| News

México va a trabajar menos horas. Ahora tiene que aprender a trabajar mejor

La jornada laboral de 40 horas en México comenzará a construirse de forma gradual a partir de 2027 hasta llegar al nuevo límite semanal en 2030. El verdadero reto para las empresas mexicanas no será únicamente quitar horas del reloj, sino eliminar procesos innecesarios, medir resultados y descubrir cómo producir mejor sin trabajar más. Trabajar México va a trabajar menos horas. Ahora tiene que aprender a trabajar mejor

México va a trabajar menos horas. Ahora tiene que aprender a trabajar mejor [Imagen FCMX]

La jornada laboral de 40 horas en México comenzará a construirse de forma gradual a partir de 2027 hasta llegar al nuevo límite semanal en 2030. El verdadero reto para las empresas mexicanas no será únicamente quitar horas del reloj, sino eliminar procesos innecesarios, medir resultados y descubrir cómo producir mejor sin trabajar más.

Trabajar dos horas menos a la semana suena sencillo. Hasta que alguien pregunta qué pasará con todo el trabajo que antes se hacía durante esas dos horas.

México ya inició la transición hacia una jornada laboral de 40 horas. Durante 2026 el límite se mantiene en 48 horas semanales, pero a partir del 1 de enero de 2027 bajará a 46 horas. En 2028 serán 44, en 2029 serán 42 y finalmente, en 2030, el máximo llegará a 40 horas. El cambio quedó establecido en la reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación, que también establece algo fundamental: la reducción de la jornada no podrá significar una disminución de sueldos, salarios o prestaciones.

Eso deja a las empresas frente a una pregunta bastante más interesante que contar horas:

¿cómo hacemos el mismo, o mejor, trabajo en menos tiempo?

México trabaja muchas horas. Eso no significa que produzca más

Durante décadas, buena parte de la cultura laboral mexicana confundió presencia con productividad.

Llegar temprano.

Salir tarde.

Responder mensajes fuera del horario laboral.

Tener la agenda llena de reuniones.

Parecer ocupado.

Pero las horas acumuladas no necesariamente se convierten en más valor.

México registra un promedio de 2,193 horas trabajadas al año, frente a 1,736 horas en promedio entre los países de la OCDE, de acuerdo con el OECD Economic Surveys: Mexico 2026. El mismo organismo identifica entre los obstáculos para la productividad mexicana factores como la elevada informalidad, poca inversión en tecnología, capacitación limitada y una asignación ineficiente de recursos.

El problema, entonces, no parece ser que trabajemos poco. Es cómo utilizamos esas horas.

La discusión sobre las 40 horas y el equilibrio entre productividad y bienestar apunta precisamente hacia esa transformación: reducir tiempo sin rediseñar la forma de trabajar podría limitar los beneficios de la reforma.

La jornada laboral de 40 horas obligará a medir resultados, no sillas ocupadas

El cambio afectará a una parte considerable del mercado laboral.

Datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo recopilados por la Secretaría del Trabajo indican que 63.9% de las personas trabajadoras en México labora actualmente más de 40 horas semanales. De ellas, 41% trabaja entre 41 y 48 horas; 13%, entre 49 y 57; y 9.8%, más de 58 horas. La STPS considera precisamente a esta población como el universo al que busca alcanzar la reducción.

Las empresas ya empiezan a preguntarse cómo hacerlo. Solo 17.8% de las empresas en México considera estar completamente preparada para reducir la jornada, de acuerdo con el estudio Tendencias del Entorno Laboral en México 2026 de Kelly, citado por El Economista en un análisis publicado el 25 de agosto.

Entre las principales preocupaciones aparecen la productividad, la necesidad de contratar más personal, la reorganización de turnos, los nuevos sistemas de registro de horarios y algo quizá todavía más complicado: cambiar la manera en que los líderes entienden el trabajo.

Durante mucho tiempo, administrar significó controlar horarios. La jornada reducida obliga a pensar más en objetivos.

¿Qué tiene que conseguir un equipo durante la semana?

¿Qué actividades realmente generan valor?

