[Imagen: FCMX]
Septiembre Dorado busca visibilizar una realidad que cambia por completo la vida de miles de familias: un diagnóstico de cáncer infantil. Los avances médicos permiten curar cada vez más casos, pero las probabilidades de sobrevivir siguen dependiendo demasiado del lugar donde nace un niño y de los recursos a los que puede acceder su familia. Donar dinero ayuda, pero también hay otras formas de hacer la diferencia.
También transforma los horarios de sus padres, los ingresos de la familia, la escuela, los traslados, la alimentación, el lugar donde dormir y una rutina que repentinamente empieza a medirse en consultas, análisis y tratamientos. Por eso septiembre se pinta de dorado.
El Mes de Concientización del Cáncer Infantil, conocido también como Septiembre Dorado, busca visibilizar una enfermedad que la ciencia ha aprendido a tratar cada vez mejor, pero cuyo acceso al diagnóstico y tratamiento continúa siendo profundamente desigual.
Los datos más recientes publicados este 1 de septiembre de 2026 por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer estiman que más de 275,000 niñas, niños y jóvenes de entre 0 y 19 años fueron diagnosticados con cáncer en 2024. Lo más preocupante es dónde ocurren las muertes: cerca de 94% se concentra en África, Asia, Sudamérica y el Caribe. La ciencia no es el único factor que determina quién sobrevive. El acceso también importa.
El lugar donde nace un niño todavía cambia sus probabilidades
En América Latina y el Caribe, aproximadamente 30,000 niñas, niños y adolescentes reciben un diagnóstico de cáncer cada año y cerca de 10,000 mueren por la enfermedad. Mientras en los países de ingresos altos de América más de 80% puede curarse, en el resto de la región la supervivencia promedio ronda 55%, de acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud. En México, el Centro Nacional para la Salud de la Infancia y Adolescencia estima alrededor de 7,000 casos nuevos de cáncer infantil y adolescente cada año. Más de la mitad corresponden a leucemias.
Pero las cifras clínicas cuentan solamente una parte de la historia. Un diagnóstico también puede convertirse rápidamente en una crisis económica. El impacto sobre las familias mexicanas que enfrentan el cáncer infantil puede incluir medicamentos, transporte, alimentación, estudios, hospedaje y pérdida de ingresos cuando uno de los padres necesita reducir o abandonar temporalmente su trabajo para acompañar al menor. Ahí es donde una red de apoyo puede cambiar radicalmente la experiencia de una familia.
Septiembre Dorado: ayudar no significa solamente pagar un tratamiento
Cuando pensamos en donar para combatir el cáncer infantil, probablemente imaginamos que el dinero termina directamente en una quimioterapia. A veces ocurre.
Pero una familia puede abandonar o interrumpir un tratamiento por razones que parecen mucho más pequeñas: no tener dinero para trasladarse al hospital, no contar con un lugar donde dormir cerca del centro médico o no poder mantener una alimentación adecuada mientras permanece semanas lejos de casa. Por eso muchas organizaciones mexicanas trabajan alrededor del tratamiento médico y no únicamente dentro de él: albergue, comida, transporte, estudios. medicamentos, apoyo psicológico, educación, etc.
Incluso algo aparentemente sencillo como tener un espacio donde una madre pueda descansar mientras acompaña a su hijo. Ese ecosistema también salva tiempo y facilita que un tratamiento continúe.
Casa de la Amistad: desde una donación hasta hospedaje y tratamientos
Una de las organizaciones más consolidadas es Casa de la Amistad para Niños con Cáncer, que trabaja desde 1990 apoyando gratuitamente a niñas, niños y jóvenes con cáncer. La organización financia quimioterapias, radioterapias, medicamentos complementarios y estudios especializados, pero también ofrece alimentación, transporte, hospedaje, apoyo educativo, acompañamiento emocional y prótesis. Casa de la Amistad afirma que 94 centavos de cada peso donado llegan directamente a sus beneficiarios mediante estos programas. También permite realizar aportaciones desde montos pequeños, donaciones recurrentes y contribuciones en especie. Pero donar objetos requiere cierta lógica.
La organización mantiene una lista de necesidades y pide verificar condiciones y fechas de caducidad antes de llevar alimentos. Además, específicamente solicita no entregar medicamentos ni material de curación como donación en especie sin coordinación previa. Es una regla útil para cualquier causa: antes de llevar lo que creemos que alguien necesita, conviene preguntar qué necesita realmente.
