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Cómo la IA puede ayudar a que las rutas marítimas más transitadas sean seguras para las ballenas

En la bahía de San Francisco, cada vez es más común que las ballenas sean atropelladas y mueran por el impacto de embarcaciones. Un proyecto piloto está probando una tecnología que podría ayudar a prevenir estos accidentes.

Cómo la IA puede ayudar a que las rutas marítimas  más transitadas sean seguras para las ballenas [Fotos: slowmotiongli/Adobe Stock, Mauro Lima/Unsplash]

Durante los últimos meses, una tableta en el tablero de un ferry que cruza la bahía de San Francisco ha tenido una función inusual: alertar a la tripulación cuando hay ballenas cerca. Cada vez que un sistema con inteligencia artificial detecta una ballena frente al ferry, la tableta emite una señal, lo que le da al capitán tiempo para reducir la velocidad o cambiar de rumbo y evitar una colisión con el mamífero de 14 metros de largo.

El sistema forma parte de un proyecto piloto que durará al menos dos años, mientras los investigadores buscan una solución a un problema creciente. Hasta hace poco, las ballenas grises eran escasas en la bahía. Pero a medida que el cambio climático afecta las fuentes de alimento marinas, las ballenas hacen cada vez más escala en la zona durante su migración de miles de kilómetros desde Alaska hasta México. Es un lugar mortal para las ballenas, con buques de carga, cruceros, petroleros y otras embarcaciones que cruzan la misma ruta. El año pasado, 21 ballenas murieron en la bahía; 40% de las muertes se atribuyeron a colisiones con barcos.

[Foto: WhaleSpotter]

“En muchos sentidos, es una receta para el desastre”, afirma Rachel Rhodes, científica del Laboratorio de Ciencias Oceánicas Benioff de la Universidad de California en Santa Bárbara, una de las organizaciones que colaboran en el proyecto. “Es un espacio reducido y hay mucho tráfico marítimo. Por eso, la gente quería unirse para buscar maneras de reducir ese riesgo”.

El Laboratorio Benioff gestiona WhaleSafe, una plataforma que registra los avistamientos de ballenas para alertar a los barcos. En el sur de California, el grupo ha probado otras tecnologías, como boyas acústicas que registran los sonidos de las ballenas. Sin embargo, las ballenas grises no son particularmente vocales, y para el proyecto piloto en San Francisco, los socios optaron por cámaras térmicas que detectan la huella térmica de la respiración de una ballena al salir a la superficie.

WhaleSpotter, la startup que desarrolló la tecnología, utiliza inteligencia artificial para analizar las imágenes térmicas. Una red de expertos internacionales confirma cada avistamiento de ballenas en tiempo real, y el sistema envía una alerta.

La tecnología “se puede instalar en una embarcación y detectar las ballenas con suficiente antelación a la zona de peligro como para darle al capitán tiempo de corregir el rumbo”, afirma Shawn Henry, CEO de WhaleSpotter.

[Foto: WhaleSpotter]

El piloto utiliza las cámaras en dos lugares. Uno está en el ferry, que ya contaba con una persona a bordo durante la temporada de ballenas para avistarlas. El sistema térmico, con una precisión de hasta cuatro millas náuticas, funciona con mayor rapidez. “A menudo hemos visto la alerta de WhaleSpotter justo antes de que pudiéramos verla a simple vista o con binoculares, porque el alcance es bastante bueno”, comenta Thomas Hall, director de operaciones del ferry de la Bahía de San Francisco. La tecnología también funciona de noche y con niebla densa, cuando un observador humano podría pasar por alto fácilmente una ballena. La tableta muestra la posición de la ballena en el radar.

[Foto: Ferry de la Bahía de San Francisco]

Hasta hace tan solo unos años, dice Hall, era raro ver ballenas en el ferry. Eso ha cambiado. Ahora, cada vez que el ferry reduce la velocidad, los pasajeros habituales corren a la ventana, sabiendo que es probable que vean una ballena.