¿Qué proceso existe simplemente porque “siempre se ha hecho así”?

¿Y cuántas horas se pierden intentando demostrar que estamos trabajando?

Antes de contratar más personas, habrá que eliminar trabajo que no sirve

La reducción no significa automáticamente que todas las empresas tendrán que contratar empleados adicionales.

Especialistas consultados por El Economista señalan que algunas compañías consideran que las primeras dos horas de reducción pueden absorberse mediante mejoras de productividad y ajustes de turnos. Algunas incluso comenzaron programas piloto para medir cuánto tiempo trabajan realmente sus equipos y dónde se concentran las horas extraordinarias.

Ahí puede estar una de las oportunidades más grandes de la reforma.

Antes de intentar comprimir ocho horas de trabajo dentro de seis, vale la pena preguntarse cuánto de ese trabajo debería existir.

Reuniones sin una decisión clara.

Reportes que nadie consulta.

Presentaciones internas que consumen horas.

Cadenas interminables de aprobación.

Correos que podrían resolverse con una frase.

Procesos administrativos todavía manuales.

Interrupciones constantes.

Proteger el tiempo como uno de los recursos más valiosos dentro del trabajo puede convertirse en una estrategia empresarial, no solamente en una práctica de bienestar. Y también supone revisar uno de los hábitos más difíciles de abandonar: la microgestión.

Cuando cada decisión requiere autorización y los equipos dependen de un jefe para avanzar, el problema no es la cantidad de horas disponibles. Es el diseño de la organización. La microgestión puede terminar frenando precisamente la productividad que los líderes intentan controlar.

La IA puede ayudar, pero no debería convertirse en otra forma de trabajar más

La transición coincide además con la llegada masiva de inteligencia artificial al trabajo.

Automatizar reportes, resumir información, analizar datos, generar primeras versiones de documentos o resolver tareas administrativas puede liberar tiempo.

La IA generativa ya permite que algunas personas realicen actividades que antes necesitaban equipos completos, y está cambiando la manera en que personas y sistemas de IA colaboran dentro de los equipos.

Pero existe una trampa.

Si una herramienta permite terminar en cuatro horas lo que antes tomaba seis, la reacción empresarial no debería ser llenar inmediatamente esas dos horas con más trabajo.

De lo contrario, la tecnología no estaría aumentando productividad.

Solo estaría aumentando la intensidad laboral.

La oportunidad está en utilizar automatización, IA y mejores procesos para eliminar tareas repetitivas y permitir que las personas concentren su tiempo en aquellas actividades donde realmente generan valor.

Trabajar menos también necesita descanso real

La reforma tampoco debería medirse únicamente en productividad.

Existe una segunda promesa: recuperar tiempo.

Tiempo para cuidar.

Para estudiar.

Para hacer ejercicio.

Para convivir.

Para dormir.

O simplemente para dejar de pensar en el trabajo.

Esto último puede parecer improductivo, pero ocurre lo contrario. Investigaciones sobre la desconexión después de la jornada laboral indican que separarse mentalmente del trabajo puede traducirse al día siguiente en más energía, menor fatiga y mejor cumplimiento de objetivos.

Es decir: descansar no necesariamente compite con el rendimiento.

Puede ser parte de él.

Las 40 horas son una prueba de productividad para México

Durante 2026 las empresas tienen un periodo para hacer precisamente esto: probar horarios, medir cargas de trabajo, reorganizar turnos, automatizar procesos y descubrir qué actividades consumen tiempo sin generar suficiente valor.

A partir del 1 de enero de 2027 empieza la primera prueba real con la reducción a 46 horas.

Después vendrán dos horas menos cada año.

La jornada de 40 horas puede terminar siendo mucho más que una reforma laboral.

Puede obligar a las empresas mexicanas a abandonar una idea profundamente arraigada:

que trabajar mucho significa trabajar bien.

El objetivo no debería ser encontrar cómo meter 48 horas de trabajo dentro de 40.

Debería ser descubrir qué parte de esas 48 horas nunca necesitábamos trabajar en primer lugar.

Author

Author

Sobre el autor