AMANC: una red que acompaña el tratamiento
La Asociación Mexicana de Ayuda a Niños con Cáncer (AMANC) trabaja desde 1982 y cuenta con una red de atención en diferentes partes del país. Su modelo busca acompañar integralmente a niñas, niños y adolescentes durante su tratamiento, incluyendo alimentación, hospedaje, transporte, apoyo psicológico, educación y otros servicios. La asociación recibe aportaciones económicas y también publica necesidades específicas para donaciones en especie, desde alimentos hasta determinados artículos para las familias hospedadas en sus centros. También tiene programas pensados para empresas. Una compañía puede organizar colectas entre colaboradores, colocar alcancías institucionales o desarrollar alianzas de recaudación. Esto convierte a Septiembre Dorado en algo más que una campaña de comunicación corporativa. Puede convertirse en una acción concreta.
Aquí Nadie Se Rinde: cuando ayudar también significa financiar un trasplante
Otra organización mexicana es Aquí Nadie Se Rinde (ANSeR), una Institución de Asistencia Privada fundada en 2005. Uno de sus principales programas ayuda a financiar los estudios, insumos médicos y procesos necesarios para trasplantes de médula ósea en niñas, niños y adolescentes con cáncer. La institución también ofrece acompañamiento psicológico para pacientes y familias, actividades educativas y recreativas e impulso a investigación oncológica pediátrica. El tamaño de una aportación no tiene que financiar por sí solo un tratamiento completo. Muchas organizaciones funcionan precisamente porque miles de pequeñas aportaciones terminan construyendo un fondo mucho mayor.
Nariz Roja: medicamentos, estudios y alojamiento
Nariz Roja es otra asociación mexicana que brinda servicios gratuitos a personas con cáncer de escasos recursos, incluyendo menores. Entre sus apoyos se encuentran medicamentos, estudios especializados, albergue, comedor, servicios educativos y otros recursos para pacientes. La organización recibe aportaciones económicas y mantiene distintas campañas para que las personas puedan sumarse.
También puedes donar algo que ningún laboratorio puede fabricar
Dinero e insumos no son las únicas opciones. La donación de sangre y plaquetas tiene un impacto especialmente importante para pacientes oncológicos.
El IMSS explica que niñas y niños sometidos a tratamientos contra el cáncer pueden necesitar transfusiones debido a la disminución de glóbulos rojos, plaquetas u otros componentes sanguíneos provocada por la enfermedad o por el propio tratamiento. En 2025, el Instituto informó que cuenta con 60 bancos de sangre en México y que una parte importante de las donaciones se utiliza para pacientes oncológicos, hematológicos y otros casos que requieren transfusiones.
Quien quiera donar puede consultar los requisitos y acudir a un banco de sangre autorizado. El Centro Nacional de la Transfusión Sanguínea establece, entre otros criterios generales:
- Edad: Tener entre 18 y 65 años.
- Peso: Pesar mínimo 50 kg (algunos centros piden más de 55 kg o 60 kg para plaquetas por seguridad).
- Identificación: Presentar una identificación oficial vigente con fotografía (INE, pasaporte o cédula).
- Salud general: Gozar de buena salud y no tener síntomas de enfermedad (como tos, resfriado, fiebre o diarrea en los últimos 14 días).
- Ayuno: De 4 a 8 horas de ayuno (evitar consumir alimentos con grasa o lácteos en las 24 horas previas; se permite agua y jugos o frutas ligeras).
- Alcohol: No haber ingerido bebidas alcohólicas en las 72 horas previas.
- Medicamentos: No haber tomado analgésicos, aspirinas o antiinflamatorios en los 5 días anteriores (especialmente importante para plaquetas). En el caso de antibióticos, se debe esperar al menos 7 días.
- Tatuajes y perforaciones: Haber esperado al menos 12 meses desde la realización de tatuajes, perforaciones, acupuntura o microblading.
- Cirugías o embarazos: No haberse sometido a cirugías en los últimos 6 meses. Las mujeres no deben estar embarazadas ni en periodo de lactancia. Para donar plaquetas, generalmente se pide no tener antecedentes de embarazos previos.
