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El superpeso está de regreso. Pero no todos están celebrando

El peso mexicano acumula una apreciación cercana a 20% desde enero de 2025. Para consumidores parece una victoria; para algunos exportadores, es un problema.

El superpeso está de regreso. Pero no todos están celebrando [Imagen por: Frida Quiñones / Fast Company MX]

El superpeso 2026 volvió a colocar al peso mexicano por debajo de 17 unidades por dólar y acumula una apreciación cercana a 20% desde enero de 2025. Es una buena noticia si compras en dólares. No necesariamente si vendes en ellos. Hace poco más de un año, buena parte del mercado esperaba exactamente lo contrario. Analistas y pronósticos anticipaban que el peso mexicano perdería terreno y podría acercarse nuevamente a las 21 unidades por dólar.

En cambio, regresó el superpeso 2026. El 25 de agosto, la moneda mexicana operaba nuevamente por debajo de 17 pesos por dólar, después de apreciarse cerca de 20% desde enero de 2025, según datos de LSEG recopilados por Reuters. Para turistas que salen al extranjero, consumidores que compran productos importados y empresas que pagan maquinaria o insumos en dólares, la noticia puede sentirse excelente.

Para otra parte de la economía, no tanto.

¿Qué está impulsando al superpeso 2026?

No existe una sola explicación.

Una parte importante del movimiento proviene de un dólar internacionalmente más débil. Pero también pesan las tasas de interés mexicanas y el llamado carry trade: inversionistas que toman dinero en monedas con tasas relativamente bajas y lo colocan en activos mexicanos para aprovechar mayores rendimientos.

El Banco de México mantiene actualmente su tasa objetivo en 6.50%, después de dejarla sin cambios en sus decisiones de junio y agosto. Banxico confirma ese nivel desde mayo. A eso se suman señales internas que los inversionistas consideran favorables: estabilidad macroeconómica y un crecimiento de industrias manufactureras de mayor valor. El auge de la IA incluso está ayudando.

S&P Global estima que las exportaciones mexicanas de servidores alcanzaron casi 83,000 millones de dólares durante el primer semestre de 2026, una señal del creciente peso de México dentro de las cadenas tecnológicas internacionales.

Ese movimiento conecta con una transformación más profunda del nearshoring mexicano: México ya no compite únicamente por fabricar productos de bajo valor, sino por participar en cadenas industriales cada vez más sofisticadas.

Para los exportadores, un peso fuerte cuesta dinero

Aquí aparece la paradoja. Cuando una compañía mexicana vende un producto en Estados Unidos y recibe dólares, después debe convertir esos ingresos a pesos. Mientras más fuerte sea el peso, menos pesos recibe por los mismos dólares.

Empresas como Becle, productora de José Cuervo, Grupo Bimbo, Grupo Carso y Grupo Industrial Saltillo han señalado recientemente efectos negativos de la apreciación cambiaria sobre sus resultados. México envía más de 80% de sus exportaciones a Estados Unidos, por lo que el problema puede extenderse rápidamente entre industrias que dependen del mercado estadounidense.

Para algunas compañías, la respuesta será diversificar destinos. Para otras, incrementar productividad o elevar el porcentaje de valor agregado generado dentro de México.

Ese último punto sigue siendo una tarea pendiente. En sectores industriales, México exporta cantidades enormes pero buena parte de los componentes sigue llegando del extranjero. El reto del país es convertir su ubicación privilegiada dentro de Norteamérica en más propiedad intelectual, proveedores locales y tecnología mexicana.

¿Quién gana con el superpeso 2026?

Una moneda fuerte abarata las importaciones. Las compañías que compran maquinaria, tecnología, materias primas o mercancía en dólares pueden reducir costos. Para consumidores, también puede significar electrónica, viajes internacionales o servicios denominados en dólares relativamente más accesibles.

Incluso puede ayudar parcialmente a contener la inflación importada. Pero eso no significa que el superpeso 2026 sea permanentemente estable.

Reuters señala que parte del rally reciente está impulsado por inversionistas de corto plazo, incluidos hedge funds, mientras algunos inversionistas institucionales de largo plazo siguen siendo más cautelosos. Eso importa porque el carry trade funciona muy bien hasta que deja de funcionar.

Si disminuye la diferencia entre las tasas mexicanas y estadounidenses, aumenta la percepción de riesgo o cambia el panorama comercial, ese dinero puede salir con rapidez. Y ahí está quizá la verdadera lección del regreso del superpeso. Un dólar barato no significa automáticamente que toda la economía mexicana esté mejor.

Las monedas no reparten premios de manera uniforme. Cuando el peso se fortalece, alguien celebra una importación más barata.

Y, probablemente, alguien más está haciendo cuentas para descubrir cuánto margen acaba de perder.

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