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¿Tener un embarazo después de los 35 años realmente te pone en riesgo?

Más mujeres retrasan la maternidad para priorizar estabilidad financiera, metas profesionales y bienestar personal.

¿Tener un embarazo después de los 35 años realmente te pone en riesgo? [Imagen: Cortesía]

Mientras muchas mujeres deciden no tener hijos, hay otras que postergan el embarazo para después de los 35 años, algo que, generaciones atrás, no era común e incluso hasta era “mal visto” o criticado por personas mayores.

A pesar de que las tasas de fecundidad a nivel mundial han disminuido de manera general, en América Latina el número de embarazos en mujeres de entre 35 y 44 años de edad ha aumentado de manera sostenida en la última década.

Entonces, ¿qué demuestra esta tendencia a esperar hasta ese rango de edad en la actualidad?

¿Por qué más mujeres de más de 35 años deciden tener un embarazo y qué implicaciones tiene?

Cuando una mujer aplaza un embarazo no suele hacerlo por una sola razón. De acuerdo con el artículo “Tener hijos más tarde en la vida. Mitos y realidades de la fertilidad”, publicado por National Institutes of Health (NIH), postergar la gestación permite a las mujeres alcanzar metas académicas avanzadas, así como una consolidación financiera y mayor preparación psicológica.

No obstante, el artículo citado también menciona que el retraso del reloj biológico expone a las mujeres a una drástica disminución en la calidad y cantidad de su reserva ovárica, afectando su fertilidad, lo que l,a sitúa ante un panorama donde la infertilidad afecta ya a 1 de cada 6 personas a nivel mundial.

Información publicada por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la tasa global de fecundidad registra hoy un mínimo histórico de 1.8 hijos por mujer, lo que corresponde a lo que indican las tasas de países como México (1.8), Chile (1.14 hijos), Argentina (1.5) y Perú (1.8).

Tales cifras reflejan que las mujeres están optando cada vez más por retrasar el inicio de su maternidad; sin embargo, especialistas sostienen que concebir después de los 35 años podría conllevar complicaciones para concebir y riesgos durante la gestación que aumentan si las mujeres presentan condiciones de salud antes de su embarazo y no por la edad en sí misma, lo cual sólo requiere un mayor seguimiento médico y no representa una restricción definitiva.

Desarrollo profesional versus maternidad

El hecho de que las mujeres tengan que elegir entre su desarrollo profesional y la realidad biológica genera un profundo impacto psicológico y social. Diversas investigaciones demuestran que las mujeres que enfrentan un embarazo tardío pueden experimentar riesgos psicosociales debido a los sesgos a su alrededor. De acuerdo con el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), en países como México, 21% de las personas sufren la “brecha del deseo”, es decir, que tienen menos hijos de los que les gustaría, es decir, que ven truncada su meta de formar una familia. 

Frente a este panorama, los avances científicos en medicina reproductiva surgen como un pilar fundamental para redefinir el reloj biológico. 

“Hoy la ciencia ha avanzado para ofrecer opciones que protegen la salud femenina a largo plazo, permitiendo que la fertilidad deje de concebirse como un límite biológico inamovible y se transforme en una decisión consciente y planificada, donde el autoconocimiento de los propios procesos corporales sea el verdadero motor de la autonomía reproductiva”, señaló la doctora Paola Sevilla, gerente médica de Woman’s Health para Organon Latinoamérica.

Una de las alternativas más innovadoras en la actualidad es la preservación de óvulos, un procedimiento avanzado que consiste en la extracción, congelación y almacenamiento de los ovocitos de una mujer para preservar su potencial de reproducción. Esta técnica es efectiva debido a que los óvulos congelados mantienen la juventud genética de la edad en que fueron extraídos, deteniendo el deterioro biológico natural. 

Precipicio de la fertilidad y qué ocurre con la mujer después de los 35 años

Pareciera que los 35 años de edad en una mujer que no ha tenido un solo embarazo es sinónimo de “incapaz de concebir” o “maternidad vieja“. Pero qué hay detrás de este estigma con respecto a esa edad.

Históricamente, 35 era la edad a la que los médicos determinaban que el riesgo de que una mujer gestara era alto, ya que el feto podría tener alguna anomalía cromosómica o elevar la probabilidad de un aborto involuntario.

A lo anterior la socióloga de la Universidad de Carolina del Sur, Emily Mann, lo ha denominado “precipicio de la fertilidad”, una idea arraigada en el imaginario estadounidense desde los años 70 del siglo pasado y que alude justo a esa percepción de que, después de los 35 años, una mujer tiene menos posibilidad de embarazarse y, de lograrlo, tendría mayores riesgos en su salud y la del feto.

Y aunque no es un dogma en todas las mujeres, es real que las probabilidades de tener un embarazo después de los 35 años disminuye. Según el Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos, la probabilidad de que una mujer quede embarazada en un solo ciclo menstrual es de entre el 25% y el 30%, en parejas sanas de entre 20 y 30 años de edad. Mientras que a los 40 años, la probabilidad de que haya un embarazo es inferior al 10% por ciclo menstrual.

Entonces, ¿qué cambios se presentan en el cuerpo de una mujer de más de 35 años que influyen en su capacidad de embarazarse?

  • Las reservas de óvulos disminuyen. Las mujeres nacen con un número determinado de óvulos (aproximadamente de uno a dos millones) que mueren a medida que envejecen. El Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos afirma que, a medida que las mujeres están más cerca de la mitad de sus treintas, pierden óvulos con mayor rapidez, quedando alrededor de 25,000 cuando cumplen 37 años, algo que varía según sus hábitos.
  • Cambios hormonales. A medida que una mujer envejece, sus ovarios producen gradualmente niveles más bajos de estrógeno y progesterona. Esto dificulta la concepción para, posteriormente, conducirla hacia la menopausia.

El doctor Said Plascencia, director médico de Organon Latinoamérica, sostiene que el desafío prioritario en América Latina radica en universalizar el acceso a educación médica de calidad y desmitificar el envejecimiento reproductivo para llevar a la infertilidad de un tabú silencioso a una prioridad de salud tratable.

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Sobre el autor

Comunicóloga y periodista, con más de 15 años de experiencia cubriendo temas de ciencia, tecnología, marketing, innovación, BTL y retail.