- Vacunas: No haber recibido vacunas en los últimos 30 días.
No todos podrán donar sangre. Pero casi todos podemos encontrar alguna forma de ayudar.
Una tapita también puede convertirse en infraestructura
Hay incluso maneras de contribuir que empiezan con algo que normalmente acabaría en la basura. El trabajo de Banco de Tapitas demuestra cómo el reciclaje puede convertirse en una estructura de apoyo para pacientes.
La organización recolecta tapitas plásticas, las canaliza a reciclaje y utiliza los recursos obtenidos para distintos programas relacionados con cáncer infantil. Su modelo incluye casas para familias, apoyo en quimioterapias, viáticos, traslados, despensas y otros gastos relacionados con los tratamientos. Es probablemente una de las formas más sencillas de entender el poder de la acción colectiva.Una tapita vale muy poco. Miles de ellas empiezan a significar otra cosa.
Las empresas también pueden participar
Para una compañía, ayudar puede ir mucho más allá de escribir un cheque. Puede ofrecer: transporte, hospedaje, tecnología, espacios publicitarios, horas de voluntariado, servicios profesionales, campañas internas de donación, ó utilizar su propia operación para resolver un problema que una organización social normalmente tendría que pagar.
El cáncer infantil también muestra cómo está cambiando la idea de impacto empresarial: las mejores alianzas no necesariamente ocurren cuando una compañía decide qué donar, sino cuando pregunta a una organización qué problema necesita resolver y utiliza sus recursos para hacerlo.
Antes de donar, revisa dónde estás poniendo tu dinero
La urgencia de una causa también puede facilitar campañas falsas o solicitudes de dinero difíciles de verificar. La forma más segura es donar directamente desde los sitios oficiales de las organizaciones, revisar sus informes de actividades y evitar transferencias a cuentas personales compartidas únicamente mediante publicaciones o cadenas en redes sociales. Si prefieres donar objetos, alimentos o tiempo, consulta primero la lista de necesidades de cada organización. Y si quieres donar sangre o plaquetas, hazlo únicamente mediante bancos de sangre y centros hospitalarios autorizados.
Septiembre Dorado busca que hablemos del cáncer infantil. Pero la concientización tiene un límite.
Después de saber que existe el problema, viene la pregunta más importante:
¿qué podemos hacer con esa información?
La campana que todos esperan escuchar
En muchos hospitales, hay un momento que parece detenerlo todo. Un niño termina una etapa de su tratamiento, camina hacia una campana y la hace sonar. Su familia aplaude. Los médicos sonríen. A veces hay lágrimas. Ese sonido se ha convertido en uno de los símbolos más reconocibles del tratamiento contra el cáncer.
La tradición comenzó en 1996 en el MD Anderson Cancer Center, en Houston, cuando Irve Le Moyne, un contralmirante retirado de la Marina de Estados Unidos, terminó su radioterapia. Inspirado en una antigua costumbre naval para anunciar que un trabajo había concluido, llevó una campana de latón al hospital y la hizo sonar al finalizar su última sesión. Después la dejó ahí para que otros pacientes pudieran hacer lo mismo. MD Anderson documenta el origen de esta tradición. Desde entonces, la campana llegó a hospitales de distintas partes del mundo.
Pero su sonido no significa necesariamente que el cáncer haya desaparecido para siempre. Muchas veces marca simplemente el final de una etapa: una ronda de quimioterapia, radioterapia o algún otro tratamiento. Después pueden quedar consultas, estudios y años de seguimiento.
Por eso quizá lo que celebra la campana no es únicamente una victoria. Celebra haber llegado hasta ahí. Detrás de cada niño que la toca hubo citas médicas, noches difíciles, traslados, medicamentos y una familia que tuvo que reorganizar su vida alrededor de un tratamiento.
Y ahí está también el sentido de Septiembre Dorado. Porque para llegar a esa campana no basta con que exista una medicina. Una familia puede necesitar ayuda para pagar un traslado, encontrar dónde dormir cerca del hospital, conseguir alimentos, acceder a estudios o recibir sangre y plaquetas. Por eso donar, hacer voluntariado o apoyar a una organización de cáncer infantil puede parecer una acción pequeña desde fuera.
Para una familia, puede significar algo mucho más grande:
que un niño tenga la oportunidad de tocar esa campana.
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