[Foto: Ferry de la Bahía de San Francisco]

Una segunda cámara está instalada en Angel Island, una isla al norte de San Francisco, en un punto por donde ahora es especialmente probable que pasen las ballenas. Tan pronto como las cámaras se activaron en mayo, comenzaron a llegar las alertas. “La apuntamos justo donde confluyen los canales de navegación y donde se sabe que se encuentran las ballenas grises, y tuvimos 6,600 detecciones en los primeros nueve días”, dice Henry.

Los datos de esa cámara, junto con los del ferry, se envían a WhaleSafe y a la Guardia Costera, que puede alertar a cualquier embarcación que esté cruzando la zona.

[Imagen: WhaleSpotter]

El proyecto piloto está explorando cómo las cámaras terrestres y las instaladas en los barcos pueden ayudar a abordar el problema en la zona. “Si tuviéramos unas cuantas docenas de ubicaciones alrededor de la bahía y unas cuantas docenas de embarcaciones, podríamos informar casi en tiempo real sobre la ubicación de las ballenas en la Bahía de San Francisco en todo momento”, dice Henry. “Obviamente, la solución aún mejor sería abordar cada embarcación que entra y sale de la bahía, pero eso se mide en miles. Ese es nuestro objetivo a largo plazo”.

[Imagen: WhaleSpotter]

La empresa, surgida de la investigación en la Institución Oceanográfica Woods Hole, ha trabajado con un número creciente de compañías navieras de larga distancia durante los últimos cinco años. Si bien el desafío de San Francisco es nuevo, las colisiones de barcos en alta mar son un problema global; se estima que 10,000 ballenas mueren cada año. “Diseñamos esta solución para abordar el problema de las embarcaciones más grandes, porque son las que representan el mayor riesgo”, dice Henry. “Por ejemplo, estamos en buques portacontenedores de casi 300 metros de eslora. Y no giran con rapidez en absoluto”.

Las ballenas necesitan una solución urgente: en la costa oeste, la población de ballenas grises se redujo aproximadamente a la mitad en la última década, pasando de unos 27,000 ejemplares en 2016 a 12,900 el año pasado. En la costa este, las ballenas francas del Atlántico Norte están al borde de la extinción, con tan solo unos 380 ejemplares restantes.

En el Área de la Bahía, otros científicos están recopilando datos adicionales por separado, incluyendo el seguimiento de ballenas individuales con etiquetas satelitales temporales. Todos estos datos podrían ayudar a identificar rutas más seguras si las ballenas se congregan en áreas específicas. “Podremos ajustar nuestras rutas de forma más sistemática y no solo hacerlo en cada viaje”, afirma Hall.

Los límites de velocidad también pueden ser útiles. La costa oeste cuenta con zonas voluntarias de reducción de velocidad en las rutas marítimas costeras, pero aún no existen regulaciones dentro de la Bahía de San Francisco; en la costa este, existen límites de velocidad obligatorios para grandes embarcaciones en algunas áreas, aunque la administración Trump está considerando eliminarlos. Los científicos afirman que la tecnología WhaleSpotter no debería sustituir los límites de velocidad, pero sí puede potenciar su eficacia. “Funcionan muy bien cuando se utilizan conjuntamente”, afirma Rhodes.

Author

  • Adele Peters

    es una escritora senior en Fast Company que se enfoca en soluciones para el cambio climático y otros desafíos globales, entrevistando a líderes como Al Gore y Bill Gates, así como a emprendedores emergentes en tecnología climática, como Mary Yap. Contribuyó al libro más vendido "Worldchanging: A User's Guide for the 21st Century" y a un nuevo libro del Centro Conjunto de Estudios de Vivienda de Harvard titulado "State of Housing Design 2023".

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Sobre el autor

es una escritora senior en Fast Company que se enfoca en soluciones para el cambio climático y otros desafíos globales, entrevistando a líderes como Al Gore y Bill Gates, así como a emprendedores emergentes en tecnología climática, como Mary Yap. Contribuyó al libro más vendido "Worldchanging: A User's Guide for the 21st Century" y a un nuevo libro del Centro Conjunto de Estudios de Vivienda de Harvard titulado "State of Housing Design 2023".