Admitir la ignorancia significa reconocer que no saber algo no es una debilidad. Al contrario, hacer preguntas es señal de voluntad de aprender. Del mismo modo, reconocer rápidamente los errores transmite a los compañeros de trabajo el mensaje de que uno comprende lo costoso que puede ser un error y que se está dispuesto a hacer todo lo posible para evitar que las consecuencias de un error generen un problema mayor que el error en sí. Ambas formas de interactuar con el equipo fomentarán la confianza y demostrarán que se puede contar con uno.
4. Calidad supera cantidad
Al pensar en cómo generar confianza, es recomendable interactuar constantemente con tus colegas y destacar tu trabajo para demostrarles tus aportaciones. Existen pruebas psicológicas sólidas que indican que la calidad de la información que compartes es, en última instancia, más importante que la cantidad.
Cuando las personas evalúan el valor que aportas a una organización, piensan en las contribuciones que has hecho y que recuerdan. Luego, calculan el valor promedio de esas contribuciones. Mencionar algunas cosas importantes te da la reputación de hacer cosas que importantes. Mencionar algunas cosas importantes y muchas otras que no tienen mucha relevancia puede, de hecho, perjudicar la evaluación que hacen del valor que aportas (aunque en el segundo caso hayas mencionado más cosas que has hecho por la organización en general).
Eso no significa que no debas buscar muchas maneras de contribuir. Debes hacer todo lo que puedas. Pero si quieres que tus compañeros sepan de qué se tratan y que esto les ayude a formarse una opinión sobre ti, concéntrate en un par de acciones significativas en lugar de llamar su atención sobre cada cosa que has hecho, por pequeña que sea.
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